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MIÉ, 16 SEPT 2026
Vida

Neuquén: la feria del libro se llena de voces y la cuenta ya pasa los 115 mil visitantes

Una jornada con laboratorio de escritura, cruce entre literatura y cine, y la biografía de Berbel marcan la agenda del miércoles en el predio lindante al Museo Nacional de Bellas Artes

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Valeria YacanteSociedad y vida cotidiana · 15 DE SEPT DE 2026 · lectura 3 min

Llegué temprano al predio que se extiende a la sombra del Museo Nacional de Bellas Artes, en pleno corazón de Neuquén, y la primera imagen que me encontré fue la de Mariana Rizzuto acomodando sus papeles sobre una mesa prestada. Sonrió, pidió un café y me dijo que estaba lista para empezar. Con esa simpleza arrancó la jornada del miércoles 16 de septiembre en la Feria Internacional del Libro de Neuquén, un encuentro que viene creciendo a paso firme y que, según la estimación de la Municipalidad, hasta la tarde del martes 15 había juntado a unas 115.000 personas entre los puestos, los auditorios y los pasillos donde los lectores curiosean títulos a la sombra de los árboles.

La jornada de este miércoles, propuesta por propuesta

  • Laboratorio «Vuela el pez», a cargo de Mariana Rizzuto, para quienes quieran animarse a la escritura.
  • «Más allá del desierto, del libro al cine (Western patagónico)»: poesía de Juan Pablo Caramellino cruzada con cortometrajes dirigidos por Ezequiel López.
  • «Un lugar de Sol», de Sol Buschiazzo, un libro que combina relatos y prosa poética.
  • La antología «Desatando sueños», que llega de la mano del grupo literario Plumas azules.
  • Las producciones escritas del proyecto «Borges y su literatura», a cargo de SADE Filial Neuquén.
  • «Berbel: el latido de la Patagonia», la biografía que firma Cecilia Rayén Guerrero Dewey.
  • «La gira de los Barrios», de Santiago Emanuel Ocampos.
  • «Rompiendo las cadenas de la fibromialgia», la narración testimonial de Julia Marisa Esther Stagnaro.

Lo que más me llamó la atención, mientras caminaba entre los stands, es que la feria no se agota en las grandes figuras del escenario nacional. La secretaria de Jefatura de Gabinete, María Pasqualini, me lo resumió con una frase que vale la pena repetir: uno de los tres auditorios está pensado específicamente para los autores locales y regionales, y a eso se suma un estand dedicado a los escritores independientes. Así, la recorrida se vuelve una oportunidad concreta para cruzarse con esos nombres que a veces no llegan a las mesas de las librerías del centro y que, sin embargo, son los que le dan a la feria su pulso más genuino.

En los primeros días el movimiento fue fuerte y sostenido: alrededor de 6.000 libros vendidos por jornada, según las cifras que maneja el municipio. No es un dato menor en un país donde la industria editorial pelea palmo a palmo, y habla de un público que concurre, se queda y se va con un libro bajo el brazo. Lo confirmé cuando vi a una pareja de jubilados discutir de buena manera frente a un puesto de poesía neuquina: él defendía a un autor patagónico, ella le respondía que el stand de SADE tenía una antología borgeana que no podía dejar pasar. Esa escena, tan simple, explica mucho de lo que pasa acá.

La programación todavía tiene reservado lo suyo: el sábado se viene la presentación del libro de la ciudad y Pasqualini adelantó que en los próximos días pasarán por el predio figuras como Mauricio Kartun, Darío Z, Soledad Rivero y Liliana Barrero. Mientras tanto, este miércoles la invitación es a sentarse a escribir, dejarse llevar por el western poético de Caramellino o asomarse a la vida de Berbel de la mano de Rayén Guerrero Dewey. Como me dijo Mariana Rizzuto mientras guardaba sus lapiceras, con esa mezcla de seriedad y calidez que tiene la gente del sur: «Acá viene a leer el que ya lee y el que todavía no sabe que le gusta». Y vaya si se nota.

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Valeria YacanteSociedad y vida cotidiana

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