La lección que se va con Messi y que queda en la mesa familiar
La salida del capitán de la selección argentina abre, según un libro que usó su figura como hilo conductor, una oportunidad concreta para hablar con los hijos sobre esfuerzo, error y trabajo sostenido.
Cuando el capitán levantó la voz por última vez como jugador de la selección, Carolina estaba en su cocina de Temperley, con la mesa servida para el almuerzo del domingo y los dos chicos todavía sin terminar el comentario del partido que acababa de terminar. Lo que vino después, dice, no fue un silencio triste sino una conversación que venía postergando desde hacía meses: qué le dejaba a ellos, más allá de los goles, una carrera construida durante más de dos décadas. La pregunta, me confesó, no la pensó como una nota de color sino como algo que tenía que responderles antes de que la euforia se enfriara.
Un libro que se adelantó a la despedida
Esa misma inquietud es la que motorizó ¡Messirve!, el libro que Verónica de Andrés y Florencia Andrés publicaron hace tiempo y que, sin proponérselo, terminó funcionando como una especie de manual de conversación para padres que se quedaron con ganas de explicarle a sus hijos qué hubo detrás de lo que ellos vivieron como hinchas. Las autoras usaron la figura del rosarino no para canonizarlo sino para desmenuzar, capítulo por capítulo, una serie de actitudes que se pueden traducir a la vida de cualquier chico: la forma en que se paró frente a las críticas, cómo describió a su familia, qué dijo sobre sus compañeros y, sobre todo, qué respondió cuando le preguntaron por el éxito.
“Ser un éxito de la noche a la mañana me llevó 17 años y 114 días.”Lionel Messi
Esa frase, dicha por el protagonista en una entrevista sin dramatismo, condensa uno de los ejes centrales del libro y, me parece, lo más útil para sentarse a charlar con un adolescente: los resultados visibles siempre tienen una historia invisible detrás, y esa historia está hecha de entrenamientos opacos, de partidos donde las cosas no salieron y de decisiones que nadie vio. Las autoras proponen eso como punto de partida, no como moraleja, y ahí está, a mi entender, el acierto del enfoque: no se trata de convertir a Messi en un santo sino de tomar lo concreto que dijo e hizo y usarlo para abrir preguntas en la mesa familiar.
Lo que se puede llevar a la conversación hogareña
Yo entrevisté a las autoras hace un tiempo y me llamó la atención algo que repitieron varias veces: que el libro no estaba pensado como un homenaje sino como una herramienta para padres y docentes que quisieran usar un personaje conocido para abordar temas que, dichos en abstracto, suelen entrar por un oído y salir por el otro. La salida del capitán de la selección, me dijeron, no hace más que confirmar la vigencia de ese planteo, porque la despedida abre, como pocas veces, una ventana emocional en la que los chicos están dispuestos a escuchar.
La pregunta que me queda dando vueltas, y que les dejo a ustedes, es bastante simple: ¿qué valor de los que demostró Messi a lo largo de su carrera les parece más urgente transmitirles a sus hijos en este momento? Yo, mientras escribo estas líneas, pienso en la frase que repitió en más de una entrevista y que a mí, personalmente, me parece la más difícil de enseñar y la más necesaria: que no todo da igual y que, aun cuando nadie mira, hay una manera correcta de hacer las cosas. Esa herencia, que es de Messi pero también de los padres que lo formaron, sobrevive a cualquier marcador y a cualquier despedida.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Corriente Rioja