Seis camiones, una mañana y un incendio: cómo se destraba una casa cuando la familia ya no puede
Tras un siniestro en San Lorenzo Norte, la Municipalidad de Neuquén retiró residuos y objetos acumulados durante años de una vivienda. El Municipio recordó el canal para pedir acompañamiento, que requiere el consentimiento del propietario y suele comenzar con un llamado de un vecino o un familiar.
Eran poco más de las tres de la madrugada cuando Carlos escuchó el ruido y entendió que se le había acabado el tiempo. La casa del barrio San Lorenzo Norte, en Neuquén, venía acumulando materiales desde hacía años, y una porción importante de esa carga —maderas, sobre todo— estaba apoyada sobre los techos. Esa noche, el fuego se llevó puesta la vivienda y dejó a la vista lo que durante mucho tiempo había quedado puertas adentro: electrodomésticos, bicicletas, calzado, más madera, objetos grandes que ya nadie podía mover. Cuando llegué al lugar, en horas de la mañana, lo que me llamó la atención no fue tanto el daño del incendio sino el volumen de lo que había que sacar para que esa familia pudiera volver a empezar.
Un operativo que empieza con un llamado de un tercero
El caso de San Lorenzo Norte no es aislado ni excepcional: es la postal más visible de una modalidad de asistencia que el Municipio de Neuquén ofrece a las familias que, por distintos motivos, no pueden hacerse cargo de la limpieza de su propio domicilio. Así lo explicó el subsecretario de Medio Ambiente, Cristian Haspert, en diálogo con este medio. Según dijo, la mayoría de los pedidos no llega por iniciativa del dueño de la casa sino a partir de una alerta del entorno. "Muchas veces son los vecinos, los familiares o la comisión vecinal los que se acercan al Municipio y nos cuentan que la persona no tiene la capacidad para resolver esa situación", señaló.
“Muchas veces son los vecinos, los familiares o la comisión vecinal los que se acercan al Municipio y nos cuentan que la persona no tiene la capacidad para resolver esa situación.”Cristian Haspert, subsecretario de Medio Ambiente de Neuquén
A partir de ese aviso, la Municipalidad despliega personal, vehículos y contenedores para retirar lo acumulado y trasladar todo al Complejo Ambiental de la meseta. En San Lorenzo Norte, el operativo demandó seis camiones completos y una caja de 20 metros cúbicos. Haspert describió el volumen y agregó un detalle que vuelve al caso todavía más gráfico: "Ya se fueron seis camiones llenos de residuos y una caja de 20 metros cúbicos". La cifra, por sí sola, ayuda a dimensionar lo que significa "acumulación" cuando se la vive de cerca.
Cómo pedir la asistencia y qué condiciones pone el Municipio
El camino para acceder al servicio es, en los papeles, bastante sencillo, y los responsables municipales insisten en que lo más importante es no quedarse esperando a que la situación se vuelva insostenible. Las vías de contacto disponibles son:
- La línea 147, que centraliza los pedidos y los deriva al área correspondiente.
- Las comisiones vecinales, que ofician de puente entre el barrio y el Municipio y suelen ser las primeras en detectar el problema.
- Los familiares directos de quien habita la propiedad, que también pueden iniciar la gestión sin necesidad de que el dueño haga el trámite por su cuenta.
Ahora bien: hay una condición que no se negocia y que, según reconoció el propio Haspert, es la que más trabas genera. Para que el personal municipal pueda entrar al domicilio y comenzar la limpieza, el propietario tiene que autorizar el ingreso. "El primer paso es conversar con la persona para que acepte la ayuda", resumió. Y agregó que, en varias oportunidades, el Municipio tuvo que dar marcha atrás con intervenciones ya planificadas porque el dueño nunca firmó ese permiso. En San Lorenzo Norte, en cambio, la autorización llegó rápido: la Comisión Vecinal acercó contención a los damnificados, organizó la asistencia inicial y el dueño consintió el ingreso.
Por qué la acumulación de residuos se vuelve un riesgo
Lo que pasó en esa casa del oeste neuquino volvió a poner sobre la mesa un punto que el área de Medio Ambiente repite cada vez que puede: la acumulación de materiales combustibles no es solo un problema estético ni de convivencia barrial, sino un riesgo concreto. Haspert explicó que la madera apilada sobre los techos fue lo que, en gran medida, alimentó el fuego y propagó las llamas hacia el resto de la vivienda. Esa carga, además, no afectaba únicamente a quien vivía allí: comprometía también a los vecinos de las casas linderas, que estuvieron expuestos mientras el incendio se desarrollaba.
“El primer paso es conversar con la persona para que acepte la ayuda.”Cristian Haspert, subsecretario de Medio Ambiente de Neuquén
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