Musk pronostica que el celular quedará obsoleto antes de 2031
El fundador de Tesla y xAI sostuvo, en una conversación pública, que los teléfonos inteligentes perderán relevancia entre 2030 y 2031. En su lugar, los usuarios llevarían dispositivos mínimos que funcionarían como puntos de acceso a modelos de inteligencia artificial alojados en servidores de alta capacidad. La propuesta elimina los sistemas operativos convencionales y las tiendas de aplicaciones: un agente conversacional único reemplazaría a todas las apps. Neuralink, su empresa de neurotecnología, ya realiza pruebas clínicas con interfaces cerebro-computadora.
La transformación que describe no pasa por un rediseño del hardware sino por un cambio en dónde ocurre el procesamiento. El dispositivo que el usuario llevaría encima sería mínimo: su función sería enviar y recibir datos hacia servidores externos que alojan los modelos de inteligencia artificial. Todo el trabajo pesado (generación de texto, imágenes, video y audio en tiempo real) quedaría del lado del servidor.
Ese esquema hace innecesarios los sistemas operativos como Android o iOS. El software del dispositivo se comunicaría directamente con la IA en la nube, que interpretaría los requerimientos del usuario sin menús fijos ni flujos de pantallas predefinidos. Con el tiempo, el sistema aprendería de los hábitos diarios y anticiparía necesidades sin que el usuario tenga que formular cada pedido.
La desaparición de los sistemas operativos eliminaría también las tiendas de aplicaciones. Las decenas de apps que hoy ocupan memoria y pantalla se fusionarían en un único agente conversacional capaz de ejecutar múltiples tareas en forma simultánea. Musk aclaró que en este momento no está desarrollando un teléfono propio, aunque dejó abierta la posibilidad de hacerlo si las empresas tradicionales del sector no se adaptan al cambio.
En paralelo, Neuralink, su compañía de neurotecnología, ya completó pruebas clínicas que permitieron a pacientes con parálisis controlar computadoras y teléfonos mediante señales cerebrales. Esa tecnología, todavía restringida al ámbito médico, apunta a un paso más allá del dispositivo periférico: la conexión directa entre el cerebro y la infraestructura de IA. El uso masivo no médico de estas interfaces aún requiere años de desarrollo y aprobaciones regulatorias.
El mercado global mantiene al celular como el dispositivo de consumo dominante, mientras las inversiones en infraestructura de computación en la nube y chips de aceleración crecen a escala global. La arquitectura de servidores remotos que describe Musk ya está siendo construida por múltiples actores de la industria, aunque los plazos proyectados para el consumo masivo varían según la empresa.
¿Qué aplicaciones o tareas cotidianas cambiarían más si el celular dejara paso a un nodo de IA conectado permanentemente a la nube?
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