Aprea le tiró la camiseta al Burrito y el diez se prendió con el básquet de River
El capitán del plantel que volvió a la Liga Argentina se cruzó con su ídolo en un restaurante, le dejó la casaca en la mesa y se llevó la promesa de que el Burrito va a estar al lado del equipo en la próxima temporada.
El pivote le puso la camiseta en la mesa y el diez le devolvió la palabra. Aprea y el Burrito Ortega, cara a cara, en un restaurante y con el corazón del hincha de por medio. La imagen la subió el propio jugador y en pocas horas se llenó de comentarios. Lo que empezó como un cruce casual terminó con una promesa que a River le viene como anillo al dedo: el Burrito dijo que va a estar con el básquet.
Yo vi el video dos veces. Una para entender lo que pasaba y otra para ver la cara del Burrito cuando le pasan la casaca con el dorsal. Esa mezcla de sorpresa y de orgullo que se le nota en la mirada es la misma que se ve en la tribuna cuando un pibe del club la rompe. Y acá la rompieron: el básquet de River volvió a la Liga Argentina después de pasar por la Liga Federal, nada menos.
Lo que se dijeron
“Ayer cumplí otro sueño más en mi carrera. Regalarle mi camiseta a mi ídolo de toda la vida. Un momento de mucha emoción que me voy a guardar en el alma para siempre.”Julián Aprea, en sus redes sociales
“Vamos a estar ahí apoyando al básquet y a ustedes, que metieron huevo, garra, y el año que viene vamos a estar ahí apoyando.”Ariel Ortega, en el video del encuentro
Por qué este cruce no es un detalle
Aprea es capitán y referente del plantel que acaba de dar el salto. No es uno más: es el que se pone el equipo al hombro cuando la pelota pesa. Por eso el gesto con el Burrito no es un souvenir: es el pase de posta entre un jugador que lleva la camiseta en serio y un ídolo que representa lo que esa misma camiseta significa para el club. La frase "todo River te ama por la humildad y el amor que tenés por la camiseta", escrita por el propio Aprea, no es una exageración.
Y la promesa de Ortega no quedó en el aire. Dijo presente y lo dejó por escrito. En un momento donde el básquet del club vuelve a la segunda categoría del país, con rivales más duros y con más ojos encima, que una figura de esa historia se sume al palco o a la platea es un empujón extra. La hinchada, que se acercó al proceso del ascenso desde abajo, ahora sabe que el diez también mira ese rincón del club.
Lo que viene es la temporada en la Liga Argentina y un calendario que no va a regalar nada. Pero la base está: un capitán que se emociona como hincha, un plantel que se ganó el ascenso a fuerza de huevo y un Burrito que ya avisó que va a estar. Para mí, con eso, el año que viene arranca con otra energía.
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