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LUN, 07 SEPT 2026
Economía

Ramallo Club recortó a USD 9.000 la entrada a su franquicia de sándwiches de miga y se propone cuadruplicar la red de locales en dos años

La cadena que produce unos 70.000 sándwiches por mes en su planta de Munro bajó casi a la mitad el costo inicial de cada punto de venta, lo ubica muy por debajo del promedio del sector gastronómico y lo atribuye a la eliminación de un intermediario comercial que manejaba la venta de licencias.

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Ramiro OyolaEconomía y producción · 7 DE SEPT DE 2026 · lectura 4 min

La empresa Ramallo Club, especializada en sándwiches de miga, relanzó su modelo de franquicias con una inversión inicial de USD 9.000 para locales de aproximadamente 30 metros cuadrados, un valor que la compañía ubica muy por debajo del promedio del segmento gastronómico, donde las entradas suelen ubicarse en el orden de los USD 30.000 según distintas estimaciones sectoriales. La decisión, según explicó la propia firma, apunta a privilegiar la venta del producto por sobre la rentabilidad que dejaba la comercialización de la licencia.

Vamos a los números: la cadena opera hoy 26 puntos de venta en el área metropolitana de Buenos Aires, de los cuales seis son propios y veinte corresponden a franquiciados. Toda la producción sale de una planta ubicada en Munro, en la provincia de Buenos Aires, desde donde se distribuyen unos 70.000 sándwiches por mes a un precio de $1.000 la unidad. La facturación promedio anual por local se estima en torno a los USD 110.000, una cifra que la empresa toma como referencia para dimensionar la rentabilidad esperada de cada punto de venta.

La baja en el costo de entrada y el cambio de estructura

Hasta el relanzamiento, la inversión inicial en el sistema de franquicias de Ramallo Club se ubicaba en USD 17.000, casi el doble del valor actual. La diferencia se explica por un cambio en la estructura comercial: la compañía dejó de trabajar con una firma intermediaria que comercializaba las franquicias y pasó a gestionar ese proceso en forma directa, lo que le permitió trasladar al franquiciado el mismo precio que recibe del proveedor, sin el sobrecosto que dejaba la intermediación.

“Apuntamos más a vender el producto que a tener ganancias en la venta de la franquicia. Ahora manejamos el negocio en forma directa, entonces no tenemos ese costo. El precio que nos pasa el proveedor es el que le pasamos al franquiciado.”Voceros de Ramallo Club
  • La cadena proyecta cerrar 2026 con un crecimiento del 30% en su facturación respecto del año anterior, impulsado en parte por la incorporación de nuevas categorías de producto, entre ellas papas fritas, encurtidos, pizzas y cafetería.
  • La meta para 2027 es alcanzar los 50 locales en funcionamiento, lo que implicaría prácticamente duplicar la red actual.
  • La red se concentra hoy en la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense, pero la compañía evalúa avanzar hacia otras provincias, con Neuquén como uno de los mercados analizados bajo un esquema de máster franquicia.
  • Los planes para Neuquén prevén trabajar con operadores locales que desarrollen la marca en la región, un formato que la empresa considera adecuado para mercados alejados de su centro de producción.

El negocio tiene raíces familiares que se remontan a unos cuarenta años, cuando inmigrantes de origen croata se radicaron en el país y se desempeñaron como cocineros. La generación siguiente continuó con esa actividad y, frente a una situación de desempleo, comenzó a elaborar recetas caseras de sándwiches de miga y tortas, productos que dieron origen a la marca. El primer local se abrió en Villa Luro y luego se trasladó a Núñez, sobre la calle que dio nombre al emprendimiento.

Comparado con la campaña anterior, el cambio más visible no pasa tanto por el volumen de producción como por la ecuación económica que enfrenta un franquiciado: el desembolso inicial se redujo cerca de un 47% en dólares, mientras que el precio de venta al público del sándwich de miga se mantuvo en torno a los $1.700 la unidad. Esa combinación permite achicar el umbral de ingreso al sistema sin alterar el precio final del producto, que es el que sostiene la facturación promedio de USD 110.000 anuales por local.

Quedan por delante algunas definiciones que la compañía todavía no terminó de resolver: los plazos concretos de apertura de los nuevos locales en provincias, el número de bocas que se sumarán bajo la modalidad de máster franquicia en Neuquén y el impacto que tendrá la incorporación de las nuevas categorías de papas fritas, encurtidos, pizzas y cafetería sobre la facturación promedio por punto de venta. Esos datos, junto con los resultados del primer trimestre de 2026, permitirán medir si la apuesta por bajar el costo de entrada se traduce en un salto de la red o si se topa con los límites propios de un negocio que sigue creciendo dentro del área metropolitana de Buenos Aires.

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Ramiro OyolaEconomía y producción

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