Boca y Banfield, cara a cara en Mendoza por un lugar en la final de la Copa Argentina
El Xeneize y el Taladro se cruzan el sábado 14 de noviembre a las 19 en el Malvinas Argentinas, con la sombra de la ventana de selecciones y un calendario que no da respiro.
Me lo imagino y se me dibuja la jugada: centro desde la izquierda, cabezazo de Merentiel y el Monumental que estalla. Bueno, no. Esa fue la otra vez. La de hoy es otra: la pelota en el aire, la pelota parada, la pelota de la Copa Argentina, que ahora tiene día, hora y lugar confirmados. Boca y Banfield se juegan todo el sábado 14 de noviembre, a las 19, en el estadio Malvinas Argentinas de Mendoza. Semifinal con olor a final.
La sede no cayó de un día para el otro. Se venía masticando hace rato, con Córdoba como otra candidata firme. Al final se impuso Mendoza, y el dato no es menor: será el primer partido de esta Copa Argentina que se juegue en ese estadio. Para el Taladro, además, será el debut absoluto en esa cancha dentro del torneo. Así que hay estreno y media para los dos lados.
Cómo llegaron hasta acá
Boca sacó el boleto a las piñas: le ganó 3 a 2 a Racing en Rosario, en un partido que se le complicó más de la cuenta pero que terminó en el bolsillo. Banfield, en tanto, dejó en el camino a Deportivo Riestra con sufrimiento: 1 a 1 en los noventa y 7 a 6 en los penales. Partidos diferentes, trayectorias diferentes, mismo destino: Mendoza.
El problema que se viene: la ventana de selecciones
Acá es donde se me complica el optimismo. La semifinal cae de narices en plena ventana internacional, que va del 9 al 17 de noviembre. Y el club sabe que puede llegar a perder hasta seis jugadores por las citaciones de sus selecciones. Los apuntados son Álvaro Montero, Leonel Flores, Miguel Merentiel, Lautaro Blanco, Leandro Lozano y Carlos Palacios. Siete nombres en danza, seis en riesgo, uno que es el nueve del equipo y que suele resolverla en el área. La presencia de cada uno depende pura y exclusivamente de lo que decidan los cuerpos técnicos de sus países.
Un calendario que no perdona
Antes de pensar en Mendoza, al Xeneize le quedan varios huesos duros de roer. Tiene por delante la revancha de la Copa Sudamericana ante Vasco da Gama el 20 de octubre, después el Superclásico con River el 1 de noviembre y varios compromisos del Torneo Clausura que se van apilando uno tras otro. Es el clásico escenario de fin de año: el calendario se angosta, las fechas se chocan y el técnico termina armando equipos con los que le sobran. Como dijo alguien en la tribuna una vez: "Juegan los que quedan". Triste, pero cierto.
Lo que viene después
La otra semifinal ya tiene fecha y escenario: será el miércoles 28 de octubre en Salta, en el estadio Padre Ernesto Martearena, con Atlético Tucumán y Platense como protagonistas. El que gane de esa llave esperará al vencedor de Boca-Banfield para la final del miércoles 2 de diciembre. La sede y la hora todavía no están definidas. El premio mayor, eso sí, ya se conoce: el campeón sacará boleto directo para la Copa Libertadores 2027. No es un detalle menor en un club que suele necesitar esos cupos como agua en el desierto.
La pregunta queda flotando y es la que me llevo a casa: ¿podrá Boca llegar a Mendoza con la tropa completa o la ventana de selecciones y el calendario le van a pasar por encima? El sábado que viene hay Superclásico, después la Sudamericana, después el Clausura, y en el medio, la Copa. Apretadito todo, como siempre. La fecha próxima no da respiro, y al hincha le toca ir eligiendo en qué cancha prende la vela.
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