Saltar al contenido
Corriente RiojaCorriente Rioja ⌕ Buscar
Dólar oficial $1.530,00 -0,33%Dólar blue $1.545,00 -0,32%Dólar MEP $1.536,00 -0,22%Riesgo país 611 pb +2,35%
JUE, 15 OCT 2026
Entretenimiento

El inglés que se fugó de los setecientos cincuenta mil dólares: Hugh Grant casi se queda con la silla de Charlie Sheen

Chuck Lorre revela en sus memorias que el actor británico tuvo el contrato en la mano y se levantó sin dar explicaciones. Ashton Kutcher terminó ocupando el trono y la serie bajó el telón en 2015.

GB
Gonzalo BazánCultura y espectáculos · · lectura 3 min
El inglés que se fugó de los setecientos cincuenta mil dólares: Hugh Grant casi se queda con la silla de Charlie Sheen

Hay decisiones que se toman en un segundo y que después pesan como un yunque. La de Hugh Grant, en algún momento de 2011, fue una de esas: tenía un contrato en la mano, setecientos cincuenta mil dólares por episodio, una semana laboral de cuatro días y la chance de sentarse en la silla que Charlie Sheen acababa de dejar vacante en Dos hombres y medio. Y se levantó de la mesa. Así, sin más. Se fue y dejó de responder mensajes. Póngale el signo de pregunta que quiera, pero a mí esto me suena a un actor inglés al que le entró un ataque de cordura en mal momento.

La perlita la cuenta Chuck Lorre, el creador de la serie, en un adelanto de sus memorias tituladas Sitcom. Según relata, él y su socio Lee Aronsohn se sentaron frente a Grant, le escribieron un par de escenas a medida para mostrarle cómo sería su personaje y le pusieron la plata sobre la mesa. La cifra era sideral para la época y el cronograma, un sueño para cualquiera que haya pisado un set alguna vez: cuatro días por semana, nada más. Lorre, además, le ofreció resolverle un problema que el propio Grant había planteado: que le daba pánico actuar frente al público en vivo que tienen las sitcoms norteamericanas. La solución fue tan sencilla como salirse del manual: sacar a la gente del plató y reemplazarla por risas grabadas en posproducción.

Lo que pasó después

Con todo acordado, Grant estuvo a punto de firmar. Y acá viene lo insólito: abandonó la reunión y, según el relato del propio Lorre, dejó de contestar. Poco después, su entorno comunicó la decisión: no se incorporaba. Sin dar mayores explicaciones, sin un portazo mediático, sin un comunicado épico. Un simple gesto de levantarse e irse que, mirado con el diario de hoy, parece casi un disparate económico.

Mientras tanto, la cadena CBS necesitaba un reemplazo y lo encontró rápido: Ashton Kutcher, que debutó en la novena temporada en septiembre de 2011 y se quedó hasta el final del ciclo, en febrero de 2015. Cuatro temporadas más, un ciclo que ya nunca volvió a ser lo que había sido con Sheen y que igual sostuvo los números como pudo hasta el último capítulo.

  • La oferta concreta era de 750.000 dólares por episodio, una cifra excepcional para una sitcom de la época.
  • La jornada laboral se negociaba en cuatro días por semana, un régimen que hoy todavía parece de ciencia ficción para cualquier actor de series.
  • Hugh Grant pidió que no hubiera público en el plató por un temor genuino a actuar frente a una audiencia en vivo.
  • Chuck Lorre accedió a grabar las risas en posproducción para destrabar la negociación.
  • Grant tuvo el contrato listo para firmar y se retiró sin dar explicaciones.
  • Ashton Kutcher terminó ocupando el lugar y permaneció en la serie desde 2011 hasta su final en 2015.
  • La anécdota recién se conoce ahora, más de una década después, gracias al libro de memorias que Lorre está por publicar.

Como dice una vieja vidala que cantaba cuando era chico mi vieja en la cocina: quien se va sin que lo echen, vuelve sin que lo llamen. No es exactamente el caso, pero la idea aplica. Grant se fue cuando tenía todo servido y la serie siguió adelante con otro protagonista, una rotación que en su momento se leyó como un volantazo desesperado de la producción y que, con el tiempo, terminó siendo simplemente el cierre de un ciclo que había tenido su pico con Sheen y nunca más lo recuperó.

Lo más jugoso del libro de Lorre no es el qué pasó, sino el por qué se sabe recién ahora. Más de una década guardándose esta historia es un dato que dice mucho del propio Lorre y de cómo se tejen estas decisiones que mueven millones de dólares. Si quieren mi lectura: Grant se salvó de meterse en un barco que igual se hundió, y encima cobró la tranquilidad de no haber firmado nunca. Una de esas ironías que a la pantalla chica le encantan y a la vida real, también.

GB
Gonzalo BazánCultura y espectáculos

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo