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LUN, 12 OCT 2026
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Cuarenta y dos años después, el romance que De Niro y Streep no se animaron a hacer famoso

En 1984 los dos monstruos de Hollywood se sacaron la guerra de encima y se metieron en una librería de Manhattan para protagonizar un drama sobre dos casados que se enamoran sin buscarlo. La película no fue un éxito, pero sigue siendo una pequeña anomalía en sus carreras.

GB
Gonzalo BazánCultura y espectáculos · · lectura 4 min
Cuarenta y dos años después, el romance que De Niro y Streep no se animaron a hacer famoso

Hay historias que llegan como un tren de la línea F en hora pico: sin aviso, sin glamour, con la incomodidad de meterse en un vagón lleno. "Enamorarse" (Falling in Love, 1984) es exactamente eso, una película que existe porque a alguien se le ocurrió cruzar a Robert De Niro con Meryl Streep en un registro que ninguno de los dos había explorado del todo: el del adulto común, con trabajo, con familia, con la libido haciendo de las suyas en el momento menos pensado.

Para ubicarnos: los dos venían de "El francotirador" (The Deer Hunter, 1978), la película de Michael Cimino donde se conocieron en medio de una guerra, acero y trauma. Seis años después Paramount los juntó otra vez, pero esta vez sin balas ni Vietnam. El pedido era concreto: un drama romántico para adultos, de bajo presupuesto emocional (en el sentido de que no necesitaba explosiones), sobre dos personas casadas que se enamoran en Manhattan. Ulu Grosbard se sentó en la silla del director y Michael Cristofer escribió el guion, basado en parte en su propia experiencia.

Un error en la librería y todo se complica

La historia arranca como empieza cualquier desastre pequeño en Nueva York: en una librería, en Navidad, con dos personas que se llevan por error los paquetes que iban a llevar a sus familias. Frank Raftis (De Niro) y Molly Gilmore (Streep) hacen el intercambio, se miran, se despiden. Punto. El problema es que Manhattan es una pecera, y dos adultos con la misma rutina de tren terminan cruzándose otra vez, y otra, y otra. La familiaridad crece, la atracción también, y ahí aparece el verdadero quilombo: los dos están casados.

El mérito del guion de Cristofer es que no toma atajos. No hay escena de alcoba en el tercer acto, no hay un villano que explique nada, no hay música que nos diga qué sentir. Frank y Molly tienen que decidir qué hacer con algo que ninguno de los dos buscó, y cualquier camino que elijan lastima a alguien. Es un drama de ética matrimonial más que de romance, y por eso la película se siente todavía vigente (y un poco incómoda, que es lo que tiene mirar a los 45 con la cabeza de los 25).

Elenco, Nueva York y un fracaso que no lo fue tanto

  • Elenco principal: Robert De Niro y Meryl Streep, en uno de sus pocos trabajos juntos en pantalla grande.
  • Elenco de apoyo: Harvey Keitel, Dianne Wiest, Jane Kaczmarek y David Clennon, que arman el mapa de matrimonios y obligaciones alrededor de la pareja central.
  • Dirección: Ulu Grosbard, un artesano de origen belga que venía de hacer "El luchador" (The Wrestler) un par de décadas antes. Acá está lejos de la pirotecnia.
  • Escenas clave: la librería, los vagones del tren, los cafés a los que se puede ir con un libro bajo el brazo. La ciudad entera funciona como tercer personaje.
  • Recepción: 11.129.057 dólares de recaudación en EE.UU. y Canadá según Box Office Mojo, con un debut de 2,3 millones. Para dos estrellas de ese tamaño, casi una caricia.
  • Crítica: Roger Ebert le dio dos estrellas sobre cuatro y dijo que el guion no terminaba de cuajar, aunque rescató momentos puntuales de la dupla.

Hay algo que la película comparte con "Breve encuentro" (Brief Encounter, 1945), el clásico de David Lean con el que varios cronistas de la época la compararon: la convicción de que un romance no necesita un destino exótico para volverse inolvidable, basta con una ciudad, dos cuerpos y un horario de tren. Lo que la distingue es que De Niro y Streep no hacen "actuación de estrella haciendo de gente común". Hacen de gente común, a secas, y eso tiene un mérito enorme cuando uno viene de verlos como Travis Bickle o como la mujer de Kramer contra Kramer.

Para entender el corazón de la película ayuda una zamba, que es la forma más honesta que conozco de decir que el amor no siempre es un incendio: a veces es un libro que se cambia por error en una galería comercial en diciembre. Como escribió un viejo conocido del norte, "el amor no se busca, se encuentra en el viaje, no en la meta". Algo así les pasa a Frank y Molly en esa Manhattan nevada, y algo así nos pasa a nosotros cuando la película nos agarra en el momento justo.

Si nunca la vieron, dense el gusto. "Enamorarse" está disponible en plataformas y se puede conseguir en DVD por ahí. Es una película ideal para un domingo a la tarde, con un café, la soledad de la casa y la disposición a mirar a dos gigantes hacer algo chico, algo humano, algo que cuarenta y dos años después sigue funcionando. Y si ya la vieron, vuelvan a verla: se nota cómo envejece el mundo de afuera y cómo no envejece nada el corazón de la historia.

GB
Gonzalo BazánCultura y espectáculos

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