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LUN, 12 OCT 2026
Vida

El recargo invisible: cuando pedir leche deslactosada sale más caro y el mozo no avisa

Una clienta de Neuquén pagó $1.500 extra por cada café con leche deslactosada en una cafetería de Juan B. Justo al 600. El director provincial de Protección al Consumidor, Pablo Tomasini, explicó ante qué situación el cobro es legal y por qué la forma de informar el adicional vale tanto como el monto.

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Valeria YacanteSociedad y vida cotidiana · · lectura 4 min
El recargo invisible: cuando pedir leche deslactosada sale más caro y el mozo no avisa

Llegué hasta la puerta del local de la mano de Mercedes, que me pidió que la acompañara porque todavía no terminaba de digerir lo que le había pasado. Ella había ido sola, esa mañana, a una cafetería ubicada sobre la calle Juan B. Justo al 600, en Neuquén, y pidió lo de siempre: un café con leche. Solo que esta vez le pidió al mozo que fuera con leche deslactosada. Cuando le trajeron la cuenta, leyó con cuidado cada renglón porque los números no le cerraban. Ahí lo vio: un cargo adicional de $1.500 por cada taza, sin ninguna explicación previa. Preguntó en la caja, le confirmaron que ese era el precio extra por el cambio de leche, y se fue con la sensación de que alguien se había guardado un dato importante para el final.

Mercedes no llegó a hacer una denuncia formal, pero el caso llegó a la Dirección Provincial de Protección al Consumidor, que empezó a analizarlo. Y lo que le respondieron es, en realidad, la regla que sirve para cualquier local gastronómico del país: un recargo de ese tipo puede cobrarse, pero hay una condición que no es negociable. Si no se cumple, no corresponde pagarlo, por más que la leche deslactosada efectivamente tenga un costo distinto para el comercio.

Qué dice la ley y cuándo el cobro está bien

Se lo consulté directamente al director provincial de Protección al Consumidor, Pablo Tomasini, para entender en qué momento un comercio se pasa de la raya y en qué momento simplemente cobra un adicional. La respuesta fue clara y la resumo tal cual me la dio.

  • El precio extra tiene que estar indicado en la carta de manera visible, no escondido en una letra chica al pie de página.
  • El mozo o la persona que toma el pedido tiene que mencionarlo antes de que el cliente confirme la orden.
  • El cliente debe poder elegir: aceptar el recargo, pedir la bebida con leche común o directamente no consumir.
  • Si el adicional se conoce recién al pagar, se vulnera el derecho a la información y el cobro puede ser cuestionado.
“Para que haya un cambio de valores de este tipo tiene que estar claramente informado en la carta. Si te lo van a cobrar, tiene que estar claramente informado, no en el puntito abajo de la hoja de la carta que dice que te van a cobrar adicional.”Pablo Tomasini, director provincial de Protección al Consumidor

Tomasini fue incluso un paso más allá y planteó un debate que molesta a más de un gastronómico: en su opinión, el costo de ofrecer una leche alternativa debería estar absorbido dentro del precio del café. Lo dijo como una reflexión, no como una orden, porque la ley no prohíbe expresamente cobrar un adicional cuando la información es transparente. Pero la transparencia, insistió, no es opcional ni decorativa: es la base de todo el esquema.

La otra cara: no todos los locales están obligados a tener leche deslactosada

Algo que genera confusión entre los consumidores es si el local tiene o no la obligación de ofrecer alternativas para personas con intolerancia, alergia a la proteína de la vaca, celiaquía, o simplemente veganas. Tomasini lo dejó por escrito en su explicación: no existe normativa que obligue a los bares o restaurantes a disponer de leches especiales, así sean deslactosadas, de almendras, de soja o sin lactosa agregada. Cada comercio decide qué productos incluye en su menú. Ahora bien, si decide incluirlos, está obligado a informar correctamente su precio y, sobre todo, a comunicarlo antes de que el cliente pida.

Sobre el caso puntual de la cafetería neuquina, el organismo le anticipó a Mercedes que se iban a acercar al local durante esa semana para explicarle a los dueños cómo debía informarse un adicional de ese tipo. Tomasini aclaró que, hasta ese momento, no había denuncia formal iniciada. Si el comercio sigue cobrando de la misma manera después de la intervención, podría avanzar una sanción administrativa. Mientras tanto, la recomendación es directa: quien haya pasado por algo parecido puede comunicarse con la Dirección Provincial de Protección al Consumidor de su jurisdicción y, sobre todo, negarse a pagar un adicional del que no fue avisado con anticipación. Eso, al menos hasta que la carta y el mozo digan lo contrario.

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Valeria YacanteSociedad y vida cotidiana

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