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LUN, 07 SEPT 2026
Vida

Quince kilómetros a pie sobre la nieve: el rescate que devolvió a una familia porteña al llano

Sabrina Canepa dejó a su marido y a sus dos hijos pequeños en la camioneta enterrada en la cordillera neuquina y caminó hasta encontrar ayuda. Cinco horas después, la Brigada Rural logró sacarlos sin un solo herido.

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Valeria YacanteSociedad y vida cotidiana · 7 DE SEPT DE 2026 · lectura 4 min

A Sabrina Canepa le temblaban las piernas cuando vio, por primera vez en horas, una silueta que no era blanca. Eran las dos camionetas de la Brigada Rural del Alto Neuquén avanzando por la ruta provincial 37, a casi cincuenta kilómetros de Chos Malal, y ella llevaba ya más de dos horas caminando sola por la huella que ella misma había abierto en la nieve, con la última luz del mediodía pegándole de lleno en la cara. Esa imagen, me dijo Ovadilla cuando pude reconstruir lo ocurrido, fue la que terminó con una pesadilla que había empezado el lunes bien temprano, cuando una familia de Dique Luján, en el partido bonaerense de Tigre, se metió con su pick up Renault Alaskan por un camino de cornisa para conocer el refugio de guardaparques del Cerro Wayle.

Una tarde que empezó como paseo y terminó en veda

Lo que tenía que ser un paseo por la alta cordillera neuquina se convirtió, en cuestión de horas, en una trampa de nieve. Sabrina tiene 47 años, su pareja Facundo Botner 43, y los dos hijos del matrimonio, nueve y tres años, iban abrigados y con el tanque lleno, pero nadie los había alertado de que los bardones acumulados tras los temporales de fines de agosto podían llegar a tapar la camioneta hasta los vidrios. Cuando quisieron volver, la Alaskan estaba semienterrada y las ruedas giraban en falso sobre la nieve compactada.

  • No había señal de celular en ningún tramo del camino de montaña.
  • La familia permaneció alrededor de cinco horas dentro de la camioneta, con la calefacción encendida en forma intermitente para cuidar la batería.
  • La decisión de Sabrina fue dejar a Facundo y a los chicos al resguardo del vehículo y salir caminando por la ruta 37 siguiendo las huellas que ellos mismos habían dejado al entrar.
  • Recorrió unos 15 kilómetros a pie, en un trayecto que le demandó entre dos y tres horas por la nieve y el cansancio acumulado.

Yo, mientras leía los partes policiales y hablaba con gente de la zona, no podía dejar de pensar en esa escena: una mujer de Dique Luján, porteña hasta los huesos, metiéndose en la nieve con un par de zapatillas de trekking y un celular sin barras, abriendo huella como si fuera la primera pionera de la ruta. Cuando finalmente encontró señal, lo primero que hizo fue llamar a la Policía de Río Negro, porque ese era el número que tenía a mano. La alerta se rederivó a la Policía de Neuquén, y desde ahí saltó a la Dirección de Seguridad Alto Neuquén en Chos Malal, donde el subcomisario Ricardo Ovadilla armó la columna de rescate con dos vehículos 4x4.

El encuentro en la ruta y un final sin heridos

Pasado el mediodía, cuando la columna de la Brigada Rural llevaba ya un buen rato avanzando por la huella, los efectivos se toparon con Sabrina caminando en sentido contrario. Ovadilla me lo contó tal cual lo vivió: la encontraron en buen estado físico, aunque agotada por el esfuerzo, y lo primero que les dijo fue que andaban de paseo y que querían conocer el lugar de cerca, como si todavía tuviera que explicar por qué se habían metido en ese camino blanco y silencioso. La mujer subió a una de las camionetas y la dotación siguió hasta el refugio, donde retiró los bardones que bloqueaban la pick up y liberó el rodado. La familia salió ilesa y pudo regresar a Chos Malal por sus propios medios, con un sol tibio, poco viento y una visibilidad que, según los efectivos, acompañó toda la jornada.

“La encontramos en la ruta. Estaba en buenas condiciones físicas, aunque agotada por el duro recorrido. Nos comentó que andaban de turistas y que querían conocer el lugar de cerca.”Subcomisario Ricardo Ovadilla, jefe de la División Brigada Rural de Chos Malal

Las áreas de seguridad de la zona insisten con una recomendación que, mirado lo que pasó, parece de manual: no meterse en los caminos de montaña hacia el Cerro Wayle sin un vehículo con tracción a las cuatro ruedas y el equipamiento adecuado, porque la nieve sigue firme en gran parte del trayecto. Y uno, del lado de acá, lejos del Sur, se queda con la imagen de Sabrina llegando a Chos Malal con la ropa todavía húmeda, abrazando a los chicos y, seguro, pensando que jamás pensó que una simple salida turística se iba a transformar en la caminata más larga de su vida.

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Valeria YacanteSociedad y vida cotidiana

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