Albi, la ciudad roja del Tarn donde el ladrillo medieval custodia el legado de Toulouse-Lautrec
En el sur de Francia, a orillas del río Tarn y a unas pocas horas de los Pirineos y el Mediterráneo, esta ciudad de 50.000 habitantes concentra una catedral única, uno de los castillos más antiguos del país y la mayor colección mundial de obras del pintor Henri de Toulouse-Lautrec, todo declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 2010.
En el corazón del sur de Francia, a poco más de cien kilómetros del Mediterráneo y a unos kilómetros de los Pirineos, se alza Albi, una ciudad de aproximadamente 50.000 habitantes que se extiende sobre ambas márgenes del río Tarn, en la región de Occitanie. Su casco histórico, compacto y homogéneo, se recorre cómodamente a pie y está dominado por una característica visual que define el paisaje urbano: el ladrillo rojizo con el que fueron construidas sus casas, sus iglesias y sus fortificaciones desde la Edad Media.
Una arquitectura modelada por la geología del valle
La ausencia de canteras de piedra en la zona llevó a los constructores medievales a desarrollar una tradición alfarera singular, utilizando la arcilla extraída del propio cauce del Tarn para fabricar ladrillos cocidos. Este dato geológico —la composición sedimentaria del río— explica la uniformidad cromática de la ciudad y la solidez de sus muros. El ejemplo más imponente de esta técnica es la catedral Sainte-Cécile, considerada la estructura de ladrillo más grande del mundo, con un campanario que alcanza los 78 metros de altura. En su interior, frescos de unos 18 metros cuadrados en azul profundo y un programa decorativo sin precedentes la convierten, además, en la catedral pintada más grande de Europa.
El Palacio de la Berbie: un castillo anterior a Aviñón
Adosado a la catedral se erige el Palacio de la Berbie, una fortaleza edificada en el siglo XIII que está clasificada como uno de los castillos más antiguos de Francia, anterior incluso al Palacio de los Papas de Aviñón. Declarado monumento histórico en 1862, su estado de conservación es destacable y desde su posición elevada sobre el río funciona como un mirador natural sobre el valle. Los jardines exteriores, trazados al estilo francés con canteros de formas arabescos y bordes floridos al borde del agua, permanecen abiertos al público de manera gratuita todos los días hasta las 18 horas, horario que se extiende hasta las 19 durante la temporada estival.
El museo más completo dedicado a Toulouse-Lautrec
En el interior del palacio funciona el Museo Toulouse-Lautrec, la única colección del mundo dedicada en su totalidad a este artista nacido en Albi en 1864. El acervo reúne más de 220 pinturas, 560 dibujos y 185 litografías que recorren toda su trayectoria, desde las escenas rurales de juventud hasta los célebres afiches del Moulin Rouge y los retratos de la vida nocturna parisina. La entrada al museo es independiente del recorrido por los exteriores y los jardines del palacio, que no tienen costo.
Otra pieza relevante del patrimonio local es el Mappa Mundi del siglo VIII, un pergamino considerado el más antiguo que representa al mundo conocido y que identifica 25 países, un hito en la historia de la cartografía medieval.
A las afueras del centro histórico, la región produce vinos bajo la Apelación de Origen Controlado Gaillac, distribuidos entre unas 400 propiedades vitivinícolas. Desde Albi, las distancias por carretera permiten combinar la visita con otras paradas del sur de Francia: Toulouse se sitúa a aproximadamente a una hora y media hacia el suroeste; el Mediterráneo, a unas dos horas y media hacia el este; y la cadena de los Pirineos, a alrededor de tres horas hacia el sur. La ciudad fue declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO en 2010, un reconocimiento que abarca tanto la arquitectura civil como la religiosa y los conjuntos monumentales que la definen.
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