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MAR, 29 SEPT 2026
Turismo

Una nueva vía aérea para llegar a Lisboa: la ruta que une Buenos Aires con la capital portuguesa pasando por Río de Janeiro

La aerolínea brasileña Gol comenzó a operar una conexión entre Buenos Aires y Lisboa con escala en Río de Janeiro. Los pasajes de ida y vuelta arrancan en 1.600.000 pesos y el viaje total ronda las 14 a 16 horas. La capital portuguesa ofrece barrios históricos, miradores, propuestas culturales y excursiones a Fátima como ejes para armar la estadía.

AP
Ana Paula CarrizoTurismo y ambiente · · lectura 3 min
Una nueva vía aérea para llegar a Lisboa: la ruta que une Buenos Aires con la capital portuguesa pasando por Río de Janeiro

La capital de Portugal, ubicada sobre la margen derecha del estuario del río Tajo, en el extremo occidental del continente europeo, acaba de incorporar una nueva alternativa aérea para los viajeros argentinos. Desde el 16 de septiembre la aerolínea brasileña Gol opera una conexión entre Buenos Aires y Lisboa con escala en Río de Janeiro, una ruta que en total demanda entre catorce y dieciséis horas de viaje, dependiendo del tiempo de espera durante la conexión en territorio brasileño.

Costos y características del vuelo

Los pasajes de ida y vuelta se consiguen en valores que oscilan entre 1.600.000 y 2.300.000 pesos argentinos, con diferencias marcadas según la fecha de salida y la categoría de cabina elegida. La combinación aérea exige una parada intermedia en la ciudad de Río de Janeiro, distante a unos 1.965 kilómetros de Buenos Aires en línea recta, antes de emprender el tramo transatlántico hacia el aeropuerto Humberto Delgado, que sirve a la ciudad de Lisboa.

Recorrido por los barrios históricos

Una vez instalada en la capital portuguesa, la viajante o el viajero encuentran en los barrios históricos el eje principal para organizar la estadía. Alfama, situado sobre una de las siete colinas que configuran el relieve lisboeta —formaciones de origen volcánico y sedimentario modeladas por el Tajo—, conserva callejones de trazado medieval que descienden hacia el río y concentran buena parte de la memoria urbana de la ciudad. Mouraria, contigua a Alfama, completa el paseo por una trama histórica surgida en el siglo XII como barrio de población musulmana. Baixa, en tanto, reúne la actividad comercial y administrativa sobre una cuadrícula trazada tras el terremoto de 1755.

Miradores, arte y propuestas contemporáneas

El mirador de Santa Luzia, una terraza elevada sobre el caserío de Alfama adornada con azulejos y buganvillas, se suma a la lista de paradas obligadas para quien recorre la ciudad por primera vez. Más lejos del centro tradicional, la zona de Marvila, ubicada a unos seis kilómetros al este de la Plaza del Comercio, ofrece propuestas vinculadas al público joven, con espacios de arte, diseño y moda instalados en antiguos almacenes ribereños.

António Valle, referente de la Asociación Turismo de Lisboa, señaló al respecto que la agenda cultural de la ciudad incluye relevantes como el Centro de Arte Moderna de Gulbenkian y el Museo de Arte Contemporáneo Armando Martins. El funcionario agregó que Lisboa acompaña esa oferta con una inversión de 60 millones de euros destinada al patrimonio cultural, en un plan que abarca la puesta en valor de edificios históricos y la programación de exposiciones.

Calendario, excursiones y vida cotidiana

Para quienes planifican el viaje con tiempo, el calendario ofrece un punto de referencia claro: en junio se celebran las fiestas de San Antonio, patrono de la ciudad, con celebraciones barriales, música y desfiles sobre la Avenida da Liberdade, la principal arteria lisboeta que conecta la Plaza de los Restauradores con la Plaza del Marqués de Pombal.

  • Playas del litoral atlántico, situadas a menos de cuarenta kilómetros del centro, donde se practica surf durante todo el año gracias al oleaje generado por la corriente de las Azores.
  • Paisajes montañosos del parque natural de Sintra-Cascais, a unos treinta kilómetros al noroeste de Lisboa, con formaciones de granito y esquisto modeladas por la erosión.
  • Santuario de Fátima, ubicado a poco más de 130 kilómetros al norte de la capital, accesible en aproximadamente una hora y cuarto por autopista.

La gastronomía constituye otro de los ejes de la experiencia lisboeta. La cocina local, basada en productos del mar y del cercano Alentejo, se acompaña con los vinos de la región y, como pausa clásica, con un pastel de nata caliente servido en las pastelerías tradicionales del Barrio Alto y de Belém. El fado, género musical nacido en los barrios portuarios a mediados del siglo XIX y reconocido por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, completa la oferta cultural.

“Conviene reservar tiempo para caminar y participar de la vida cotidiana de los barrios, incorporando una terraza o un paseo fuera del itinerario previsto, sin concentrar toda la visita en una sucesión de atracciones.”António Valle, referente de la Asociación Turismo de Lisboa
AP
Ana Paula CarrizoTurismo y ambiente

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