Se fue el primer grito de Rata Blanca: Saúl Blanch, la voz que abrió la puerta
El cantante que grabó el disco debut de la banda de Walter Giardino y volvió a subirse al escenario en marzo murió a los 75 años. Repaso de una carrera que empezó en los setenta con Plus y nunca soltó del todo el heavy metal argentino.
Parece mentira, pero hay noticias que caen como un par de piedras en el estómago un martes a la mañana. La muerte de Saúl Blanch, a los 75 años, tras semanas de internación, es una de esas. No es que fuera un nombre que anduviera en todas las bocas de la calle Corrientes, claro: el tipo nunca buscó esa exposición. Pero su voz está pegada a la banda de sonido de toda una generación de pibes que en el ochenta y ocho se compraron el primer cassette de Rata Blanca y se aprendieron de memoria cada riff y cada estribillo. Y eso, queridas y queridos lectores, no se paga con nada.
El Instituto Nacional de la Música (INAMU) confirmó el fallecimiento y lo despidió con un mensaje sobrio, de esos que duelen por lo poco que dicen: "Despedimos a Saúl Blanch, reconocemos su aporte a la música argentina y acompañamos a sus familiares y seres queridos en este difícil momento". Nada más, y nada menos. Porque a veces los obituarios oficiales son como los telegramas de los viejos: justos y al hueso.
De Plus al templo del heavy metal
Blanch había nacido en Buenos Aires el 8 de septiembre de 1951 y arrancó su camino en los setenta, cuando el rock pesado en la Argentina todavía era un animal raro. Fue cantante de Plus, una banda representativa del hard rock local de la época, con la que grabó tres discos: "No pisar el infinito" (1976), "Plus" (1978) y "Escuela de rock 'n' roll" (1981). Eran tiempos de militancia subterránea en los sótanos de Flores y Abasto, de pelucas y chupetes de cuero, de amigarse con la oscuridad eléctrica.
Después llegó el convite que le cambió la vida: el guitarrista Walter Giardino lo llamó para sumarlo a su nuevo proyecto, Rata Blanca. Debutó en vivo con la banda en 1987 y al año siguiente prestó su voz al álbum debut, ese trabajo que funcionó como carta de presentación del grupo y que se convirtió en uno de los discos fundacionales del heavy metal en habla hispana. Canciones como "Mujer amante" o "Chico cósmico" salieron de su garganta antes de pasar a manos de Adrián Barilari, el cantante que lo sucedería y llevaría a la banda a masificarse todavía más.
Carrera propia y retorno
Blanch no se quedó esperando que lo llamaran. En 1990 editó su disco solista "Fiel a sus fieles", que presentó nada menos que en el teatro Arlequines, y casi dos décadas después, en 2006, lanzó "Saúl Blanch Revancha: Refugiado", un título que suena a declaración de principios. En 2013 volvió a subirse a un escenario con sus excompañeros para festejar los 25 años de Rata Blanca, un reencuentro que muchos creían improbable y que terminó siendo un regalo para los fans más veteranos.
Este año, la historia tuvo un último capítulo luminoso: en marzo participó de tres conciertos en el Teatro Flores, donde volvió a interpretar canciones junto a la banda que lo había consagrado décadas atrás. Tres shows seguidos, con 75 años, después de una carrera enorme. Eso no lo hace cualquiera: lo hace alguien que todavía tenía el fuego encendido.
“Recordarte siempre y agradecerte por dejar este legado compartido en varios escenarios con vos. Que en paz descanses, querido Saúl.”Adrián Barilari, cantante de Rata Blanca, en redes sociales
El mensaje de Barilari fue uno de los más sentidos del día. Hay algo de paternidad musical rara en esa despedida: el pibe que cantó después de él haciéndole el homenaje al que le abrió la puerta. Y a mí, que me gustan las herencias bien contadas, eso me conmueve más que mil biografías.
Una herencia que todavía suena
La partida de Blanch deja un hueco raro en la historia del rock pesado argentino: el del cantante original, el que puso la piedra fundamental de un sonido que después otros se encargaron de poblar de himnos. Y como toda muerte cercana a lo artístico, deja también una pregunta inevitable: ¿qué vas a hacer con esos discos que tenés guardados en un cajón? Saúl Blanch partió, pero su voz sigue ahí, intacta en esos surcos del ochenta y ocho. Y eso, en este oficio de contar historias, vale oro.
Para ir a escuchar (o reescuchar, que nunca está de más): "Mujer amante" y "La leyenda del hada y el mago", dos himnos del primer disco de Rata Blanca grabados con la voz de Saúl Blanch. Pongan el cassette, el CD o el Spotify que tengan a mano y suban el volumen: es la mejor manera de despedirlo.
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