Corriente Rioja  Buscar
Dólar oficial $1.530,00 0,00%Dólar blue $1.540,00 0,00%Dólar MEP $1.525,30 0,00%Riesgo país 490 pb -0,81%
LUN, 07 SEPT 2026
Vida

De acampar en la calle a tener 500 clientes: la historia de Ezequiel y La Fonda que abre en el Mariano Moreno

Llegó a Neuquén desde Azul con lo puesto, durmió bajo una carpa prestada y pasó por un refugio, un corralón y las ventas callejeras. A los 36, abre su propio local gastronómico en el barrio Mariano Moreno y ya piensa en el próximo salto: un bodegón con platos abundantes y precios accesibles.

VY
Valeria YacanteSociedad y vida cotidiana · 7 DE SEPT DE 2026 · lectura 4 min

Lo conocí una mañana de estas, mientras acomodaba las mesas nuevas todavía envueltas en nylon, y enseguida me contó cómo arrancó todo. Ezequiel Banegas tiene 36 años, vive en Neuquén desde hace casi tres y está a punto de abrir La Fonda, su primer local propio, en la esquina de Mitre y Correntoso, en el barrio Mariano Moreno. Pero para llegar hasta acá tuvo que pasar por una carpa prestada, noches en la calle, un refugio, un corralón en Cipolletti y muchas tandas de tortas fritas cocinadas con apenas dos hornallas.

El viaje desde Azul y las primeras noches a la intemperie

La historia empieza en febrero de 2024, cuando Ezequiel tenía 33 años y decidió venirse desde Azul, provincia de Buenos Aires, sin trabajo fijo ni lugar donde quedarse. Hizo los casi mil kilómetros a dedo, en dos días, con la ropa puesta y sin un destino cierto. "Llegué y no tenía dónde dormir", resume hoy, como si todavía le costara creer que lo haya atravesado.

Las primeras noches las pasó en la calle. Para aguantar el frío sureño recurrió a un grupo de Facebook y pidió una carpa. Le respondió un vecino llamado Raúl, que se acercó hasta donde estaba y le dejó una carpa, una almohada y un acolchado. Esa ayuda mínima le permitió sostenerse unos días mientras buscaba trabajo y un techo más estable.

El refugio, el corralón y el aprendizaje de vender

Poco después consiguió lugar en un refugio de la calle Belgrano al 2500, donde recibió acompañamiento para reordenarse después de años complicados. "Me ayudaron muchísimo a reintegrarme a la sociedad. Me sirvió para salir adelante", recuerda Ezequiel, y se le nota la gratitud cuando lo dice.

El primer empleo estable le llegó en el área de mantenimiento de una empresa de logística. Después se mudó temporalmente a Cipolletti para trabajar en un corralón, donde empezó como vendedor y terminó como jefe de ventas. Esa etapa, dice, le dejó herramientas que iba a usar más adelante: aprender a escuchar al cliente, sostener un precio y resolver problemas con lo que hay.

Dos hornallas, mil seguidores y una clientela que no paraba de crecer

La cocina, sin embargo, siempre estuvo en el horizonte. Con dos hornallas, un horno que no funcionaba y una heladera chica, arrancó preparando tortas fritas, chipá y bolas de fraile para vender en el Paseo de la Costa. Cuando la gente empezó a pedir más, fue sumando pizzas, empanadas y hamburguesas, un producto por vez, a medida que podía invertir y responder a los pedidos.

Las redes sociales acompañaron el crecimiento. Arrancó con 15 seguidores en Instagram y se acercó a los mil en pocos meses. "Creció mucho todo en tan poco tiempo, eso es lo que me sorprende", reconoce. En paralelo fue armando una clientela de unas 500 personas, muchas de las cuales ya le compraban antes de que existiera La Fonda como local.

“Todos los meses trataba de guardar algo. Me privé de muchas cosas.”Ezequiel Banegas

La Fonda: cómo será el local y qué se va a comer

Durante un año entero ahorró para poder cumplir el sueño del local propio. El lugar que eligió queda a metros de su casa, en Mitre y Correntoso, y lo bautizó La Fonda, un nombre simple, de esos que suenan a comida casera y a mesa compartida. La idea, cuenta, es que sea un punto de encuentro para el barrio, no solo un mostrador de pedidos.

La atención será de lunes a domingo, excepto los martes, en dos turnos: mediodía, de 12 a 15, y noche, de 20 a 23.30. En la carta habrá hamburguesas, lomos, empanadas, pizzas, tartas y burritos. Más adelante proyecta sumar un menú diario al mediodía, con opciones que cambien según el día.

El próximo paso: un bodegón con platos abundantes

Ezequiel no piensa en La Fonda como un punto de llegada. Ya tiene en la cabeza el siguiente salto: un bodegón, con platos abundantes y precios accesibles para las familias. "Mi sueño es abrirme un bodegón, con platos abundantes y precios accesibles para las familias. Pero vamos de a poquito, paso por paso", dice, y al escucharlo se entiende que esa frase no es un lugar común sino una manera de vivir.

Mientras termina de acomodar las últimas mesas y de probar las recetas para la apertura, repite algo que resume estos casi tres años: lo que más le importa es que quienes entren al local se vayan sintiendo atendidos, escuchado

VY
Valeria YacanteSociedad y vida cotidiana

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo