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VIE, 28 AGO 2026
Vida

Una nueva forma de medir cómo envejece el cuerpo entero, sin reducirlo a una sola enfermedad

La capacidad intrínseca propone un puntaje que combina cognición, movilidad, sentidos, ánimo y energía. La OMS la formalizó en 2015 y hoy se prueba en ensayos clínicos en Europa y Estados Unidos.

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Valeria YacanteSociedad y vida cotidiana · 28 DE AGO DE 2026 · lectura 3 min

Me crucé con Margarita una mañana de otoño, en la puerta del centro de salud donde se atiende desde hace más de veinte años. Tiene setenta y tres, camina sin bastón y todavía cocina para sus nietos los domingos, pero algo viene notando hace meses: le cuesta subir las escaleras del segundo piso, a veces pierde el hilo de una conversación y, sobre todo, se levanta con un cansancio que antes no tenía. "No es una enfermedad, es como que el cuerpo entero va más lento", me dice mientras se acomoda el pañuelo. Esa sensación, precisamente, es la que un grupo de investigadores especializados en longevidad quiere empezar a medir con una herramienta específica: la capacidad intrínseca, un indicador que evalúa el envejecimiento en cinco dimensiones a la vez y no a través de una enfermedad puntual.

El concepto, que a primera vista puede sonar ambicioso porque pretende resumir la salud de una persona mayor en un solo número, fue formalizado en 2015 por la Organización Mundial de la Salud como parte de su programa de envejecimiento saludable. La propuesta apunta a correrse del enfoque clásico, centrado en diagnosticar patologías, para observar qué tan bien funciona el organismo en su conjunto. Para eso, reúne cinco subdominios: cognición, locomoción, capacidad sensorial, bienestar psicológico y energía general.

Las cinco dimensiones que entran en el cálculo

La puntuación se arma con pruebas que, en su mayoría, ya se usan en los consultorios geriátricos. La cognición se evalúa con tests de detección de deterioro, como los que miden memoria y atención. La locomoción combina dos indicadores clásicos: la velocidad al caminar y la fuerza de agarre, esa que se mide con un dinamómetro y suele asociarse con la masa muscular. La capacidad sensorial revisa visión y audición. El bienestar psicológico incorpora estado de ánimo y, finalmente, la vitalidad da cuenta de los niveles de energía y de la respuesta al estrés físico.

Lo verdaderamente nuevo, coinciden los especialistas, no son las pruebas en sí, sino la posibilidad de combinarlas en un índice único y, sobre todo, de seguirlo a lo largo del tiempo. John Beard, profesor de envejecimiento productivo en la Escuela de Salud Pública Mailman de la Universidad de Columbia y uno de los impulsores del concepto, lo resume en una frase: "Incluso cuando las personas son bastante robustas y no tienen ninguna enfermedad, aún podemos detectar cambios en su capacidad."

Esa detección temprana es la que abre la puerta a intervenciones antes de que aparezcan problemas serios. El modelo toma fuerza en Europa, donde se llevan adelante ensayos clínicos para validar la herramienta como criterio de seguimiento y, eventualmente, como variable para aprobar medicamentos dirigidos al envejecimiento.

  • En Francia se realiza un ensayo con adultos mayores que completan cuestionarios periódicos sobre su capacidad intrínseca y reciben recomendaciones personalizadas; cuando el puntaje baja, son derivados a un médico o a un especialista en geriatría para estudios adicionales.
  • En Estados Unidos, la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados para la Salud financia un programa que busca demostrar que ese puntaje refleja cómo se siente y funciona una persona, y que puede mejorar con ejercicio o con fármacos ya existentes.
  • La herramienta todavía no integra los controles médicos de rutina, pero los investigadores apuntan a que en el futuro funcione como un termómetro del envejecimiento, parecido a lo que hoy representa la presión arterial para la salud cardiovascular.

Vuelvo a pensar en Margarita y en lo que me dijo mientras se acomodaba el pañuelo. Esa mezcla de cuerpo que va más lento, de memoria que falla en los detalles y de energía que ya no alcanza, tal vez pronto deje de ser una queja aislada para convertirse en un dato clínico concreto, medible y comparable entre personas, países y generaciones.

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Valeria YacanteSociedad y vida cotidiana

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