Turismo receptivo en Argentina: el semestre más alto en 25 años para visitantes de larga distancia
En los primeros siete meses del año ingresaron 3,4 millones de viajeros del exterior, con un salto del 19% en los arribos aéreos y un récord histórico en turistas no limítrofes. El perfil del visitante se corre hacia Europa, Estados Unidos y Asia, mientras cae la presencia regional que buscaba ventaja cambiaria.
Un total de 3,4 millones de turistas extranjeros visitó la Argentina entre enero y julio de 2026, lo que representa un alza del 8% respecto de igual período del año anterior, según datos oficiales difundidos por el sector privado y analizados por el Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral). En julio, la comparación interanual marcó un incremento del 9%. Comparado con la campaña anterior, el dato consolida una reversión parcial luego de dos ejercicios consecutivos de retroceso en el flujo de visitantes internacionales.
El movimiento del primer semestre deja, además, una marca histórica: 1.434.001 personas procedentes de países no limítrofes ingresaron al país entre enero y junio, la cifra más elevada en un cuarto de siglo, por encima incluso del registro de 2019, que hasta ahora funcionaba como referencia de la etapa pre pandémica. Vamos a los números: ese segmento aportó casi el 42% del total de turistas extranjeros del semestre y exhibe un cambio profundo en la composición de la demanda.
Menos vecinos, más viajeros de larga distancia
El reporte detalla que los ingresos por vía aérea crecieron un 19% interanual en los primeros siete meses, en tanto que los cruces terrestres cayeron un 4%. El comportamiento responde, según explicó Marcos Cohen Arazi, investigador del Ieral, a la pérdida de atractivo cambiario para el turismo regional. La cotización relativamente baja del peso frente al dólar reduce la ventaja de precios que históricamente motorizó la llegada de visitantes de países vecinos y desplaza la demanda hacia emisores de mayor poder adquisitivo y estadías más largas.
“El tipo de cambio, relativamente bajo, hace que el turismo que venía esencialmente por una ventaja de precios se contraiga.”Marcos Cohen Arazi, investigador del Ieral
En ese marco, dos factores aparecen como los principales impulsores del repunte, de acuerdo con el testimonio recogido en el sector. Gabriela Ferucci, presidenta de la Asociación de Hoteles de Turismo (AHT), apuntó a la expansión de la oferta de asientos en vuelos internacionales hacia el país y a la devaluación del real brasileño, que abarató los costos para los viajeros de Brasil, el principal mercado emisor de turistas hacia la Argentina.
- Ingresos por vía aérea: +19% interanual en enero-julio.
- Ingresos por pasos terrestres: -4% interanual en el mismo período.
- Visitantes no limítrofes en el semestre: 1.434.001, récord en 25 años.
- Comparación con 2019: el registro semestral supera la marca pre pandémica.
- Brasil se mantiene como principal mercado emisor, favorecido por la devaluación del real.
La diversificación de mercados también se hace visible en la oferta de conectividad. Paula Cristi, gerenta general de Despegar, señaló que la incorporación de nuevas rutas, frecuencias y aerolíneas internacionales amplió las opciones de viaje desde Europa, Estados Unidos y otros orígenes lejanos, y recordó que la Argentina conserva atributos valorados a nivel global, como su diversidad de paisajes, la gastronomía, el enoturismo y las propuestas de naturaleza y aventura.
El fenómeno convive, sin embargo, con un déficit estructural: por cada turista extranjero que ingresó al país en lo que va del año, 2,1 residentes argentinos viajaron al exterior, una proporción similar a la de 2018 y algo más equilibrada que la de 2025, cuando la relación llegó a 2,6. El Ieral estimó, en ese contexto, que el saldo negativo de la balanza turística rondará los 5.700 millones de dólares en 2026, una mejora frente a años previos, pero todavía lejos del equilibrio.
Lo que falta saber es si la tendencia se sostendrá en la temporada alta de fines de año, cuál será el efecto de la próxima temporada de cruceros en el puerto de Buenos Aires y qué impacto tendrá la evolución del tipo de cambio sobre los flujos regionales, en un escenario donde la Argentina apuesta a consolidar el turismo de larga distancia como fuente genuina de divisas.
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