Arequipa, la Ciudad Blanca del Perú: un itinerario entre sillar, volcanes y templos coloniales
En el sur peruano, la capital arequipeña propone un recorrido a pie por la Plaza de Armas, la iglesia de San Agustín y el mirador de Yanahuara, con el Misti y el Chachani como telón de fondo y el sillar como protagonista arquitectónico
Ana Paula Carrizo recorre para esta sección uno de los destinos más visitados del sur peruano: Arequipa, ubicada a unos mil kilómetros al sureste de Lima en el valle del río Chili y rodeada por tres volcanes que definen su perfil urbano, el Misti, de 5.822 metros sobre el nivel del mar, el Chachani y el Pichu Pichu. El vuelo desde la capital peruana demanda una hora y veinticinco minutos, lo que convierte a la ciudad en una escala habitual para los viajeros que recorren el país por vía aérea.
Antes de armar la valija, conviene tener presente la amplitud térmica del lugar: durante el día el termómetro ronda los 24 grados, mientras que por la noche puede descender hasta valores cercanos a los 8 o 10 grados. El clima es seco y los cielos suelen presentarse despejados, una condición que, según se describe en la literatura especializada, favorece la visibilidad de la cordillera volcánica que enmarca la ciudad.
Plaza de Armas y catedral, el corazón de sillar
El recorrido peatonal comienza en la Plaza de Armas, donde se concentran la Catedral y los portales de la Municipalidad, de Flores y de San Agustín, todos construidos con sillar, una piedra de origen volcánico que da a Arequipa su reconocido apodo de Ciudad Blanca. El conjunto fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco en el año 2000, en reconocimiento a la integración de técnicas constructivas nativas y europeas que distingue al casco histórico.
La Catedral fue reconstruida después del terremoto de 2001 y conserva en su interior un órgano tubular fabricado en Bélgica, de 12 metros de altura y 1.218 tubos, que se utiliza durante las misas dominicales. La visita permite además subir al campanario, desde donde se obtiene una vista panorámica del valle y de los edificios circundantes.
San Agustín y Yanahuara, dos paradas para completar la jornada
- Iglesia de San Agustín: ubicada a pocos pasos de la Plaza de Armas, su capilla tiene una entrada de 10 soles y no permite tomar fotografías ni realizar registros con dispositivos. Los frescos que decoran el templo incorporan motivos de la selva peruana, con vegetación y aves que contrastan con el paisaje andino que rodea a la ciudad.
- Mirador de Yanahuara: situado en el barrio del mismo nombre, permite observar el entorno montañoso de Arequipa con el Misti como referencia visual. Es uno de los puntos más concurridos para apreciar la silueta volcánica que enmarca el valle del Chili.
- Gastronomía local: las picanterías y la cocina tradicional completan la oferta para conocer el destino entre paseos, y suelen combinarse con la recorrida por el centro histórico.
Información práctica para organizar la estadía
Para moverse dentro del centro histórico no es necesario vehículo: las distancias entre la Plaza de Armas, la iglesia de San Agustín y el mirador de Yanahuara se cubren a pie en cortos trayectos. Se sugiere llevar abrigo liviano para las horas de la noche, protector solar durante el día y calzado cómodo para caminar sobre el empedrado. Quienes deseen profundizar en la historia local pueden complementar el recorrido con visitas a las terrazas agrícolas que aún se utilizan en la zona, vinculadas con los sistemas de cultivo incas.
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