Wimbledon les dice que no a los influencers y se planta con su vieja escuela
El All England Club confirmó que no habrá credenciales especiales para creadores de contenido en su próxima edición, en contraste con el US Open, que casi duplicó esa cifra y terminó lidiando con interrupciones en pleno partido.
La movida ya estaba cantada. El All England Club oficializó lo que su reglamento viene susurrando desde hace años: en Wimbledon no se acreditará a influencers ni a creadores de contenido para la próxima edición. Cero excepciones, cero credenciales especiales. La lógica es tan británica como su césped: orden primero, tendencias después.
Las reglas que siguen vigentes
- Prohibido entrar con aros de luz durante los partidos.
- El personal acreditado tiene límites claros para grabar en buena parte del predio.
- Nada de flash en pleno juego ni palos de selfie dando vueltas por las tribunas.
- La filmación de los encuentros está especialmente restringida.
- Celulares y dispositivos no pueden molestar a nadie ni interferir con lo que pasa en cancha.
- Cualquier uso comercial de imágenes o videos requiere autorización expresa del club.
Del otro lado de la vereda, el US Open tomó el camino opuesto y se comió varios garrones. Pasó de acreditar a 54 creadores de contenido en 2025 a cerca de 100 en esta edición, con la idea de copar las redes y pescar audiencias nuevas. Le salió mal.
Lo más resonante fue en el debut de Naomi Osaka frente a Anastasia Zakharova. El juez de silla Kader Nouni paró el partido para pedirles silencio a unos cuantos que estaban grabando desde una suite. Como si fuera poco, aparecieron aros de luz en las tribunas, justo lo que el reglamento prohíbe. La organización salió a aclarar lo obvio: esa gente no estaba en el grupo de acreditados.
“Si una grabación termina cortando el juego, ya se cruzó un límite.”Jessica Pegula
Osaka, siempre criteriosa, reconoció que los influencers pueden hacer crecer al tenis, pero pidió más cuidado para no romper el ritmo de los partidos. Coco Gauff se acopló a esa idea. Y Pegula, como siempre, fue al hueso: si tenés que frenar el juego por una filmación, algo se rompió.
Wimbledon, con su código de vestimenta casi obligatorio en blanco y décadas de protocolo acumulado, mantiene la misma lógica adentro y afuera de las canchas. Mientras tanto, la pregunta queda picando para el resto del circuito: ¿se toma el criterio del All England o se insiste con la apuesta de los creadores de contenido pese a los líos que ya se vieron? La próxima parada grande ya asoma en el calendario y promete traer consigo el mismo debate.
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