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DOM, 20 SEPT 2026
Entretenimiento

Dos años sin Daniel Fanego: el hijo que todavía golpea las tablas antes de cada función

Manuel Fanego recordó a su padre con fotos familiares, recuerdos de escuela y una costumbre heredada del escenario. Una crónica íntima de un vínculo que se forjó entre telones y bastidores.

GB
Gonzalo BazánCultura y espectáculos · 20 DE SEPT DE 2026 · lectura 3 min

(Hay una frase que en el norte argentino se canta bajito, casi como un rezo: "Caminante, no hay camino, se hace camino al andar". Daniel Fanego caminó tanto que dejó huellas, y hoy su hijo sigue marcando el paso.) Manuel Fanego volvió a las redes para honrar a su viejo a dos años exactos de su partida, y lo hizo como mejor le sale: con fotos, con recuerdos y con esa costumbre heredada del escenario que, según cuenta, repite cada vez que le toca salir a escena.

Antes de pararse frente al público, Manu golpea las tablas. Fuerte, con esa mezcla de respeto y energía que se transmite de generación en generación entre actores. Es un gesto chico, casi supersticioso, que aprendió de su padre y que hoy funciona como un saludo silencioso: un "acá estoy, viejo" dicho con los nudillos sobre la madera.

Una escuela llamada Daniel

El recorrido que armó Manu en su publicación tiene algo de álbum familiar y algo de clase de actuación retroactiva. Aparecen escenas de la infancia, sí, pero también los primeros pasos profesionales de un pibe que tuvo la suerte (y la desventaja) de crecer entre bambalinas. Una de las fotos más queridas muestra el detrás de escena de una actuación escolar por el Día de la Bandera: Daniel ayudándolo a preparar el personaje, practicando el texto y resolviendo la caracterización entre mate y mate. ¿Los recursos de maquillaje? Talco para simular canas y bigotes postizos. ¿El olor que quedó pegado a la memoria? El del mastik, ese adhesivo clásico del teatro que se usa para pegar desde pelucas hasta pestañas postizas y que termina impregnando dedos, ropa y,, el alma.

  • El gesto de golpear las tablas antes de cada función.
  • El trabajo compartido en El vuelo del Cóndor, dentro del ciclo Teatro por la Identidad, donde ambos interpretaron distintas etapas de la vida de Pablo Podestá.
  • La preparación de la actuación escolar por el Día de la Bandera, con talco y bigotes postizos.
  • El olor del mastik como marca olfativa de la infancia.
  • Las fotos que recorren la vida familiar: un abrazo de pequeño, un retrato con sus hijos, una imagen juntos frente al mar.
“Cada día siento más amor y agradecimiento por haberlo tenido como papá.”Manuel Fanego

En el mismo posteo, Manu contó que iba a almorzar con su hermana Camila para mantener viva la memoria a la hora de la pasta, que es como se recuerda en serio en cualquier familia argentina que se precie. Daniel Fanego murió el 19 de septiembre de 2024, a los 69 años, en su casa y rodeado de los suyos. Su currículum es de esos que asustan: teatro, cine y televisión, con títulos como El marginal, El reino, Resistiré, Luna de Avellaneda y El Ángel, entre muchos otros. Pero más allá de la foja de servicios, lo que queda flotando es otra cosa: la idea de un padre que le enseñó el oficio al hijo en el lugar de trabajo, sin manual y sin títulos, golpeando tablas.

Para ver y revisar

Si tenés ganas de entender de dónde sacó Manu esa manera de pararse en el escenario, mi recomendación concreta es ir a buscar El marginal y mirar a Daniel Fanego en el papel del director del penal. Ahí se nota la escuela, la pausa, el peso de cada silencio. Y si la propuesta te queda lejos, te queda el consuelo de saber que, en algún teatro de este país, su hijo está golpeando las tablas antes de que se apaguen las luces.

GB
Gonzalo BazánCultura y espectáculos

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