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VIE, 11 SEPT 2026
Economía

La inflación de agosto dio un respiro, pero la canasta que define la pobreza se movió por encima del promedio

El INDEC registró una suba de 1,7% en el índice general, la más baja del año, mientras que la Canasta Básica Total avanzó 2,6%. En el frente cambiario, el dólar minorista se mantuvo estable y el sistema financiero ajusta el crédito al consumo.

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Ramiro OyolaEconomía y producción · 11 DE SEPT DE 2026 · lectura 4 min

El Índice de Precios al Consumidor marcó en agosto un incremento de 1,7 por ciento, de acuerdo con los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), configurando así la variación mensual más baja registrada en lo que va del año calendario. No obstante, esa desaceleración en el indicador general convive con comportamientos dispares en los distintos componentes de la canasta, lo que obliga a un análisis más detenido para dimensionar el verdadero impacto en los hogares argentinos.

Vamos a los números que dejó el reporte oficial. El rubro alimentos y bebidas presentó una suba de 1,8 por ciento, apenas una décima por encima del promedio general, mientras que las tarifas de servicios públicos lideraron los incrementos del mes con un alza de 2,8 por ciento. La diferencia resulta relevante porque suele ser precisamente la evolución de los servicios regulados la que sostiene la inercia inflacionaria en los meses siguientes.

La Canasta Básica Total se despegó del promedio

El dato que concentra mayor preocupación social es el comportamiento de la Canasta Básica Total, que es el indicador utilizado por el INDEC para establecer el umbral de pobreza. En agosto, esa canasta avanzó 2,6 por ciento, superando en casi un punto porcentual al índice general. En comparación con la campaña anterior, cuando la inflación general cerró en torno al cuatro por ciento mensual, la actual dinámica muestra una moderación, pero la brecha entre el indicador general y la canasta básica se mantiene, lo que impide que la recuperación del salario real se traduzca de manera inmediata en una mejora del poder adquisitivo de los sectores más vulnerables.

En materia cambiaria, el panorama de agosto mostró una estabilidad relativa del tipo de cambio nominal. El dólar minorista cerró el viernes a 1.530 pesos para la venta en el Banco Nación, repitiendo el valor de la semana anterior, mientras que el Banco Central informó que el precio promedio en las entidades financieras fue de 1.531,73 pesos para la venta y 1.480,30 pesos para la compra. El dólar informal, por su parte, se mantuvo en 1.545 pesos, con una suba semanal de apenas cinco pesos, equivalente a un 0,3 por ciento.

El segmento mayorista exhibió mayor actividad. En el mercado de contado se operaron 835,4 millones de dólares, uno de los montos más elevados del año, lo que ejerció presión bajista sobre el precio. El mayorista cerró en 1.508,50 pesos, con una baja de 4,50 pesos respecto del cierre previo. La caída del mayorista combinada con el sostenimiento del minorista configura una reducción transitoria del spread cambiario, aunque insuficiente para consolidar expectativas de estabilización de precios en el corto plazo.

Crédito al consumo en retracción

En otro orden de factores, el sistema financiero mostró señales de contracción en el segmento de crédito al consumo. Bancos tradicionales y billeteras virtuales redujeron el otorgamiento de préstamos personales y financiaciones mediante tarjeta de crédito, en un contexto de mora que persiste elevada. Las entidades detectan una menor aparición de nuevos incumplimientos, pero al mismo tiempo endurecen los requisitos de acceso y priorizan la refinanciación de deudas ya existentes, en lugar de la originación de nuevos préstamos.

El trasfondo de esta dinámica responde a un fenómeno estructural que el propio INDEC viene documentando en sus informes de distribución del ingreso. Los salarios perdieron capacidad de compra en los últimos años, los gastos fijos de los hogares crecieron por encima de la inflación general en varios períodos y numerosas familias acudieron al financiamiento luego de agotar sus ahorros. Esa combinación derivó en un stock de deuda que las entidades evalúan con mayor prudencia antes de expandir su cartera.

Construir una vivienda de aproximadamente cien metros cuadrados demandó en agosto un desembolso superior a los 238 millones de pesos, según cálculos difundidos por cámaras empresarias del sector. La brecha entre ese costo y el ingreso medio del trabajador formal implica aproximadamente diez años de trabajo continuo para afrontar la obra sin financiamiento externo, una referencia útil para dimensionar el esfuerzo de ahorro requerido en el actual escenario de precios relativos.

Lo que falta saber de cara a los próximos meses es si la desaceleración del índice general logrará consolidarse o si se trató de un fenómeno transitorio vinculado a la menor dinámica estacional de agosto. También resta por conocer el comportamiento de las paritarias en los principales gremios, que suelen reabrirse en esta parte del año, y su impacto efectivo sobre el poder adquisitivo. Finalmente, la evolución de la Canasta Básica Total en septiembre será el dato clave para determinar si la diferencia respecto del índice general constituye una tendencia o una fluctuación puntual del período.

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Ramiro OyolaEconomía y producción

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