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JUE, 17 SEPT 2026
Vida

El método ROPA y la decisión de ser las dos mamás: cómo se reparte la maternidad en una pareja de mujeres

Una técnica de reproducción asistida que reparte el óvulo y la gestación entre ambas. La palabra del especialista Agustín Pasqualini y la historia de Pamela y Mariana, que formaron una familia con Juana y Eva después de varios intentos.

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Valeria YacanteSociedad y vida cotidiana · 17 DE SEPT DE 2026 · lectura 5 min

Me lo cuenta Pamela Visciarelli por teléfono, con una tranquilidad que contagia, y la imagen se arma sola: una pareja de mujeres sentada frente a una médica que les propone algo que, hasta ese momento, ninguna de las dos había escuchado nombrar. La profesional que las atendía era Liliana Blanco, y la alternativa que puso sobre la mesa se llama método ROPA, una modalidad de reproducción asistida que reparte el proceso entre las dos integrantes de la pareja: una aporta los óvulos y la otra lleva adelante el embarazo. La frase, en la consulta, sonó casi como una llave que abría una puerta que ellas ya venían empujando hace rato.

Yo había escuchado sobre tratamientos de fertilidad, sobre fecundación in vitro, pero nunca algo que involucrara a las dos al mismo tiempo, me dice Pamela, y en su voz aparece una mezcla de sorpresa y de alivio. Esa sensación es bastante común entre las parejas que llegan a la consulta, según me explica Agustín Pasqualini, especialista en medicina reproductiva, cuando le pregunto por qué cada vez más mujeres eligen este camino. ROPA, aclara, significa Recepción de Ovocitos de la Pareja, y el nombre ya describe la lógica del procedimiento: los óvulos provienen de una de las mujeres y la gestación se concreta en el útero de su pareja.

Cómo se hace el tratamiento paso a paso

  • Se estimula la producción de óvulos en los ovarios de una de las mujeres de la pareja, la que será la donante dentro del vínculo.
  • Los óvulos se fecundan en un laboratorio con semen proveniente de un donante anónimo, previamente seleccionado por el equipo médico.
  • El embrión resultante se transfiere al útero de la otra mujer, que atraviesa una preparación endometrial previa para recibirlo.

Quién pone el óvulo y quién gesta: una decisión en dos tiempos

Antes de hablar de embriones y de transferencias, en el consultorio se habla de cuerpos y de deseos. Pasqualini me lo resume con una claridad que agradezco: la elección de cada rol no es automática ni sigue una regla fija. Lo primero que se mira es la salud de cada una. En quien va a aportar los óvulos, la variable central es la edad y la reserva ovárica, porque de eso depende la cantidad y la calidad de los óvulos que se puedan obtener. En quien va a gestar, se revisa el estado general de salud, la historia ginecológica y obstétrica previa y las condiciones del útero.

Si las dos están en condiciones de ocupar cualquiera de los dos lugares, entonces entra en juego algo que la medicina sola no puede medir: cómo quiere vivir la maternidad cada una de ellas. Algunas parejas, me cuenta el especialista, llegan con la decisión ya conversada en casa. Otras, en cambio, descubren en la consulta que este es un tema que nunca habían hablado con profundidad y que la elección se vuelve, también, una manera de conocerse. En ciertos casos, la distribución responde además a un motivo médico claro: si una de las dos tiene alguna condición que desaconseja el embarazo, la otra asume la gestación, y a la inversa.

“Algunas parejas eligen esta alternativa para que las dos participen corporalmente del proceso reproductivo. En otras, la distribución de roles responde además a motivos médicos.”Agustín Pasqualini, especialista en medicina reproductiva

La historia de Pamela y Mariana: Juana primero, Eva después

Cuando Pamela y Mariana Blanco empezaron a buscar un embarazo, lo hicieron como muchas parejas: con la expectativa de que el camino fuera corto y, sobre todo, compartido. Los primeros intentos fueron con óvulos de Mariana, porque era lo que se había planteado hasta entonces. Pero los intentos no prosperaron y la frustración empezó a instalarse, me cuenta Pamela. Fue en ese contexto, después de varias rondas, cuando la médica que las acompañaba les propuso probar con ROPA, y la idea de repartir el proceso entre las dos les cambió la perspectiva.

La distribución de roles, en su caso, no fue un rompecabezas. Ya habían conversado sobre quién querían que tuviera el primer embarazo, y la diferencia de edad entre ellas hacía que las dos sintieran que Mariana merecía esa experiencia. Con ROPA, además, se sumaba la posibilidad de que Pamela participara desde lo biológico con sus óvulos, mientras Mariana concretaba la gestación. Así fue como nació Juana, en la primera transferencia del tratamiento, sin necesidad de repetir intentos. Dos años después, dieron vuelta la tortilla y fue Pamela la que gestó a Eva, otra vez en la primera transferencia. Las dos hijas, las dos mamás, dos embarazos en una misma familia, resume Pamela, y uno entiende, mientras la escucha, que esa simpleza casi matemática es el resultado de años de conversación, de estudios y de paciencia.

“Para mí, la llegada de Juana significó reconocer mi maternidad sin haber atravesado un embarazo, y eso fue enorme.”Pamela Visciarelli

Antes de cortar, Pamela se queda pensando un segundo y me deja una imagen que no me voy a sacar de la cabeza: durante el embarazo de Mariana, le decían que no era la mamá, o que era una amiga, o la tía, y ella sentía que tenía que explicar todo el tiempo que ella también era una de las dos mamás de la beba que estaba por nacer. Explicar se volvió parte de la vida cotidiana, me dice, y en su tono aparece algo que no es queja sino certeza: que cada vez que repite esa explicación, abre un hueco para que la siguiente familia ROPA tenga que repetirla un poco menos. Eso me lo llevo puesto, le contesto, y cortamos.

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Valeria YacanteSociedad y vida cotidiana

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