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DOM, 11 OCT 2026
Economía

La banca argentina perdió casi el 15% de sus sucursales en siete años y ya tiene 3.944 locales en todo el país

El sistema financiero acumuló 672 cierres desde 2019, una caída que se aceleró en el último año y que se explica por la migración de los clientes a canales digitales y por fusiones corporativas que dejaron locales superpuestos.

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Ramiro OyolaEconomía y producción · · lectura 3 min
La banca argentina perdió casi el 15% de sus sucursales en siete años y ya tiene 3.944 locales en todo el país

La red de sucursales bancarias que opera en la Argentina cerró 672 filiales entre julio de 2019 y julio de 2026, una contracción equivalente al 14,5% de la cobertura física, según datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA). En números absolutos, el sistema financiero pasó de 4.616 locales a 3.944 en ese período, lo que confirma un retroceso que se profundizó en los últimos doce meses, cuando se eliminaron 229 puntos de atención y la red cayó un 5,5% en términos interanual. Vamos a los números para dimensionar lo ocurrido.

El proceso no fue lineal. Durante los primeros años de la serie la sangría resultó marginal, con 28 sucursales cerradas en 2020 y apenas 2 en 2022, en un contexto atravesado por las restricciones de la pandemia. La dinámica cambió a partir de 2023, cuando se cerraron 94 locales; al año siguiente la cifra ascendió a 109, y en el último ejercicio relevado alcanzó los 229. Comparado con la campaña anterior, el ritmo de bajas casi se duplicó y consolidó una tendencia que las propias entidades financieras atribuyen a un cambio estructural en la forma en que los clientes se relacionan con los bancos.

Digitalización y fusiones, los dos motores del ajuste

El primer factor que mencionan los reportes oficiales es la migración de operaciones hacia canales virtuales. De acuerdo con la información difundida, más del 90% de las transacciones que realizan los usuarios ya se cursan por aplicaciones móviles, home banking o cajeros automáticos, mientras que el 80% de los clientes nuevos se adhieren sin necesidad de pasar por una sucursal. Frente a ese escenario, las entidades reorganizaron su infraestructura física: concentran la demanda de un barrio en un único local y cierran las filiales con baja afluencia, una decisión que reduce costos fijos sin afectar de manera sensible la calidad del servicio.

El segundo factor responde a movimientos corporativos. La adquisición del HSBC por parte del Banco Galicia y la compra del Itaú por parte del Banco Macro implicaron el cierre de filiales que quedaron a escasa distancia entre sí, fenómeno que el mercado describe como superposición de redes. En ambos casos, las nuevas propietarias consolidaron la atención en los locales más modernos y con mayor caudal operativo, y dieron de baja a las dependencias que duplicaban cobertura en una misma zona.

Inversiones tecnológicas y distribución geográfica

Las entidades niegan que se trate de un retiro del mercado argentino. Una de las principales compañías del sector informó una inversión de 210 millones de dólares en infraestructura tecnológica durante 2026 y anunció un plan adicional de 500 millones para los próximos tres años, destinado a profundizar un modelo de atención digital con soporte humano para las operaciones que lo requieran. La estrategia apunta a reemplazar la atención presencial masiva por plataformas que operen de forma continua y reduzcan los tiempos de respuesta.

  • Provincia de Buenos Aires: 1.290 sucursales plenas, el distrito con mayor cobertura del país.
  • Ciudad Autónoma de Buenos Aires: 597 filiales, pese a su menor superficie geográfica.
  • Santa Fe: 426 locales, seguida por Córdoba, con 409.
  • Tierra del Fuego: 21 sucursales, y Catamarca: 19, en el extremo inferior de la tabla.

Empleo: el otro termómetro del ajuste

La reducción de la red física trajo consigo una contracción de la dotación de personal. Según el BCRA, en junio de 2026 trabajaban 86.795 personas en la banca argentina, frente a las 107.026 que empleaba el sector siete años atrás. La diferencia equivale a más de 20.000 puestos de trabajo eliminados en el período, una baja cercana al 19% que acompaña la migración de la atención al cliente hacia plataformas digitales y que reabre el debate sobre la reconversión laboral del rubro. Lo que falta saber es si la tendencia se sostendrá en el próximo ciclo, cuántas entidades profundizarán el recorte de locales en regiones con menor densidad de clientes y cómo impactará ese movimiento en las localidades del interior que dependen de la sucursal como único punto de acceso a servicios financieros.

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Ramiro OyolaEconomía y producción

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