Flor Vigna y el temblor de lo que no se puede controlar: el miedo a que un día falten
En el encierro del reality mexicano, la actriz y bailarina argentina se quebró al evocar su infancia con sus padres. Habló de la escasez, de la separación y del pánico que hoy la atraviesa: que Miguel y Viviana no estén cuando ella salga del juego. La escena fue acompañada por una canción que ella misma compuso para ellos.
(Les confieso algo antes de arrancar: hay imágenes que uno ve en una pantalla y siente que le están dando una piña lenta, de esas que duelen más porque no terminan de caer. Lo de Flor Vigna en el reality mexicano fue exactamente eso.)
La presión del encierro y el aislamiento del juego empujaron a la bailarina y actriz argentina hasta uno de los momentos más íntimos que se le recuerden frente a las cámaras. Se quebró al evocar la infancia junto a sus padres, Miguel y Viviana, y habló con la voz entrecortada de una etapa signada por la escasez económica pero también por una unión familiar que, según contó, hoy ya no está.
“Cuando éramos chicos no sobraba el dinero, pero abundaban la salud y la unión.”Flor Vigna, en el reality
Lo que el encierro hace con los recuerdos
Aquel tiempo, según la propia Vigna, quedó atrás: la separación de sus padres y los problemas de salud que vinieron después disolvieron aquella cohesión que ella recuerda con nostalgia. Lo que la atraviesa hoy, dentro de la casa, no son los conflictos del juego sino algo mucho más hondo, de esos miedos que uno no sabe muy bien dónde guardar mientras la siguen filmando.
- Pidió volver a aquel momento de infancia y "congelarlo" para que sus padres sean eternos.
- Aseguró que lo que más miedo tiene hoy es que Miguel y Viviana no estén cuando ella salga del programa.
- Relató que la separación familiar rompió la unión que ella tenía como referencia.
- Contó que compuso la canción "Mamá y papá" como una manera de decir en voz alta lo que no siempre puede hablar.
El programa eligió ese instante para emitir "Mamá y papá", un tema compuesto por la propia Vigna, con imágenes de su infancia como fondo. La letra acompaña lo que ella acababa de decir frente a sus compañeros: habla del sacrificio de los padres y del deseo de detener el tiempo. "Hoy le pedí al cielo que sean eternos", cierra la canción. Y uno, acá del otro lado de la pantalla, se queda con esa frase rebotando en la cabeza un rato largo.
No es la primera vez que Vigna muestra fortaleza en contextos de exposición extrema: su paso por otros realities físicamente exigentes la presentó como una participante resistente, de las que no se caen ante nada. Pero el desafío que enfrenta ahora tiene otra textura, más silenciosa y más jodida. La distancia y el paso del tiempo convirtieron un recuerdo de la infancia en un miedo del presente, y el encierro lo potenció hasta hacerlo indecible. Sin artificios ni dramatismo forzado, Vigna expuso una fragilidad que pocas veces había mostrado en pantalla y que el aislamiento volvió más urgente que cualquier conflicto interno del juego.
(Me juego una ficha: si alguno de ustedes vio la escena, sabe que no hubo pose ni actuación. Hubo alguien hablando con sus padres en la cabeza y con el resto del país como testigo involuntario.)
Como decía una vieja vidala norteña, "quién no ha sentido el miedo de quedarse sin nadie", y la verdad es que Vigna le puso cuerpo y voz a algo que muchos guardamos en silencio. Si este tema les interesa y quieren ver cómo se cuenta desde la música, dense una vuelta por el video de "Mamá y papá" que ella misma subió a sus redes: ahí está, sin filtros ni realities de por medio, la canción entera que el programa cortó para la edición.
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