Hidetaka Miyazaki, el director que les sacó los zapatos (y de paso les abrió la cabeza)
El creador de la saga Soulslike rompió el silencio sobre el meme de los pies, habló de las manos como símbolo y dejó una de las frases más lúcidas que se le recuerden sobre la ruina y la esperanza.
Es como ir a un asado y que el invitado más callado, justo cuando todos están sirviéndose el choripán, se ponga a filosofar sobre el vacío existencial. Más o menos así cayó la frase de Hidetaka Miyazaki: sin que nadie se la pidiera, el director de FromSoftware se sentó delante de los fans y arrancó a desarmar uno de los memes más longevos de la industria del videojuego, el de sus personajes femeninos sin calzado (la Maiden in Black de Demon's Souls, Malenia con sus prótesis que reproducen hasta el último dedo en Elden Ring, Priscilla en Dark Souls, Sister Friede otra vez con los pies a la intemperie). Un patrón tan insistente que ya parecía sello de autor, y que él se encargó de desinflar con una honestidad casi incómoda.
“Hay un rumor de que tengo cierta fijación por los pies, pero honestamente no estoy seguro de dónde proviene. Siento que más bien intento retratar algún aspecto de la naturaleza humana o de la existencia que resulta difícil de describir.”Hidetaka Miyazaki
Manos que hablan, pies que no tanto
Lo curioso del caso es que el tema recién salió a la luz cuando le preguntaron por otro motivo recurrente en su obra: las manos. En The Duskbloods, su próximo título, las extremidades vuelven a ocupar un lugar central, y Miyazaki reconoció sin vueltas que hay elementos visuales que se le cuelan en los juegos sin que los planee de manera consciente. Uno los planta en el papel (o en el game design document, que es lo mismo pero con más hojas) y después, cuando los ve en pantalla junto a los demás, se da cuenta de que estaban diciendo algo todo ese tiempo. Lo de los pies, según su propia lectura, entra en esa categoría: no hay obsesión personal, hay una búsqueda estética que apunta a mostrar zonas del alma que las palabras no alcanzan a tocar. (Dicho por alguien que hace personajes literalmente descuartizables, la frase tiene su poética, ¿no?).
Como en una vieja vidala norteña que repite "caminando voy, caminando vengo", los personajes de Miyazaki parecen caminar siempre por el filo: descalzos, con miembros modificados, expuestos a un mundo que los quiere devorar. Esa fragilidad física que el director elige pintar no es un capricho, es un lenguaje. Y la prueba está en cómo insiste, una y otra vez, en enfrentar a sus protagonistas con escenarios derrumbados que todavía respiran.
Ruina y resurrección, el motor oculto de FromSoftware
Porque ahí aparece la otra frase de la semana, la que de verdad importa y que va a quedar flotando en la cabeza de los jugadores por un buen rato. Miyazaki fue terminante cuando le preguntaron por su inclinación estética: si tiene que elegir entre un futuro brillante y uno oscuro, va derecho al oscuro. Pero no por masoquismo ni por estética de placard gótico: lo hace porque entiende que la ruina, para serruchada en serio, abre la puerta a la posibilidad del renacimiento. Es una declaración de principios que recorre toda la saga Dark Souls, Elden Ring, Sekiro y se presume que también The Duskbloods: para que la esperanza exista como algo más que un sticker motivacional en una heladera, hace falta haberla visto arruinarse primero.
“Si tenemos dos ideas, una de un futuro brillante o uno oscuro, tiendo a inclinarme hacia el más oscuro. Pero si explorás la ruina y el deterioro en esos mundos, también te permite explorar cierta oportunidad de renacimiento, y ese pequeño destello de luz o esperanza puede ser algo hermoso y fugaz.”Hidetaka Miyazaki
- La Maiden in Black de Demon's Souls, que abrió la puerta (literal y metafóricamente) al mito.
- Priscilla en Dark Souls, criatura entera definida por su condición de proscrita.
- Sister Friede en Dark Souls III, pie firme sobre la pintura que borra mundos.
- Malenia en Elden Ring, cuyas prótesis reproducen los dedos con una precisión casi anatómica.
Mirando el listado, lo que aparece es menos un fetiche y más una insistencia: la de poner cuerpos en estados de vulnerabilidad extrema como única manera honesta de habitar esos mundos. Si te interesa ver cómo se traduce todo esto en clave de diseño, el movimiento más inteligente que podés hacer estas semanas es volver a cargar Elden Ring con la expansión Shadow of the Erdtree en difficil real, dejarte caer por la zona del Faro de la Guia Moteada y prestar atención a las estatuas que custodian los cruces de caminos: ahí está, sin pedir permiso, ese destello fugaz del que habla Miyazaki, escondido entre la piedra. Y si todavía no tocaste la saga, empezá por Dark Souls Remastered: tiene los pies descalzos más importantes de la historia del videojuego, y unas cuantas lecciones de vida que no vienen nada mal.
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