Barry Manilow volvió a hacer de las suyas en Las Vegas: se bajó del escenario después de dos temas y con bronquitis aguda
El cantante de 81 años suspendió la función del Westgate International Theater y la del día siguiente. El cuadro se inscribe en una seguidilla de postergaciones que él mismo atribuyó a su operación de cáncer de pulmón a fines del año pasado.
Voy a ser honesto: ver a Barry Manilow bajarse del escenario en medio de un show propio suena casi tan extravagante como un porteño pidiendo silencio en un tren a las siete de la tarde. Pero pasó, y no en un bar perdido de Wisconsin, sino en el Westgate Las Vegas Resort & Casino, ese templo del espectáculo al que el hombre viene yendo como quien va al kiosco de la esquina (varias veces por mes, varios meses por año).
Según lo que difundió su equipo, Manilow alcanzó a interpretar apenas dos canciones el viernes por la noche, se retiró visiblemente mal del escenario y la banda siguió tirando instrumentales hasta que una voz en off, con la suavidad de quien avisa que se acabó la milanesa, confirmó que no había más función. Después, mail automático mediante, los asistentes se enteraron de que la fecha siguiente tampoco se haría y de cómo gestionar el reintegro de las entradas. Diagnóstico oficial: bronquitis aguda. Nada menor para alguien de 81 años y con el historial clínico que carga.
Una residencia que no termina de arrancar
Las Vegas y Manilow vienen sosteniendo un idilio que ya parece novela de la tarde. La temporada 2025 arrancó con un tropezón: la intervención quirúrgica lo obligó a correr todo para marzo, después hubo otro pase a mayo y, otra vez, la recomendación médica de no cantar, pese a que el propio Barry insistía en que su recuperación venía haciendo "grandes avances". El periplo se completó en junio con shows en el Reino Unido y la promesa de volver al Strip en julio. Y aquí estamos.
El cáncer que lo empujó a repensarlo todo
La frase que más me queda, y la cito tal cual porque pinta entera la película, es esta: "Realmente me ha hecho pensar profundamente sobre si hice lo que quería hacer, si he hecho feliz a la gente, si he sido un buen amigo". Y si me apuran, hasta le pondría música de chaya larera, de esas que dicen que el tiempo pasa sin pedir permiso y vuelve liviano lo que fue pesado.
Mientras el equipo de Manilow no confirme nuevas fechas para Las Vegas, dos cosas quedan flotando: que el cuerpo, aun en los cantantes que parecen de fierro, termina poniendo los límites, y que esta gira de cancelaciones tiene más que ver con un pulmón operado que con un resfrío común. La recomendación, para el fanático que tenga pasajes a Las Vegas comprados, es la más aburrida del mundo: aguantar el reintegro, mirar la cuenta oficial del cantante antes de gastar en hotel y, si se tercia, clavarse los shows en vivo del 81 en Youtube como medicina preventiva contra la impaciencia. Y a los que no sean fans de Manilow pero igual les pique la curiosidad por un espectáculo de la vieja guardia bien hecho, les tiro un consejo: cuando vuelva a la grilla, vayan. Vale cada dólar.
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