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VIE, 02 OCT 2026
Economía

La canasta del adulto mayor rozó los 2,1 millones de pesos en octubre y quedó casi cuatro veces por encima del haber mínimo

Un relevamiento de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires y la Sociedad Iberoamericana de Geriatría y Gerontología détaille medicationes, alimentos, vivienda y salud como los rubros que concentran casi dos tercios del presupuesto mensual estimado para los jubilados. La diferencia con la jubilación mínima, aun con el bono, volvió a ampliarse respecto de la campaña anterior.

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Ramiro OyolaEconomía y producción · · lectura 3 min
La canasta del adulto mayor rozó los 2,1 millones de pesos en octubre y quedó casi cuatro veces por encima del haber mínimo

La canasta básica de las personas mayores alcanzó en octubre un valor estimado de 2.090.646 pesos, de acuerdo con el relevamiento conjunto de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires y la Sociedad Iberoamericana de Geriatría y Gerontología, difundido este lunes. Esa cifra cuadruplica la jubilación mínima de 505.748 pesos que percibirán en el mes los beneficiarios del haber más bajo, una vez incorporado el refuerzo extraordinario previsto por la Anses.

El dato resulta ilustrativo por sí mismo, pero adquiere mayor relieve al compararse con la campaña previa: en octubre de 2025, la misma canasta se ubicaba en 1.514.074 pesos, lo que implica un incremento interanual del 38 por ciento. Frente a la medición de marzo, en tanto, la suba acumulada fue del 14,58 por ciento. Vamos a los números: el presupuesto estimado para un adulto mayor crece a un ritmo que, en términos nominales, duplica las actualizaciones aplicadas a los haberes previsionales en el mismo período.

Composición de la canasta y rubros con mayor incidencia

  • Medicamentos y atención de la salud: 518.708 pesos mensuales, un monto que por sí solo supera los 505.748 pesos que cobrará en octubre un jubilado con el haber mínimo, incluso con el bono extraordinario incorporado.
  • Alimentos: 457.742 pesos, el segundo componente en importancia dentro del presupuesto.
  • Vivienda: 364.969 pesos, contemplando tanto a quienes mantienen una propiedad propia como a los inquilinos y a quienes habitan en pensiones.
  • Los tres rubros concentran, en conjunto, 1.341.419 pesos, equivalentes a aproximadamente dos tercios del total estimado.

La metodología del relevamiento toma como referencia las pautas de la canasta familiar elaboradas por el Instituto Nacional de Estadística y Censos, pero incorpora particularidades propias de la población adulta mayor. En el rubro salud, por ejemplo, se contemplan los descuentos vigentes en farmacias de acuerdo con la cobertura de la obra social, así como los medicamentos de uso crónico. En vivienda, se consideran las tres situaciones habitacionales más frecuentes: propietarios, inquilinos y residentes en pensiones, lo que permite reunir en una sola estimación condiciones de vida heterogéneas.

El alcance territorial del trabajo comprende la Ciudad de Buenos Aires, el conurbano bonaerense, las ciudades de Córdoba, Rosario y Mendoza. Esa cobertura, aunque limitada a los principales aglomerados urbanos del país, ofrece un panorama representativo de los costos que enfrentan los adultos mayores en las zonas de mayor concentración demográfica.

La brecha respecto de los ingresos previsionales resulta notoria al cruzar el valor de la canasta con las distintas prestaciones. La jubilación mínima con bono cubre menos de una cuarta parte del presupuesto estimado por la Defensoría y la entidad geriátrica. Las Pensiones No Contributivas por Invalidez y Vejez se sitúan en 375.023 pesos, en tanto que la Pensión Universal para el Adulto Mayor alcanza los 418.598 pesos, también con el refuerzo incluido. Ambas prestaciones quedan, incluso, por debajo del monto calculado para el rubro de medicamentos y salud, considerado de manera aislada.

En síntesis, los números describen una situación en la que la cobertura previsional más extendida del sistema formal argentino, así como las prestaciones no contributivas orientadas a los sectores de mayor vulnerabilidad, se ubican sensiblemente por debajo del costo de vida calculado para una persona mayor en los principales centros urbanos. Resta por conocer cómo evolucionará la actualización de los haberes en los próximos meses y si los refuerzos extraordinarios, cuya vigencia suele ser coyuntural, se mantendrán o serán sustituidos por una recomposición estructural del sistema previsional. Esa es, por el momento, la pregunta abierta que el relevamiento deja planteada a policymakers, legisladores y organismos de control.

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Ramiro OyolaEconomía y producción

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