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MIÉ, 26 AGO 2026
Entretenimiento

Rubén Rada se fue y nos dejó una lección: el mejor tiempo siempre es el de los pibes

El músico uruguayo murió a los 82 años y sus palabras sobre Tini, Trueno, Wos y el recambio generacional vuelven a resonar como un testamento que él mismo no sabía que estaba escribiendo.

GB
Gonzalo BazánCultura y espectáculos · 26 DE AGO DE 2026 · lectura 4 min
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Me enteré de la muerte de Rubén Rada y lo primero que me vino a la cabeza no fue un hit, sino una frase suya que todavía me rebota en la cabeza cada vez que un veterano despotrica contra la música que escuchan los chicos en el colectivo. Décadas de carrera, shows en cada rincón del Río de la Plata y una manera de mirar el escenario que ya quisieran muchos: la de un tipo que, en vez de quejarse de que todo tiempo pasado fue mejor, se sentó a disfrutar el presente con la curiosidad intacta de un pibe que prueba su primer amplificador.

Una defensa a cara descubierta de los que vienen

Rada nunca fue de los que guardan rencor a los más jóvenes. Todo lo contrario. En sus últimas entrevistas fue tirando nombres propios como si estuviera armando un Spotify en una plaza: Tini, Trueno, Wos, Conociendo Rusia, Nafta, Catriel, El Plan de la Mariposa, Ricardo Mollo. Los mencionó con una familiaridad que a varios les habrá sorprendido, pero que en él sonaba natural, casi como si los presentara en una peña entre amigos. No era una operación de marketing ni un gesto condescendiente: era un músico veterano reconociendo que el mundo que él ayudó a construir hoy tiene otros dueños, y que eso está bien.

“Todo tiempo pasado no fue mejor. El mejor tiempo es el que viven los jóvenes ahora porque es el tiempo de ellos.”Rubén Rada

Esa sola frase vale por un Manual de Buena Convivencia Generacional para cualquier escenario del mundo. Rada, que creció con el candombe y el jazz en el mismo living, entendió antes que muchos que la nostalgia es un buen combustible para una vidala, pero un pésimo negocio si la usás para medir lo que viene. (Y mirá que vidala él sabía un rato largo, ojo.) Lo decía alguien que no hablaba desde la teoría: lo decía alguien que se metió en un estudio con un rapero y se llevó quince millones de reproducciones bajo el brazo. Cuando sus propios nietos le dijeron que recién entonces se había ido "para arriba", Rada no se ofendió: rio, entendió la chicana y confirmó que el truco estaba en leer el presente con las claves del presente, no con las de 1972.

  • Tini: la popstar que llevó el género a otro nivel de masividad regional.
  • Trueno: el rapero que convirtió cada freestyle en una conversación con la historia del rock.
  • Wos: el tipo que le metió poesía contemporánea y flow a una generación.
  • Conociendo Rusia y Nafta: la prueba de que la canción bien escrita sigue teniendo público.
  • Catriel y El Plan de la Mariposa: la nueva camada que une raíces y presente con naturalidad.

La advertencia que sobrevive al intérprete

Ahora bien, no todo era aplauso. Rada también dejó una advertencia que, releída hoy, suena a consejo de abuelo rockero con experiencia: divertirse, sí, pero sin estacionarse. Sabía que la meseta es el lugar donde se mueren las carreras. Lo dijo con esa mezcla de cariño y firmeza que solo tienen los que ya vieron a varios talentosos quedar varados en la primera vuelta olímpica. Y se lo dijo a los pibes, pero también se lo podría haber dicho a un montón de adultos que confunden un éxito con un récord.

También fue honesto con su propio lugar. Reconoció, sin autobombo pero tampoco con falsa modestia, que su figura pesa más entre músicos que en el público masivo. Me parecen palabras sabias: saber uno mismo en qué fila del tren viaja es un acto de lucidez que muy pocos se permiten. Rada era consciente de que su legado era de culto, y en vez de lamentarse, lo celebraba: “Me conocen todos los músicos del mundo, pero no el público.” Con esa sonrisa que se le dibujaba cada vez que hablaba de los pibes nuevos.

Recomendación de qué ir a ver

Si querés despedir a Rada con la música como corresponde, la movida es esta: andá a buscar las grabaciones que tiene junto a Hugo Fattoruso y Alejandro Balbis. Después, hacé lo que él hubiera hecho: ponete en la playlist del viaje de regreso algo de Trueno y algo de Wos, alternados con una de Conociendo Rusia. Y cuando te toque una zamba o una chacarera, acordate de esa frase suya que ya quedó flotando en el aire, como una brisa que empuja la puerta. La mejor manera de honrar a un creador es seguir creando. O, al menos, seguir escuchando con la misma curiosidad con la que él se sentaba frente a la música que no conocía.

GB
Gonzalo BazánCultura y espectáculos

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