Lupin vuelve al cine como se debe: a la antigua, en una sala y de una sola sentada
Takeshi Koike cierra un paréntesis de casi tres décadas con una película animada en dos dimensiones que se proyecta una única vez en Madrid. Quienes no lleguen a esa función, tendrán que esperar.
Hay ausencias que pesan. Como extrañar el ruido del proyector después de años viendo todo en un teléfono: la imagen se ve igual, pero le falta el aire, el zumbido, la oscuridad compartida con alguien que tampoco tiene idea de qué va a pasar. Casi treinta años sin una película de Lupin III en animación 2D para salas es, justamente, una de esas ausencias. Y se cierra ahora con "Lupin the IIIrd: El linaje inmortal", la nueva entrega dirigida por Takeshi Koike, el realizador que ya había tomado la saga con una mano muy adulta en "La tumba de Jigen", "El rocío de sangre de Goemon Ishikawa" y "La mentira de Fujiko".
Una función, una noche, una sala
El dato es tan puntual como decisivo: la película se proyecta una sola vez, el 18 de septiembre a las 22:30, en los Cines Verdi de Madrid, en versión original subtitulada. Las entradas ya están a la venta en la web del cine y el aforo es limitado. No hay gira, no hay reestreno programado, no hay segunda oportunidad confirmada. Es el tipo de aviso que uno lee dos veces para asegurarse de que entendió bien, porque la costumbre instaló la idea de que todo, eventualmente, aparece en una pantalla hogareña. Esta vez no.
En Japón se estrenó en 2025. A España llega ahora, con esa ventana mínima que en este país ya se volvió una marca registrada del cine de animación japonés: o lo atrapás en esa función, o te queda la espera. La licencia para nuestro mercado, eso sí, ya está asegurada, lo que deja abierta la puerta a un eventual lanzamiento en formato físico y en plataformas de streaming, aunque todavía sin fechas confirmadas. La pregunta, entonces, no es tanto si va a llegar a los hogares, sino cuándo y por dónde.
“Yo quiero ver cómo se mueve Lupin otra vez en una sala oscura, con la respiración de la función colectiva, no en la soledad brillante de una pantalla chica.”Nota de autor
La trama lleva a Lupin, Jigen, Goemon y Fujiko a una isla que no figura en ningún mapa, en busca de un tesoro. Lo que arranca como el golpe de sus vidas se va corriendo de a poco hacia otro terreno: los cuatro terminan peleando por sobrevivir en un entorno que les es completamente hostil. Es la estructura clásica del director: meter a la banda en una trampa elegante y dejarla correr. Koike sostiene el tono crudo y adulto que ya había impuesto en sus trabajos anteriores dentro de la saga, con una dirección visual intensa y una acción que, según lo que se vio en su país de origen, no tiene un respiro de más.
La película está basada en el manga original de Monkey Punch, el creador del personaje, y se apoya en ese linaje largo que la saga lleva encima desde fines de los años sesenta. Hay algo de justicia poética en que sea justamente una producción de este tipo, en animación tradicional, la que devuelva a Lupin al rito de la sala. Mientras tanto, del lado de afuera, el cine sigue achicando butacas y la oferta se multiplica en las pantallas chicas; en alguna esquina del mundo, un personaje con gabardina y revólver vuelve a moverse como se debe, cuadro a cuadro, en una sala a oscuras.
Para tener en cuenta
Mi recomendación, sin vueltas: si estás en Madrid o podés estar, sacá la entrada hoy mismo. Si no, paciencia y ojo a los anuncios, porque esta historia todavía no terminó de escribirse en pantalla grande, y conviene estar despierto cuando llegue el turno.
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