Cuatro pasos a Chile cambiaron la hora y hay que andar con el reloj en la mano
El cambio al horario de verano en el país vecino reconfiguró la atención en Mamuil Malal, Hua Hum, Pino Hachado e Icalma. Cuál es la diferencia entre salir y entrar, y por qué este ajuste se repite cada año desde hace más de medio siglo.
Eran cerca de las diez de la mañana del sábado cuando María, una señora de Villa La Angostura que tiene a la hermana viviendo en Temuco, paró el auto en la garita de Mamuil Malal y descubrió que el reloj del control fronterizo ya no marcaba lo mismo que el de su muñeca. Venía con la idea de que el cruce se hacía como siempre hasta las ocho de la tarde, pero se encontró con que el guardia le explicaba, con esa paciencia que tienen los hombres de frontera, que a partir de ese mismo sábado 5 de septiembre Chile había adelantado una hora y los horarios de atención se habían reacomodado. La mujer entendió enseguida: el viaje que tenía planeado para el próximo fin de semana largo había que repensarlo, al menos en los márgenes.
Lo que le pasó a María les va a pasar, en mayor o menor medida, a todos los que tengan pensado cruzar la cordillera neuquina en los próximos días. Es que los cuatro pasos internacionales que conectan a la provincia con Chile acaban de modificar sus cronogramas de atención, en sincronía con el inicio del horario de verano en el país trasandino.
Cómo quedan los horarios, paso por paso
- Mamuil Malal: abierto de 8 a 19 horas, tanto para egreso como para ingreso.
- Hua Hum: abierto de 8 a 19 horas, tanto para egreso como para ingreso.
- Pino Hachado: egreso de 8 a 19 horas; ingreso hasta las 20 horas.
- Icalma: egreso de 8 a 19 horas; ingreso hasta las 20 horas.
La diferencia entre los dos primeros pasos y los otros dos es chica pero clave: en Pino Hachado e Icalma, quienes vuelvan desde Chile cuentan con una hora más de margen, hasta las 20. Es un detalle que vale la pena tener presente, sobre todo para los que suelen quedarse del otro lado cenando o haciendo las compras y después emprenden el regreso ya entrada la tarde.
Desde la Jefatura de Gabinete salieron a recordar lo de siempre pero que muchas veces se olvida: hay que organizar el recorrido con tiempo y mirar bien los horarios de cierre antes de largarse, porque un cruce que empiece tarde puede terminar chocando contra la barrera baja. Y cuando eso pasa, no queda otra que esperar hasta el día siguiente. No es que no se pueda pasar, es que no hay quien atienda del otro lado.
Por qué Chile cambia la hora cada año
Lo que para muchos neuquinos es ya una costumbre de primavera tiene una historia que merece la pena conocer. El cambio horario chileno arrancó en 1968, en plena dictadura, cuando una sequía muy severa obligó a racionar la energía eléctrica. La solución que encontraron fue adelantar los relojes para aprovechar mejor la luz natural y bajar el consumo en las horas pico. Aquella medida de emergencia terminó volviéndose permanente y, con los años, se fue acomodando hasta quedar tal como la conocemos hoy: rige entre octubre y marzo, con la excepción de algunas regiones del extremo sur y del norte del país, donde las condiciones de luz son tan particulares que el reloj no se mueve.
Mientras tanto, en la Argentina el huso horario sigue siendo el mismo de siempre y no se mueve en esta época del año, lo que produce esa sensación rara de cruzar un paso y sentir que se ganó o se perdió una hora sin haber viajado demasiado. Es el precio, pequeño pero real, de tener la cordillera de vecina.
Para quienes están pensando en excursiones de fin de semana o en viajes más largos por la zona andina, la recomendación pasa por dos andariveles. Primero, verificar los horarios actualizados en cada paso antes de salir, porque las modificaciones pueden volver a repetirse más adelante si del otro lado vuelven a ajustar la hora. Y segundo, consultar el estado de las rutas: en esta época del año la nieve y el hielo suelen aparecer en los tramos de alta montaña y pueden transformar un viaje tranquilo en una odisea.
Yo, si tuviera que cruzar en los próximos días, me sentaría un rato antes con un café, la página del paso fronterizo abierto en el celular y el mapa de la ruta bien mirado. Es la diferencia entre llegar a horario a comer un cordero al disco en Pucón o terminar haciendo noche en Junín de los Andes, que no está mal, pero no es lo mismo. Como me dijo una vez un gendarme de Pino Hachado, con la calma de quien lleva veinte años en el puesto: Acá el que apura, pierde; el que pregunta, llega.
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