Entretenimiento
Cien cuerpos, ciento veinte cámaras y un solo reality que parece salido de un templo azteca reconvertido en set de TV
Netflix apostó todo en México con una producción sin precedentes en América Latina: una arena con estética prehispánica, un ejército de microfonía inalámbrica y un software de audio hecho a medida. Te cuento qué se ve y, sobre todo, qué hay detrás.
Gonzalo Bazán ·
Corriente Rioja