Tres finales, una sola raqueta volando por el aire: Sabalenka volvió a perder en Nueva York y esta vez no se la bancó
La bielorrusa cayó ante Rybakina en tres sets, rompió su raqueta en el banco y lloró arriba del escenario. En la conferencia dijo que necesitaba "sacar la agresión afuera" para no explotar en la pista. Mientras tanto, la kazaja suma su segundo Grand Slam y deja la pregunta en el aire: hasta dónde tolera el tenis este tipo de descargas.
El último punto fue de Rybakina, la de siempre, la que no perdona: drive cruzado, ángulo cerrado y a abrazar. Sabalenka fue hasta la red, le dio la mano con la sonrisa ya desarmada y volvió al banco como quien vuelve a casa después de una paliza. Ahí, en silencio, segundos después de perder la final del US Open por 6-4, 5-7 y 6-2, sacó la raqueta y la estrelló contra el piso hasta hacerla pedazos. La tiró a centímetros de donde estaba sentada y se quedó quieta, mirando al frente, esperando que empezara la premiación.
Una cámara quiso acercarse en ese instante de recogimiento y la número tres del mundo la con un gesto seco de la mano. Mensaje claro: no, acá no. Minutos más tarde, arriba del escenario, las lágrimas la traicionaron. La voz le salió cortada, el público del estadio la aplaudió de pie y ella apenas pudo hilvanar el discurso. Imagen fuerte la de Aryna, que buscaba el tricampeonato en Nueva York y se quedó con las manos vacías por segunda vez consecutiva.
Lo que dijo después, con la raqueta ya hecha pedazos
“Es realmente difícil controlar tus emociones cuando perdés en la final de un Grand Slam y cuando estabas intentando lograr un tricampeonato. Si las hubiera guardado dentro de mí, ahora mismo o en la pista, no habría podido decir una palabra. Me habría puesto realmente desagradable allá. Quería liberar toda esa agresión y decepción afuera.”Aryna Sabalenka, en conferencia de prensa
La frase la dice todo. La bielorrusa sabe que la imagen de la raqueta volando no es la más linda del mundo, pero eligió romperla en el banco antes que romper algo en la pista. Es la vieja discusión del tenis: el jugador es un envase de presión y en algún lado tiene que estallar. Algunos putean, otros lloran en silencio, otros revientan la herramienta de trabajo. La torcida, esa que no falla, ya soltó su veredicto en las redes: "deja la raqueta, Aryna, que las conseguís gratis".
No es la primera vez: el antecedente con Gauff
En 2023, después de perder la final ante Coco Gauff, Sabalenka también había roto una raqueta. Aquella vez lo hizo de espaldas a las cámaras, camino a los vestuarios, y el episodio terminó mandando al frente de la escena un debate que los Grand Slams resolvieron por las malas: retiraron las cámaras de los pasillos internos para evitar que estas imágenes se viralicen. O sea, lo de anoche en el banco es la prueba de que la decisión no alcanzó.
Rybakina, el otro lado de la red
Del otro lado estaba Rybakina, la que ya tiene Wimbledon 2022 en el palmarés y este domingo levantó su segundo trofeo de Grand Slam con una actuación sólida: se llevó el primero y el tercero con autoridad y cedió el segundo en el único tramo en el que Sabalenka pudo hacer pie. La kazaja no necesitó escena ni drama: hizo lo que tiene que hacer una candidata, punto a punto, set a set. Mientras una rompía la raqueta, la otra levantaba el trofeo y se iba a festejar con la frialdad de las que ya saben lo que es ganar grande.
- La pregunta que sobrevuela la nota: ¿hasta dónde llega la línea entre la descarga emocional y el fair play en los momentos más duros del tenis profesional?
- Sabalenka buscaba convertirse en la primera mujer en ganar tres US Open seguidos desde Serena Williams y se quedó en el intento.
- Rybakina se queda con su segundo major y mete presión en la carrera por el número uno del ranking.
- Lo que viene la fecha próxima: la gira asiática de pista dura, con Wuhan y Pekín como próximos escenarios, donde Aryna intentará volver a armarse la cabeza antes de que termine la temporada.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo
Corriente Rioja