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DOM, 11 OCT 2026
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La primera víctima de Scream no estuvo sola: la tuvieron que destrozar para que el llanto fuera real

Wes Craven le arruinó la noche a Drew Barrymore con un truco emocional que todavía se estudia en las escuelas de cine. Repaso de la escena que mató al slasher y lo reinventó en quince minutos.

GB
Gonzalo BazánCultura y espectáculos · · lectura 3 min
La primera víctima de Scream no estuvo sola: la tuvieron que destrozar para que el llanto fuera real

Vayamos directo al hueso: hay una secuencia de Scream que dura lo que un suspiro y cambió para siempre las reglas del género. La del personaje de Drew Barrymore siendo ejecutado en la primera escena mientras suena el teléfono como un reloj que no para. Lo curioso del asunto es que esas lágrimas que vemos en pantalla no fueron actuadas. Fueron provocadas con una historia tan fea que a uno se le cierra el estómago solo de imaginarla. El director Wes Craven, viejo zorro, encontró en una noticia de crónica policial la llave para abrirle el grifo a la actriz en pleno set.

Un mechero, un perro y una actriz que no podía parar de llorar

La noche anterior al rodaje, Barrymore se topó con una nota sobre un dueño que quemó vivo a su animal. Dicen las malas lenguas que la actriz no durmió nada, o casi nada, y que cuando llegó al set todavía tenía la imagen dando vueltas en la cabeza. Cuando se lo confió a Craven, el director vio la oportunidad de su vida. Durante la filmación, se le acercaba por detrás y le susurraba al oído una frase: estoy encendiendo el mechero. La repetición de esas cuatro palabras bastaba para que Barrymore volviera a sentir el mismo disgusto de la noche anterior y reaccionara con un dolor que ninguna clase de actuación podría igualar.

“Se oía a Drew gritar y aullar, y yo pensaba: '¿Pero qué coño está pasando ahí dentro?'. Y era Wes, que la estaba animando.”Julie Plec, asistente de dirección

La propia asistente de dirección, Julie Plec, recuerda que desde afuera del set se escuchaba algo que parecía un velorio. Una actriz gritando como si la estuvieran degollando en serio y un director que, en lugar de calmarla, la empujaba más y más al borde. El resultado está a la vista: una de las interpretaciones más crudas que dejó el cine de los años noventa en apenas quince minutos de metraje.

La trampa publicitaria que engañó al público entero

Ahora bien, lo de las lágrimas fue apenas una de las dos capas que hicieron explotar la bomba. La otra fue una decisión de marketing tan limpia que hoy se estudia en cualquier manual de comunicación. Barrymore aparecía como la cara de la película en todos los afiches, los trailers y la prensa. El público daba por hecho que era la protagonista, la heroína, la que iba a sobrevivir hasta el final. Y entonces Craven la mató en la primera escena. El shock fue tan grande que redefinió para siempre lo que un espectador podía esperar de un slasher.

  • La actriz figuraba en afiches, tráileres y notas como la protagonista absoluta de la película.
  • Su muerte ocurre a los doce minutos de comenzado el film, en la primera secuencia de acción.
  • El antecedente directo fue Psicosis de Alfred Hitchcock, donde Janet Leigh también caía en el primer acto.
  • La estrategia obligó al público a entender que en Scream nadie estaba a salvo, ni siquiera la estrella.
  • El recurso se volvió referencia obligada para cualquier producción de terror posterior.

Como quien dice, Craven no solo escribió una gran película. También escribió un contrato con el espectador, y después lo rompió delante de sus narices. Treinta años después del estreno, la escena sigue siendo materia obligatoria en las escuelas de cine, y cada vez que un director quiere meter una muerte inesperada al inicio, aparece la sombra de Wes Craven diciéndole al oído lo que alguna vez le susurró a Barrymore en pleno set: encendé el mechero, encendé el mechero. Si te copa el terror setentoso ochentoso con esa cosa artesanal que ya no se ve, revisá cualquier ciclo de films del subgénero que suelen programar en el cine Gaumont o en el Malba los fines de semana largo: ahí vas a entender mejor de dónde salió todo esto.

GB
Gonzalo BazánCultura y espectáculos

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