A 2.000 pesos el libro: cómo moverse por la Feria del Libro de Neuquén sin vaciar la billetera
Con combos por tres volúmenes, clásicos al alcance de la mano y literatura patagónica que rara vez pisa las grandes librerías, la decimotercera edición abrió sus puertas en el Parque Central con la mira puesta en superar los 250.000 visitantes.
Yo llegué al Parque Central de Neuquén cuando todavía el sol de la mañana estiraba las sombras sobre las carpas blancas y los primeros lectores se agolpaban en las mesas con catálogos. Una de las primeras caras que encontré fue la de Martín, de Recreo con libros, que ya tenía su stand abierto y un termo de mate al lado de las cajas. Me lo crucé acomodando una torre de novelas y me contó, con esa paciencia que tienen los que aman lo que venden, que esta vez la estrategia pasaba por no dejar ir a nadie con un solo libro bajo el brazo.
Porque esa es, justamente, la lógica que se repite en casi todos los puestos: la de los combos. En varios stands el visitante se puede llevar tres títulos por 10.000 pesos o dos tomos clásicos por la misma cifra, una movida que cambia por completo la relación entre el bolsillo y la biblioteca. Los clásicos en su edición más estándar rondan los 10.000 la unidad, mientras que las novedades editoriales del mercado arrancan cerca de los 40.000. En el extremo superior aparecen obras completas o ediciones especiales que pueden superar los 70.000 u 80.000 pesos.
Tres paradas para entender los precios
- Recreo con libros: títulos desde 2.500 pesos, combo de tres unidades por 10.000 o paquetes de clásicos a 25.000 los tres tomos.
- Librería Saber (Comodoro Rivadavia): novelas desde 5.000 pesos, con literatura patagónica, autoayuda y clásicos en el catálogo; lleva 14 años en la feria.
- Editorial Mariscal: infantiles desde 2.000 pesos, colección Clásicos de Oro a 6.000 la unidad o dos por 10.000, y clásicos de edición española o argentina a 10.000 o en combo de tres por 25.000.
Leonardo, de Librería Saber, me atiende con el aplomo de quien ya desarmó y armó su stand catorce veces en el mismo parque. Viene desde Comodoro Rivadavia y conoce al público neuquino como la palma de su mano. Me dice que las novelas arrancan en 5.000 pesos y que el catálogo se armó pensando en lo que la gente realmente busca cuando se toma el trabajo de acercarse hasta una feria: un poco de ficción patagónica, algo de autoayuda y, por supuesto, los clásicos de siempre. Antes de aceitar la conversación, hace una observación que me queda dando vueltas: el comprador de hoy ya no es el mismo de hace diez años. Hoy separa tiempo, hojea, compara, pregunta. Elogia, duda, vuelve sobre sus pasos y recién después saca la plata.
Unos metros más allá, la Editorial Mariscal armó uno de los stands más grandes de toda la feria, con una apuesta clara: las infancias y la literatura juvenil. Emilio Mariscal lo resume con una frase que se escucha a los gritos desde cualquier esquina del parque: "De 2.000 pesos en adelante te vas con un libro". Sus infantiles arrancan en ese piso, la colección Clásicos de Oro sale a 6.000 por unidad o dos por 10.000, y los clásicos de edición española o argentina se consiguen a 10.000 o en combo de tres por 25.000.
Lo que más me llama la atención al recorrer el predio es la cantidad de títulos patagónicos que se apiñan en los estantes, obras que rara vez llegan a las cadenas de librerías y que encuentran en este tipo de ferias su vidriera más generosa. A la oferta se suman ficción contemporánea, ensayo, autoayuda y una grilla ecléctica que no suele verse junta fuera de estos eventos. La sección de literatura infantil es, sin duda, la que más movimiento tiene: familias enteras pasan entre los estantes bajos, con chicos que señalan tapas y preguntan precios con una seriedad que a mí, confieso, me enternece.
La Municipalidad de Neuquén proyecta superar los 250.000 asistentes registrados el año pasado a lo largo de diez jornadas, un número que habla del lugar que ocupa esta feria en la agenda cultural de la región. Para los que buscan un plan de fin de semana con presupuesto cuidado, el Parque Central se convirtió estos días en una especie de bazar donde la literatura se negocia de otra manera: cara a cara, libro en mano, y con un librero al lado que todavía se da tiempo para recomendar. Martín, antes de que me fuera, me dejó una frase que me parece la mejor síntesis de todo lo que vi: "La idea es que la gente se lleve más de un libro en promoción".
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Corriente Rioja