El zapallo gigante que cambió la rutina de un ladrillero en Mariano Moreno
El municipio relanza el concurso Ciudad Zapallo con kits de semillas gratis, capacitación abierta y la historia de Daniel Ceferino Panitrul, el vecino que ganó la primera edición con un ejemplar de más de 23 kilos.
Lo conozco a Daniel Ceferino Panitrul una mañana cualquiera del barrio Los Hornos, ese que queda como a ocho kilómetros del centro de Mariano Moreno, casi al final del asfalto, cuando el paisaje empieza a abrirse hacia el campo y el arroyo Covunco se hace dueño de todo. Tiene 57 años, las manos curtidas de trabajar el barro y la voz tranquila de quien sabe que las cosas, cuando se hacen bien, terminan pesando en la balanza. Lo vi por primera vez en una nota del diario local, en la que contaban que había ganado un concurso de zapallos con un ejemplar de 23,560 kilos, pero ahora quiero entender cómo hizo para que un hombre que se pasó más de dos décadas haciendo ladrillos termine cosechando una mole así en su propio terreno. Lo encontré en su taller, acomodando ladrillos recién moldeados al sol, y me dijo que arrancar con la huerta fue casi de casualidad, una decisión que se fue armando de a poco, como se amasa el barro, hasta convertirse en una de las cosas más lindas que le pasaron en los últimos años.
Panitrul me cuenta que su historia con los ladrillos empezó muy temprano, cuando todavía era un pibe y se acercó al taller de otro vecino del barrio a aprender el oficio. Después de años de trabajar ahí, en 2008 se decidió y montó su propio taller sobre el arroyo Covunco, el mismo lugar donde hoy tiene la huerta. Arrancó a cultivar hace tres temporadas nada más, más o menos en paralelo a la pandemia, cuando mucha gente en la zona empezó a buscar en la tierra una respuesta a la incertidumbre. Las primeras semillas se las acercó el municipio, a través del PRODA, y con eso fue armando un cuadro chico al lado del taller, donde plantó papas, tomates y, claro, zapallos. Nunca imaginó que ese primer pasito, casi tímido, iba a terminar con un campeonato debajo del brazo.
Un concurso abierto a todos, incluso a los que nunca sembraron
El martes 13 de octubre, a las 10 de la mañana, el municipio y el PRODA presentan en el Balneario Municipal la segunda edición del concurso Ciudad Zapallo, que en esta temporada va de 2026 a 2027. Lo que más me gusta de la propuesta, y se los digo de entrada, es que no es un concurso pensado únicamente para productoras y productores con años de experiencia. Está hecho también para el vecino de a pie que nunca puso una semilla en un macetero y tiene ganas de empezar, esos que ven una planta crecer y se sorprenden como chicos. La jornada incluye una capacitación presencial y, lo más jugoso, la entrega de kits de semillas sin costo entre quienes se anoten ahí mismo. No hace falta inscripción previa, según contaron desde la organización, así que alcanza con acercarse con dos horas de gana y un par de preguntas en la cabeza.
- Día y hora del lanzamiento: martes 13 de octubre, 10 de la mañana, en el Balneario Municipal de Mariano Moreno.
- Quiénes pueden participar: productores con experiencia y vecinos que quieran armar su primera huerta familiar.
- Qué entrega el municipio: capacitación presencial y kits de semillas sin costo para quienes se anoten en el lugar.
- Requisitos: no hace falta inscripción previa, la entrada es libre y gratuita.
El podio de la primera edición y el peso de la tierra
Lo del zapallo de Panitrul fue, en los papeles, un éxito de la primera edición, pero al campeonato lo completaron otros dos vecinos con cifras que también llaman la atención. Antonio Moscoso, de Covunco Arriba, se llevó el segundo puesto con un zapallo de 19,260 kilos, y Mariano Villagra, también de Los Hornos, redondeó el podio con uno de 14,760 kilos. Son pesos de esos que uno no se imagina hasta verlos en una foto, y que muestran lo que puede dar una huerta bien cuidada en esta zona del norte neuquino. Yo, mientras escuchaba a Daniel contar cómo había abonado la tierra y cómo regaba de madrugada, no podía dejar de pensar en lo que dijo una de las responsables del programa, Carolina Gez, del área de Producción municipal, que siguió de cerca a los huerteros durante todo el ciclo anterior y los acompañó en cada paso.
“Cuando hay política pública y manos dispuestas, la tierra responde.”Carolina Gez, responsable del área de Producción de Mariano Moreno
Hay algo en esa frase que a mí, como periodista y como vecina de la región, me sigue golpeando cada vez que la leo. La idea de que alguien del Estado municipal esté al lado de un ladrillero, de un jubilado, de una familia que empieza, y que de ese acompañamiento salga un zapallo de más de 23 kilos, es de esas cosas que llenan de esperanza. Me parece que vale la pena resaltarlo, sobre todo en una provincia donde muchas veces se insiste con que la ruralidad está en retroceso. Acá, en el Valle del Covunco, donde hubo una antigua colonia agrícola y pastoril y el zapallo fue durante años uno de los cultivos emblema, el municipio apostó a retomar esa tradición desde lo más sencillo: un puñado de semillas y una mañana de capacitación.
Antes de irme del taller, Daniel me dijo una frase que se me quedó dando vueltas, mientras miraba cómo acomodaba los ladrillos frescos con la misma parsimonia con la que me había contado sus secretos para cuidar la huerta. La producción de ladrillos me ayudó a vivir, me dijo, y pensé que esa es exactamente la clase de testimonio que vale la pena volver a leer cuando alguien crea que arrancar una huerta propia es una pérdida de tiempo. Si estás en Mariano Moreno o cerca, y te tienta la idea de tener tu propio rincón verde en el patio, anotate la fecha: este martes 13, a las diez de la mañana, en el Balneario Municipal. Llevate una bolsa, muchas preguntas, y dejá que la tierra te responda, como le respondió a Panitrul.
Para pensar en casa
Antes de cerrar la nota, me queda dando vueltas una pregunta que vale la pena hacerse mientras esperamos el martes: ¿tenés o tuviste alguna vez una huerta en casa? Y si te animás a contestarte con sinceridad, ¿qué fue lo más difícil de mantenerla? A mí, que en más de una oportunidad intenté y abandoné, me cuesta el riego en verano y la paciencia con las hormigas, pero cada vez que un vecino como Daniel me cuenta su experiencia, se me vuelve a picar el bichito de intentarlo otra vez.
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