Vuelven las vainas de Star Wars, pero esta vez a toda velocidad y con olor a caño de escape
El 6 de octubre se estrena Galactic Racer, un videojuego de carreras con estructura roguelite, campaña para un solo piloto y multiplayer online de hasta doce participantes. La promesa: armarse el vehículo de abajo arriba, elegir las mejoras entre carrera y carrera, y llegar a la final con Sebulba esperándote en Derven Acos.
Dicen que en el espacio nadie escucha tu motor, pero la verdad es que en Star Wars se escucha y se huele a combustible quemado. La galaxia de George Lucas, que viene esquivando sables de luz, dardos de bláster y bolas de desde 1977, ahora se sube a un speeder y se prepara para una fecha marcada en rojo: el 6 de octubre de 2026, día en que aterriza Star Wars: Galactic Racer, desarrollado por Fuse Games y publicado por Secret Mode, con versiones para PlayStation 5, Windows y Xbox Series X/S.
La propuesta suena a una vuelta de tuerca sobre el género: no es el típico arcade de karts con caños y bananas, sino una estructura roguelite donde cada carrera cuenta. Antes de largar, el piloto arranca casi de cero, sin saber bien con qué se va a encontrar, y entre competencia y competencia tiene que elegir tres mejoras que tocan velocidad, vitalidad o el arranque de los motores. Cada recorrido se llama gira y va sumando exigencia a medida que se avanza.
Tres vehículos, mil decisiones
El menú de carrocería viene con tres sabores bien diferenciados: speeder terrestre, moto speeder y speeder rasante. Cada uno se puede tunear con modelos, pinturas y, lo que es más interesante, con ajustes que cambian cómo se comporta en la pista. Pero el juego no se reduce al vehículo: el piloto Shade, protagonista de la historia, tiene habilidades que se vinculan con su actitud y que van desde bravucón hasta ingeniero, pasando por incendiario y sangre fría. Hay detalles simpáticos, como la chance de blindarse contra el frío en determinados circuitos, lo que habla de un diseño pensado para que la preparación previa no sea un trámite.
Porque, claro, acá no alcanza con apretar el acelerador y rezar a la Fuerza. La campaña lleva a Shade a competir en la Liga Galáctica, donde el rival de turno es Kestar Bool. El recorrido pasa por Jakku, Lantaana y Ando Prime, con climas y circuitos que se reciclan según la gira, hasta llegar a la final en Derven Acos. Y es ahí, en la última curva, donde aparece nada menos que Sebulba, el clásico tramposo de Tatooine, como rival a vencer. La referencia cinéfila está a la vista y eso, para los fans de toda la vida, es un guiño que pesa.
Para los que quieren acción rápida: el modo arcade
- Tatooine, Sentinel 1 y Crait son algunos de los escenarios disponibles para jugar al instante.
- Para habilitar parte del contenido hay que cumplir metas dentro de las giras, como bajar ciertos tiempos en pruebas contrarreloj.
- También se exige al menos una medalla de bronce en otras competencias para destrabar circuitos.
- El online soporta hasta doce pilotos en simultáneo, una buena medida para picar y hacer dedo en la palanca.
Detrás del proyecto hay nombres que miran con experiencia: dirección de Matt Webster, música de Gordy Haab (que ya viene laburando para el universo Star Wars hace rato) y un motor gráfico que es nada menos que Unreal Engine 5, lo que asegura que los desiertos de Jakku y las nieves de Derven Acos se vean con el brillo que la licencia merece.
“Si te gusta Star Wars, te gusta la velocidad y te copa la idea de ir armando tu vehiculo a fuerza de prueba y error, este es tu juego. Es la sensación de elegir un camino en la ruta y no saber si te lleva al mejor atajo o directo al barranco, pero con la satisfacción de que cada elección pesa de verdad.”Gonzalo Bazán, Cultura y espectáculos
Mi recomendación concreta, ya entrando en modo confesión: si tenés PlayStation 5 o Xbox Series, guardá fecha para el 6 de octubre. Si sos de los que todavía dudan entre la campaña y el arcade, arranquen por la campaña para entender cómo se cocinan las mejoras, y después sí, metanse al online de doce a correr comoquitos. Y si tienen chance, jueguen con auriculares puestos: la música de Haab y el rugido de los motores en medio de Tatooine bien valen el ticket.
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