Una rutina con poleas para trabajar el pecho sin descuidar el resto del cuerpo
Raúl Notario, graduado en Ciencias de la Actividad Física, reunió cuatro ejercicios que combinan movimientos unilaterales y cambios de apoyo. La propuesta apunta a fortalecer el tren superior con atención al abdomen y la postura.
A veces una propuesta sencilla, como mover una polea con un solo brazo, esconde una complejidad que va mucho más allá del músculo que uno imagina. Eso fue lo que me quedó dando vueltas después de repasar el trabajo que armó Raúl Notario, un especialista argentino que se tomó muy en serio la idea de pensar el entrenamiento de pecho desde otro lugar. La rutina que propuso reúne cuatro movimientos, siempre del mismo lado por vez, con la consigna firme de hacer tres series de 12 a 15 repeticiones por brazo. Esa manera de ejecutar el ejercicio de a un lado por vez no es un capricho: para Notario, la idea es equilibrar la distribución del esfuerzo entre el izquierdo y el derecho, algo que muchas veces queda en el olvido cuando uno empuja con los dos brazos al mismo tiempo.
Lo que más me llamó la atención es que, más allá del pecho, hay todo un elenco de músculos que entran en escena cuando cambia el apoyo del cuerpo. El especialista lo explica con una idea muy concreta: cuando uno se arrodilla para hacer una apertura con polea, por ejemplo, están trabajando los glúteos, la espalda baja, los oblicuos y el transverso del abdomen. Es decir, uno termina haciendo abdominales sin proponérselo, mientras le da forma al pectoral.
Cuatro variantes para un mismo músculo
- Press con zancada: una pierna queda adelantada y se mantiene fija durante todo el empuje con un solo brazo.
- Aperturas: se realizan de rodillas, con el abdomen y la zona lumbar sosteniendo la postura mientras el brazo se mueve separado del cuerpo.
- Elevaciones con polea: también de rodillas, con énfasis en el pecho alto y los brazos extendidos durante todo el recorrido.
- Cierre unilateral: el brazo cruza la línea media del abdomen con el tronco firme, para trabajar la parte inferior y lateral del pectoral.
En el press, según contó Notario, hay flexión y extensión, así que la respiración también tiene su lógica: se toma aire al flexionar y se exhala al extender. En cambio, en las elevaciones los brazos se mantienen extendidos todo el tiempo, sin doblar el codo, por lo que la exigencia pasa por sostener el recorrido con el pecho alto.
Mientras iba leyendo los apuntes del especialista, pensaba en algo que él repite y que me parece clave para cualquiera que entrene, sea en un gimnasio o en casa con una polea sujeta a la pared: no alcanza con mover el peso, hay que pensar desde dónde se lo está moviendo. Los cambios de apoyo, el hecho de trabajar de a un brazo por vez, la atención al abdomen y a la zona lumbar terminan transformando un ejercicio clásico en algo bastante más completo. Y acá va una frase que el propio Notario dejó como recordatorio, de esas que a mí me sirven para no olvidarme de los fundamentos: el tronco firme y la respiración ordenada son tan parte del entrenamiento como la repetición misma.
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