El Capi otra vez afuera: Paredes se rompe y se pierde la semifinal con Vasco
El capitán de Boca volvió a quedar descartado por un desgarro grado 2 en el isquiotibial derecho. No estará ni en la ida ni en la revancha contra el conjunto brasileño y su llegada al superclásico del 1 de noviembre es una lotería. Es la sexta lesión del año, la quinta muscular, y el cuerpo técnico ya mueve piezas.
A los 16 minutos de haber entrado, Paredes tomó la pelota, giró y se tiró la mano al muslo. Se sentó en el piso, se tomó la pierna de atrás y le hizo la seña al banco. El cambio se consumó como un funeral en silencio: el Capi volvió a romperse. Instituto fue el escenario, otra vez, de una lesión que ya es una sombra larga. El estudio posterior confirmó el diagnóstico que nadie quería escuchar: desgarro grado 2 en el isquiotibial derecho. El cuerpo técnico de Rodolfo Arruabarrena ya sabe que no lo tendrá ni en la ida ni en la revancha contra Vasco da Gama por la Copa Sudamericana, y mira de reojo el calendario con la calculadora en la mano.
Un idilio con la camilla que ya es costumbre
Es la sexta lesión del año y la quinta de origen muscular. Para encontrar la última vez que Paredes completó un partido sin sobresaltos hay que remontarse varias vueltas de calendario. En abril se lastimó en el Monumental, justo en un superclásico. A fines de mayo, la misma zona le volvió a pasar factura antes del Mundial y lo mandó a Estados Unidos entre algodones, sin sumar minutos en los amistosos y con el debut ante Austria como primera estación forzosa. En agosto fue el isquiotibial del otro lado, frente a Platense. En septiembre repitió la historia contra Vélez por Copa Argentina. Ahora la moneda cayó otra vez del lado derecho, con un grado más de gravedad y con la escala más alta del dolor. Lo dijo un plateísta de la vieja guardia a la salida del Kempes, con esa frase que sobrevive a cualquier resultado: "Con este pibe jugamos a la ruleta médica". Diagnóstico casero, pero exacto.
El Vasco llegó y Paredes no estará. Lo concreto es que el DT tiene que rearmar el mediocentro sin su conductor. Williams Alarcón fue el primer experimento que salió desde el banco en Córdoba y cumplió, dentro de lo que se podía pedir en mitad del temporal. Camilo Rey Domenech, que ya reemplazó al capitán en varios partidos y viene de recuperarse de una molestia jugando en Reserva, es el que más se ajusta al perfil por juego y quite. Tomás Belmonte, el reemplazante más frecuente del ciclo, asoma como tercera carta. Tres nombres para una plaza que Boca necesita que funcione en Brasil, donde la serie se define.
Los números sin él: no cambia tanto, pero se nota
En los nueve partidos que el Xeneize jugó en lo que va del año sin Paredes en cancha, el saldo fue cuatro victorias, cuatro empates y una derrota. La efectividad con él dentro es del 60 por ciento; sin él, del 59. Es un empate casi calcado en la planilla, pero el ojo desnudo marca otra cosa: cuando el Capi no está, al equipo le falta pausa para manejar la pelota parada, le falta la pausa para decidir el tempo y le sobra vértigo improductivo en algunos pasajes. La diferencia, como siempre, no se mide solo en el resultado: se mide en cómo se llega a él.
El superclásico como cuenta regresiva
El 1 de noviembre la Bombonera se prende fuego. El superclásico ante River espera, y las tres semanas de recuperación calzan justo en la ventana previa al partido. Es decir: Paredes podría estar en el umbral de la alta médica el mismo día del partido. La decisión será entre los médicos y el jugador, con el riesgo lógico de forzar una zona que ya pidió cinco veces auxilio en lo que va del año. Si no llega, la tapa la escriben Alarcón, Rey Domenech o Belmonte. Si llega, habrá que ver en qué condiciones. Mientras tanto, la próxima fecha tiene a Boca visitando a Vasco en San Januario con el traductor enchufado y el capitán mirando desde el banco, con la muleta debajo del pupitre.
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