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LUN, 14 SEPT 2026
Entretenimiento

Abadi abre la puerta de su casa y nos deja pasar: un biodrama que duele y hace reír a la vez

El autor y dramaturgo reconstruye la enfermedad y la muerte de su madre en un unipersonal austero, con VHS familiar y humor como escudo. Domingos a las 18 en El Camarín de las Musas.

GB
Gonzalo BazánCultura y espectáculos · 14 DE SEPT DE 2026 · lectura 3 min

Hay funciones a las que uno entra como quien entra a un living ajeno, con la incomodidad lógica de pisar alfombras que no son las nuestras. A Lenguajes del adiós, el unipersonal que Patricio Abadi viene presentando los domingos a las 18 en El Camarín de las Musas (Mario Bravo 960), se entra con esa misma sensación: la de estar invitados a una mesa donde alguien va a poner sobre el mantón recuerdos que normalmente se guardan bajo llave. Y la cosa funciona, porque el dramaturgo tiene el oficio justo para que el convite no se vuelva una encerrona emocional ni una catarsis berreta. (Aunque, a esta altura, más de uno va a salir con un nudo en la garganta y disimulando.)

El Living De Abadi

Abadi es un viejo conocido del teatro argentino: lleva más de cuarenta obras escritas y una trayectoria que respira. Pero acá la cosa cambia, porque no hay personaje que valga. Está él, nomás. Sentado detrás de un escritorio chico, con algunos objetos encima y una pantalla al fondo donde se proyectan los VHS que él y su hermano filmaron en los últimos tramos de la vida de su madre, profesora de letras que murió de cáncer de páncreas. La puesta es deliberadamente flaca: nada de luces rebuscadas, nada de edición de video con pretensiones. Esa austeridad no es pobreza: es decisión. Le deja el ring libre al relato, que no necesita adornos para sostenerse.

Porque el relato es la columna vertebral de la noche, y los VHS funcionan como ese cuaderno escolar donde uno guardaba las cosas importantes. Abadi va y viene entre el dolor y el humor con un timing que ya quisiera más de un standapero: cuenta cómo fue el estreno de su pieza Ya no pienso en el matambre ni le temo al vacío en un festival y la reacción que tuvo su vieja en esa función, y uno pasa de la sonrisa al silencio en cuestión de segundos, sin que la transición avise. Es un equilibrista que sabe dónde poner el pié sin mirar al suelo.

“El cáncer de páncreas está asociado a la falta de dulzura. Y yo pienso en mamá. En todas las caricias que le fueron sustraídas a mi mamá desde la infancia. No nacer del deseo sino de la atrocidad.”Susan Sontag, citada por Patricio Abadi en escena

El Peso De Seguir

Hacia el final, la obra da un volantazo que a mí, particularmente, me partió al medio: aparecen imágenes en video del hijo pequeño de Abadi junto a su exesposa, como contrapaeso de la despedida. Es ese truco viejo como el mundo -la vida que sigue, el pibe que crece, la rueda que no se detiene- pero que acá no cae en el lugar común porque está contado desde la primera persona, con la voz de un tipo que se planta en escena a poner el pecho.

  • Duracion aproximada: 60 minutos, ideal para una salida de domingo a la tarde.
  • Escenografia minimalista: escritorio, silla, algunos objetos y pantalla con VHS familiar.
  • Tono que alterna humor y dolor sin caer en la sensiblería.
  • Pasada por el Teatro Nacional Cervantes antes de recalar en El Camarín de las Musas.
  • Para ir a ver con el pañuelo en el bolsillo, pero tambien con ganas de reirse.

El espectaculo -que tuvo su estreno en el Teatro Nacional Cervantes- lleva ahora su temporada estable en El Camarín de las Musas. Si me preguntan a mi, vayan. Lleven a alguien que les tenga paciencia, porque a la salida van a querer contar lo que vieron y va a ser dificil explicarlo sin ponerse sentimentales. (Mejor asumámoslo: la nota es sobre la muerte de una madre, algo de emoción nos va a tocar.)

GB
Gonzalo BazánCultura y espectáculos

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