Ryan Coogler se queda con la llave del placard: The X-Files vuelve y promete más oscuridad que un sótano de campo un domingo a las tres de la tarde
A veces las noticias llegan como un golpe bajo: uno todavía está masticando el asado del domingo y le avisan que Ryan Coogler, el pibe que hizo temblar al MCU con Black Panther, agarró las llaves del placard más emblemático de la tele ochentosa y noventosa y va a meter mano en Expedientes Secretos X. Sí, The X-Files. Hulu acaba de darle luz verde a una serie completa, o sea que no estamos hablando de un piloto colgado en el aire esperando el visto bueno del canal, sino de un compromiso de producción en firme. La plataforma ordenó temporada entera y, en América Latina, la vamos a ver por Disney+, que es el mismo criadero donde conviven Marvel, Star Wars y todo aquello que respire nostalgia con presupuesto inflado.
Coogler no vino de paseo: escribió, dirigió y produjo el episodio piloto, y se queda colgado del proyecto como productor ejecutivo y supervisor creativo junto a Jennifer Yale, la showrunner que tiene la responsabilidad diaria de que el libreto funcione, los plazos cierren y el elenco no se mate entre mate y mate. Detrás de la movida aparecen Onyx Collective, 20th Television y Proximity Media, la productora del propio Coogler. Es, en criollo, una reunión de gallos de pelea con billetera gorda y ganas de que este revival no sea uno más de los reciclajes tibios que se ven cada dos por tres en el streaming.
Una dupla nueva para un FBI que no duerme
La pregunta del millón, claro, es quién reemplaza a Mulder y Scully. La respuesta que por ahora ofrece el casting es bastante jugosa: Danielle Deadwyler (la actriz que se ganó elogios en Till y The Harder They Fall) e Himesh Patel (el de Yesterday y Station Eleven) van a interpretar a dos agentes federales condecorados pero de perfiles opuestos, que terminan formando pareja de investigación en una división especial dedicada a casos sin explicación aparente. O sea, la misma lógica de siempre: uno cree, la otra descree; uno se mueve por intuición, la otra por expediente. Pero con dos actores que arrastran peso propio y que, además, no viven en la sombra larguísima de Duchovny y Anderson. Lo cual, convengamos, ya es un mérito enorme.
El reparto se completa con Steve Buscemi, Amy Madigan, Ben Foster, Devery Jacobs, Lochlyn Munro, Tantoo Cardinal, Joel D. Montgrand y Sofia Grace Clifton. Hay veterano de Hollywood con cara de haber visto cosas, hay actriz que sabe ponerse solemne cuando hace falta, hay nombres del circuito indie y, sobre todo, hay presencia indígena real en el elenco, algo que ni la serie original ni muchos de sus herederos espiritualistas se molestaron en considerar.
Carter mira de costado y la música la firma Göransson
Chris Carter, el padre original de la franquicia, figura como productor ejecutivo. No dirige, no escribe, no está sentado en la sala de montaje: cobra el cheque y presta el nombre. Es el clásico movimiento de “yo banco pero no me meto”, que en Hollywood suele traducirse en que el creador original confía en los nuevos al mando pero se guarda la posibilidad de opinar si las cosas se desbordan. Por ahora, lo que se sabe de la línea creativa es que todavía no quedó definido si esta va a ser una continuación directa de las temporadas previas o un reinicio absoluto. Eso es clave. Tampoco se confirmó la participación de David Duchovny y Gillian Anderson, aunque el propio Duchovny admitió haber mantenido conversaciones con Coogler. O sea: llamaron, charlaron, y por ahora nadie dijo que sí ni que no.
“Hace mucho tiempo que amo The X-Files, así que tener la oportunidad de escribir y dirigir el piloto ha significado muchísimo para mí. Lo que creó Chris Carter es especial, y queríamos honrar todo aquello que hizo que la serie original conectara con tantas personas y, al mismo tiempo, encontrar nuestra propia manera de adentrarnos en ese mundo.”Ryan Coogler
Para coronar el convite, la música del piloto la compuso Ludwig Göransson, o sea el señor que se llevó el Oscar por Black Panther, que viene de meterle sonido a Tenet y Oppenheimer, y que es, básicamente, el tipo al que Hollywood llama cuando quiere que algo suene grande, solemne y un toque místico. Que Göransson esté adentro dice mucho del nivel de apuesta: no es un revival barato de catálogo, es una producción que se está tomando en serio a sí misma.
Mientras esperamos que el ventilador empiece a girar (y recuerden, como decía la vidala del norte, que “la noche es larga cuando el miedo te acompaña”), lo que uno puede ir haciendo es repasar las temporadas originales en Disney+, leer los informes desclasificados del FBI que la serie inspirada en hechos reales siempre mencionó, y prepararse para una camada nueva de expedientes que, esta vez, prometen llegar con más oscuridad que un sótano de campo un domingo a las tres de la tarde. Si el piloto mantiene el pulso y Coogler aguanta la vara todo el año, vamos a tener con qué discutir las sobremesas durante una buena temporada. La recomendación concreta: maratón de las nueve temporadas originales antes de fin de año, no para comparar, sino para llegar fino al revival y entender qué conserva la franquicia, qué cambia y por qué, después de más de tres décadas, todavía seguimos buscando la verdad ahí afuera.
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