Siete días bajo el agua en Neuquén: el operativo que sostiene a la ciudad mientras las nubes no dan tregua
Defensa Civil, limpieza y obras viales trabajan a destajo desde hace una semana para desagotar calles, destapar rejillas y responder a los vecinos en los barrios más castigados por la lluvia.
A Daniela se le complica salir de su casa desde hace cuatro días. Vive en Valentina Norte, en una calle de tierra que ya casi no se ve debajo del barro, y cada mañana se calza las botas, agarra el paraguas y se acomoda como puede para que los chicos lleguen a la escuela. Esta vez no se trata de un comentario al pasar en la vereda: la escena resume lo que viven estos días miles de familias de Neuquén capital, donde ya suman siete jornadas seguidas de lluvias intermitentes que pusieron a prueba toda la infraestructura de la ciudad.
A mí me tocó cubrir esta movida y te lo cuento de punta a punta, porque lo que está pasando no es solo que llovió mucho: es que hubo un operativo de emergencia en serio, con varias áreas del municipio juntas, trabajando las 24 horas para que el agua no se quede a dormir en las calles.
Qué hace cada cuadrilla y por qué Mosconi fue la prueba clave
Apenas se vio la tendencia del cielo, Defensa Civil, Limpieza Urbana, Espacios Verdes, Mantenimiento Vial e Infraestructura montaron un esquema conjunto. El encargado de explicar cómo funciona todo esto es Francisco Baggio, subsecretario de Medio Ambiente y Protección Ciudadana, que me dejó bien claro que los desagües de la ciudad están pensados para soportar entre 15 y 20 milímetros acumulados por día sin que se produzcan anegamientos graves en las zonas más pobladas.
El punto de inflexión fue la avenida Mosconi, donde se renovó hace poco el sistema pluvial. Las colectoras conectadas a ese corredor largaron el agua hacia los colectores principales a buena velocidad y eso evitó la acumulación histórica del Bajo, un sector que cada vez que llovía fuerte se llevaba puesto el tránsito y complicaba a los locales comerciales. En la esquina de Chubut y Santa Cruz incluso se mandaron equipos Vactor para sacar sedimentos y restos de obra que estaban tapando la captación.
Los barrios sin asfalto y los teléfonos a los que hay que llamar
La otra cara de la moneda está en la Meseta y en Valentina Norte, donde las calles siguen siendo de tierra y no tienen cordón cuneta. Ahí el barro les complica el ingreso a las máquinas grandes, así que las cuadrillas tuvieron que arreglárselas con motobombas para sacar el agua que se acumula y, por lo menos, garantizar que los vecinos y el transporte puedan circular. La nivelación y la reparación de fondo van a tener que esperar a que el suelo se asiente.
Mientras tanto, el pronóstico no da respiro: se esperan lluvias variables hasta el viernes, con de tormentas puntuales. Por eso el municipio insiste con que los vecinos tengan a mano los números para reportar lo que vean en su barrio. Las líneas habilitadas son la 103 y la 147, atienden las 24 horas y son el canal directo para pedir asistencia, avisar por una calle anegada o pedir una inspección.
Como me dijo Baggio cuando le pregunté qué le recomendaba a la gente de los barrios más golpeados: "Lo más importante es que se queden tranquilos, que llamen al 103 o al 147 apenas vean una situación complicada y no se metan en zonas inundadas". Con siete días de lluvia a cuestas y varios por delante, el teléfono en la mesa y la paciencia en casa siguen siendo, por ahora, los mejores aliados.
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