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VIE, 18 SEPT 2026
Entretenimiento

Valle Salvaje, esa novela del siglo XVIII que ya acumula más capítulos que mi paciencia con las series turcas

La ficción española de época llegó a su cuarta temporada en Netflix, con más de 450 episodios emitidos y un reparto que sigue dándole vida a las intrigas de una joven obligada a casarse en la Asturias de 1763.

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Gonzalo BazánCultura y espectáculos · 18 DE SEPT DE 2026 · lectura 4 min

Hay series que se ven como quien mira una pared esperando que pase algo, y otras que se ven como quien mira una pared esperando que pase algo, pero con la diferencia de que en algún momento un personaje se desmaya y otro aparece con una carta comprometedora bajo la manga. Valle Salvaje, esa historia ambientada en 1763 que ya lleva cuatro temporadas en Netflix, pertenece sin dudarlo a la segunda categoría. Y no es exageración: acaban de superar los 450 capítulos, un número que a esta altura ya merece un aplauso aparte, porque sostener una trama durante tantos episodios sin que el público se aburra es casi un acto de resistencia.

Para quien todavía no se cruzó con esta producción española, conviene hacer una pausa y ordenar las cosas, porque la serie tiene la saludable costumbre de no explicar nada dos veces. La protagonista es Adriana Salcedo de la Cruz, interpretada por Rocío Suárez de Puga, una chica de veinte años que se queda huérfana de un día para el otro y descubre, casi como quien se entera de que le debieron el aguinaldo, que su padre había arreglado un matrimonio por ella sin pedirle opinión. Lo que sigue es un viaje desde Madrid hasta Asturias, un marido que no conoce, una tía con cara de pocos amigos y una casa llena de gente con apellido compuesto y secretos bien guardados.

La trama: entre el matrimonio impuesto y el misterio del padre

El corazón del relato es bastante clásico del género de época, y digo clásico en el mejor sentido: una joven llega a un lugar (extraño, perdón, despiste mío), le cambian las sábanas y, antes de poder acomodar el ropero, ya hay un triángulo amoroso, una traición y un secreto enterrado. Adriana termina conviviendo con su esposo, la familia de él y doña Victoria Salcedo, la tía interpretada por Sabela Arán, que es de esos personajes que uno sabe que en cualquier momento va a soltar una frase que corta el aire.

Lo que separa a Valle Salvaje de otras ficciones del palo es que no se queda solo en el culebrón romántico. Hay un hilo paralelo que tiene que ver con la muerte del padre de Adriana, un asunto turbio que ella misma se empecina en aclarar aun a riesgo de quedar en evidencia delante de gente que prefiere que el tema no se toque. Esa búsqueda le agrega suspenso a una historia que, sin ese motor, podría repetirse demasiado. La combinación funciona: por un lado el amor, por el otro el peligro.

  • Elenco principal: Rocío Suárez de Puga (Adriana), Manuela Velasco (Pilara Gálvez de Aguirre), José Manuel Seda (José Luis Gálvez de Aguirre), Marco Pernas (Rafael Gálvez de Aguirre) y Sabela Arán (Victoria Salcedo).
  • Dirección: Miguel Conde.
  • Formato: episodios diarios de lunes a viernes, primero por televisión abierta y luego en Netflix.
  • Pieza clave: un misterio en torno a la muerte del padre de la protagonista, que funciona como motor del suspenso.
  • Escenario histórico: la Asturias rural de 1763, con todo lo que eso implica en términos de costumbres y jerarquías sociales.

Los guionistas ya dejaron entrever que consideran que todavía queda mundo por recorrer con estos personajes, lo cual suena a promesa de continuidad, aunque la quinta temporada no esté confirmada oficialmente. Y acá va una pregunta honesta, de esas que se hacen en la mesa familiar mientras alguien sirve el vino: a ustedes, cuando se sientan a ver una ficción de época, ¿qué les atrapa más, los lazos entre los personajes o los misterios familiares que van apareciendo? Porque en Valle Salvaje conviven las dos cosas, y la verdad es que ese equilibrio es parte de lo que explica que la serie siga sumando capítulos sin pedir disculpas.

Como diría cualquier coplero de los pagos, y con esto me despido hasta la próxima: “Voy cantando por el mundo, voy buscando quien me quiera, y si no encuentro quien me quiera, sigo cantando igual”. Una recomendación concreta para esta semana: si todavía no se animaron, arranquen por los primeros capítulos de la primera temporada en Netflix. Es la mejor manera de entender quién es quién antes de zambullirse en las cuatro temporadas disponibles. Y si ya la vienen siguiendo, como supongo que es el caso de varios, ya saben: capítulo nuevo de lunes a viernes, en algún momento del día, casi como un café de la tarde que uno no quiere dejar de tomar.

GB
Gonzalo BazánCultura y espectáculos

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