One Piece y la grieta del doblaje: Disney+ se abraza al Luffy del 2003 y Netflix te lo redobla como si fuera 2024
El anime más largo de la historia llegó a las plataformas con dos versiones en castellano y los fans ya están discutiendo en cualquier mesa de bar. Acá te cuento qué tiene cada una, por qué hay más de mil capítulos en japonés y solo 263 doblados al estilo clásico, y por qué la violencia sin censura puede ser un detalle no menor para los que vieron la serie de chicos.
Digamos que One Piece es como esa tanda de facturas que tu abuela sigue haciendo igual desde 1997: mientras el mundo cambia afuera, adentro el sabor sigue siendo el mismo. El manga de Eiichiro Oda arrancó ese año y todavía no avisa cuándo va a parar, con más de mil episodios animados en japonés. Ahora, el quilombo (perdón, el asunto) es que los que lo miramos en castellano tenemos dos opciones para elegir, y cada plataforma tiró para un lado distinto.
La cuestión es así de concreta: Disney+ decidió subir el doblaje clásico, el mismo que escuchamos por televisión desde 2003. Son 263 episodios disponibles con esas voces que muchos llevamos tatuadas en la memoria. La idea de la plataforma parece ser apelar a la nostalgia pura y dura, a ese Luffy y ese Zoro que crecieron con nosotros. El problema es que la serie tiene muchos más capítulos producidos y nadie dijo todavía qué va a pasar cuando se acaben esos 263: si van a sumar más con el mismo elenco clásico o si en algún momento el vacío se llena con silencio. Una incertidumbre bastante significativa para los que planean una maratón de acá a 2030.
Qué tiene el doblaje clásico que tanto quieren a algunos
- Los ataques venían traducidos con rimas en lugar de la trasliteración literal japonesa, lo que les daba un tono más de historieta argentina que de traducción técnica.
- Los nombres de varios personajes estaban adaptados al castellano en lugar de mantener la fonética original.
- El registro general era más distendido, más cercano, casi como si los personajes hablaran en la sobremesa familiar en vez de en un anime japonés.
- Se emitió por más de veinte años en la televisión abierta y se convirtió en la voz oficial de la saga para toda una generación.
(Aclaro para los que no lo vivieron: cuando decíamos Zoro, no nos referíamos al cazador de piratas de la pantalla sino a esa forma criolla y querible que tenía el nombre en la boca de los dobladores. Eso es parte del fenómeno.)
Netflix fue por el otro camino: encargo un redoblaje completo con un elenco nuevo, más apegado a la fonética del japonés. La intención declarada fue ganar en fidelidad técnica, respetar la nomenclatura de Oda y ofrecer algo coherente con el material fuente. Lo que se pierde del otro lado es ese registro familiar, esa cadencia que ya sabemos de memoria. Es como cambiarle el nombre a un personaje de la literatura argentina porque suena más parecido al inglés: ganás exactitud, perdés cariño.
La diferencia que casi nadie menciona y que no es menor
Hay un detalle que para mí es clave y que a veces queda afuera de la discusión. Cuando One Piece se emitió por televisión acá, las escenas de violencia y de sangre aparecían recortadas: era una versión editada para el horario de protección al menor, digamos. Disney+ subió los episodios sin esa censura, con las imágenes tal cual aparecen en la versión japonesa. Para los que vimos la serie de chicos y recordamos un Zoro con un bañador y una espada que apenas se veía, este es un punto a tener en cuenta antes de recomendársela a un pibe de ocho años sin más.
Como canta una vidala norteña que me viene a la memoria cada vez que aparece una grieta entre dos cosas que se quieren igual, "el que se va sin que lo echen vuelve sin que lo llamen": acá no se fue nadie, simplemente hay dos puertas y cada uno elige por cuál entrar. La pregunta que dejó el material de base es bastante directa y se la traslado al lector sin más vueltas: ¿con cuál de los dos doblajes preferís ver One Piece? Les puedo adelantar mi opinión personal, ya que estamos en confianza y la nota lo pide: me quedo con el clásico de Disney+, no por una cuestión de calidad técnica sino por pura y absoluta cuota afectiva. Esas voces son parte de mi adolescencia y no las cambio por una traducción más fiel. Cada uno sabrá qué prefiere.
“Si tenés que elegir una sola plataforma y querés revivir lo que viste en la tele de tu casa, andá directo a Disney+ por los 263 episodios clásicos sin censura. Si querés una versión más cercana al material original japonés y estás dispuesto a perder esa cuota de nostalgia, entonces Netflix es tu opción. Lo que no te recomiendo es empezar por las dos al mismo tiempo: eso es terreno fértil para discusiones familiares que no llevan a ningún lado.”Recomendación de Gonzalo Bazán
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