Milo tiene cinco años, batería propia y debut en el Gran Rex: la historia de PJ Kids, la banda donde el nene es protagonista
El trío que integran el pequeño junto a Periko y Jessi León abre este domingo la función de Los Meñiques de la Casa. Dos discos, más de quince millones de reproducciones en YouTube y una logística familiar donde el fútbol y la plastilina mandan tanto como el rock.
Hay una frase del norte argentino que dice, más o menos, que el que nace para tamborilero, ni la sillita alta lo detiene. Algo así debe haber pensado Periko la primera vez que su hijo Milo, con tres años y medio y un palito en la mano, se sentó frente a la batería del living y empezó a sacarle sonidos que no eran un desastre. De aquello a lo que va a pasar este domingo en el escenario del Gran Rex hay apenas un par de años, pero también hay dos discos editados, decenas de shows y una pregunta que sobrevuela todo: cómo hace una familia para sostener un proyecto artístico cuando uno de los músicos todavía va al jardín de infantes.
PJ Kids llega al teatro de la calle Corrientes como invitado de apertura de Los Meñiques de la Casa, en una función prevista para este domingo 20 de septiembre. Será la primera vez que Milo, hoy con cinco, toque frente al público porteño. El plan es simple en la teoría y complejo en los papeles: rock, funk y ritmos latinos mezclados con letras que hablan de la comida, del miedo a la oscuridad y de aprender a quererse un poco más. Temas como "Cree en ti" o "Monstruos" apuntan directamente a la autoestima y a ese trabajo silencioso que hacen los grandes para que los chicos duerman un poco más tranquilos.
Una banda con logística de jardín maternal
Lo que más me interesa de esta historia no es el escenario grande, sino el detrás de escena. Periko y Jessi León contaron que los ensayos empiezan cuando Milo sale del colegio. Primero improvisan sobre clásicos del rock, después pasan al repertorio propio y, en el momento en que el nene se aburre, cortan. No hay negociación ni amenaza de quedarse sin recreo: si Milo quiere fútbol, hay fútbol; si quiere plastilina, hay plastilina en el piso del estudio. Esa es, a mi entender, la regla de oro del proyecto y probablemente su mayor hallazgo: dejar que la música conviva con la infancia en vez de pedirle a la infancia que se porte como una banda adulta.
- Dos discos en poco más de un año: "Hecho en casa para tu casa" y "Somos un equipo", este último con todas las baterías grabadas por Milo.
- Gira previa en Miami, con funciones en el James L. Knight Center y el Fillmore Theater, antes del desembarco en Buenos Aires.
- Más de quince millones de visualizaciones en YouTube en el último año, gran parte de ellas acumuladas por la actividad digital del trío.
- Una colaboración con Canticuénticos prevista para fin de año y un tercer álbum anunciado para 2026.
- Una grabación junto a Los Meñiques de la Casa, los anfitriones de la noche del Gran Rex.
Hay un detalle que me parece clave y que los propios protagonistas remarcan: las grabaciones se ajustan al estado de ánimo de Milo. Si el nene tiene ganas de tocar, se mete al estudio y propone ritmos; si no, se espera. Esa lógica doméstica es la que después se traduce a un teatro colmado sin que la propuesta pierda frescura. Es, si se quiere, una forma de militancia cotidiana: demostrar que se puede hacer música profesional con un niño sin convertirlo en un adulto chiquito, ni a los padres en meros managers del propio hijo.
“Las canciones fueron pensadas para que Milo pudiera tocarlas también en los recitales, y en el estudio participa proponiendo ritmos.”Periko, en declaraciones al material de prensa
De pop adulto con Latin Grammy a banda familiar
Antes de PJ Kids, Periko y Jessi León venían del pop para mayores, con nominaciones al Latin Grammy incluidas. Después se corrieron unos cinco años del centro del escenario para producir a otros artistas. El proyecto nació, justamente, cuando la música volvió a entrar a la casa en formato de juego. Esa es la parte que más me gusta: la historia no arranca con un plan de negocio ni con un casting, sino con un nene que se sienta a la batería y dos adultos que, en lugar de decirle que baje el volumen, le suben al micrófono.
Mi recomendación concreta para este domingo: si tienen chicos en edad de kindergarten o primaria, llévenlos temprano al Gran Rex y disfruten la apertura de PJ Kids antes de que empiece el show de Los Meñiques de la Casa. Van a ver a un baterista de cinco años defendiendo su puesto con la misma seriedad que cualquier veterano, y de paso se llevan a casa un par de canciones que, sospecho, van a terminar cantando en el auto de vuelta. Lo digo por experiencia propia: cuando un tema infantil está bien hecho, se le pega a uno como un verso de chaya en agosto.
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