La música argentina desembarca en los Latin Grammy con un banquete de nominaciones que atraviesa todos los géneros
CA7RIEL & Paco Amoroso lideran con siete candidaturas, Milo J compite por Álbum del Año con su disco folclórico y Fito Páez vuelve a meter la cuchara en el rock internacional. La gala será el 12 de noviembre en Las Vegas.
Si los Latin Grammy fueran una mesa familiar de domingo, esta vez Argentina se sentó en la cabecera con la fuente llena y la sonrisa de quien sabe que cocinó bien. La Academia Latina de la Grabación dio a conocer las nominaciones a su 27.ª edición y el país aportó candidatos en prácticamente todos los rubros imaginables: rock, pop, tango, salsa, folklore, música urbana y esos premios técnicos donde figuran los nombres que el público nunca escucha pero sin los cuales no suena una nota. La ceremonia se realizará el 12 de noviembre en el MGM Grand Garden Arena de Las Vegas, y la votación final de los miembros habilitados arrancará el 1 de octubre. Hay tiempo, entonces, para repasar el menú.
Los pesos pesados: CA7RIEL y Milo J
El dato que manda en la conversación es la irrupción de CA7RIEL & Paco Amoroso, que se anotaron con siete candidaturas y se convirtieron en la presencia argentina más rutilante de la lista. Su disco FREE SPIRITS pelea nada menos que por Álbum del Año, un premio general que este año reúne a artistas como Anitta, Jorge Drexler, Karol G y Rosalía. Es decir: competir, van a competir con cualquiera. El corte Ha Ha figura en Grabación del Año y Hasta Jesús Tuvo Un Mal Día —grabado con la colaboración inesperada de Sting— aparece en Canción del Año. Siete candidaturas para un disco es una declaración de principios: no llegaron para hacer ruido, llegaron para quedarse.
Milo J, el chico que ya no es tan chico
Milo J, mientras tanto, se consagró como el otro gran abanderado. Su álbum La Vida Era Más Corta también disputa Álbum del Año y, como si eso fuera poco, fue nominado en categorías que parecen contradictorias hasta que uno lo escucha: Mejor Álbum Folclórico y Mejor Diseño de Empaque (acompañado por Trueno en una candidatura urbana por Gil, y junto a sus cortes Solifican12 y Niño en Canción del Año y Grabación del Año, respectivamente). Milo viene transitando un camino donde el trap y la chacarera se dan la mano sin pedir permiso, y la Academia, para bien o para mal, lo reconoció.
El rock se hace respetar
(Acá va una aclaración al margen: cuando uno dice rock argentino en los Grammy suele pensar en Fito Páez, y esta vez la cátedra no defrauda.) Fito Páez aparece nominado en Mejor Álbum de Rock por su disco Shine, y además su tema Las Fuerzas Armadas Del Amor compite por Mejor Canción de Rock. La lista de rock se completa con 1915 (Ceremonia) y Dillom con Rojo Profundo, dos generaciones distintas que comparten la misma grilla. En Mejor Álbum Pop/Rock figuran Emmanuel Horvilleur y Usted Señalemelo, mientras que Babasónicos va por Mejor Álbum de Música Alternativa con CUERPOS, Vol. 1, y Dante Spinetta integra los créditos de composición de El Reset, nominada a Mejor Canción Alternativa.
Tango, pop y salsa: la diversidad como bandera
Porque la música argentina no es solo rock y urbano, también hay lugar para la tradición. En Mejor Álbum Pop Tradicional aparece Yami Safdie por Querida Yo, y Nathy Peluso se mete en un rubro inusual para su trayectoria: Mejor Álbum de Salsa, gracias a Malportada. El tango, lejos de quedar como convidado de piedra, tiene cinco nombres propios: Aníbal Berraute, Lidia Borda, Ariel Ardit, Pablo Jaurena y el Quinteto Astor Piazzolla. La nómina confirma algo que uno escucha en cualquier peña del conurbano: la música argentina es muchas músicas, y esta vez la Academia las puso a todas en la misma bolsa.
Los nombres detrás del escenario
Quedan los oficios invisibles, esos que rara vez figuran en las tapas de las revistas. Federico Vindver compite por Productor del Año, y entre los créditos argentinos aparecen Rafa Arcaute, Santiago Alvarado y Santiago Ruiz, más conocido como Tatool. Bizarrap, mientras tanto, comparte con Daddy Yankee una candidatura doble por su sesión conjunta, en Mejor Interpretación Urbana y Mejor Canción Urbana. Como decía una vieja vidala norteña, el que tiene boca se equivoca, pero el que tiene oficio llega: la Argentina que produce detrás de cámara sigue dando que hablar.
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