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MIÉ, 07 OCT 2026
Vida

Mark Hyman y los cuatro pilares cotidianos para sostener las defensas del cuerpo

El médico de familia repasó con la productora Emma Krebs qué hábitos priorizar para cuidar el sistema inmunológico: sueño regular, alimentos frescos, movimiento acorde al estado físico y manejo del estrés. También habló de la vitamina D y aclaró qué dice y qué no dice la evidencia.

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Valeria YacanteSociedad y vida cotidiana · · lectura 5 min
Mark Hyman y los cuatro pilares cotidianos para sostener las defensas del cuerpo

A la mañana, cuando la conversación todavía estaba entrando en calor, Mark Hyman me recibió con una frase que me quedó dando vueltas: el sistema inmunológico funciona como un vigía que revisa cada célula del cuerpo, una y otra vez, para detectar virus, bacterias o cualquier amenaza que se cuele. Esa imagen, que parece salida de una guardia hospitalaria, fue el punto de partida para una charla extensa sobre cómo cuidarnos en el día a día sin caer en soluciones mágicas. Hyman es médico de familia y fundador de The UltraWellness Center, y en la entrevista con la productora Emma Krebs dejó en claro algo que a veces se pierde entre publicidades y promesas: no hay un solo hábito que salve, sino una rutina sostenida la que marca la diferencia.

Lo que se puede hacer en casa, todos los días

Hyman no vino a vender un listado de suplementos como atajo. Lo que propuso, más bien, fue volver a las bases: acostarse y levantarse en horarios parejos, mover el cuerpo, aprender a manejar el estrés y cocinar con ingredientes frescos. Es un paquete chico en apariencia y enorme en la práctica, sobre todo para quienes llevan años durmiendo a las dos de la mañana, picando galletitas a la noche y acumulando tensiones sin pausa.

  • Dormir con regularidad: acostarse y levantarse a horarios similares, incluso los fines de semana, para que el cuerpo encuentre su ritmo.
  • Mover el cuerpo todos los días, ajustando la intensidad según cómo uno se sienta.
  • Cuidar la cabeza con prácticas como meditación, yoga o ejercicios de respiración, que ayudan a bajar la carga de estrés.
  • Cocinar en casa con verduras de varios colores, alimentos fermentados y fibra prebiótica, esa que alimenta a los microorganismos del intestino.
  • Bajar el consumo de dulces y productos ultraprocesados, que a la larga conspiran contra las defensas.

Esa lista, que parece de manual, esconde una idea fuerte: la defensa del cuerpo se banca o se derrumba según cómo armamos la jornada. Hyman lo dijo con una imagen que vale la pena repetir acá, en su propia traducción al castellano rioplatense. Sobre la fibra prebiótica, fue claro: hay que pensar en ella como comida para los bichitos buenos que viven en el intestino, esos microorganismos que, cuando están bien alimentados, nos devuelven una mano grande en la respuesta inmune.

Resfrío versus gripe: moverse o parar la pelota

Uno de los tramos más jugosos de la charla fue el que dedicó al ejercicio cuando aparecen los primeros síntomas. Hyman trazó una frontera que muchos amateurs del fitness suelen cruzar sin pensarlo. Si lo que se siente es un cuadro leve, tal vez un poco de congestión o una molestia pasajera, planteó que se puede reducir la intensidad y cambiar el entrenamiento por una caminata o una rutina suave, algo que mantenga al cuerpo activo sin exigirle demasiado. Pero cuando la cosa pasa a ser una gripe de las serias, con fiebre, cuerpo cortado y malestar general, el consejo fue otro: descansar, bajar la cortina y dejar que el cuerpo use la energía para recuperarse, no para correr en la cinta. Esa distinción, que parece de sentido común, no siempre se respeta: hay quien se siente culpable por faltar al gimnasio aun cuando la gripe lo tiene a maltraer, y termina estirando la convalecencia.

La vitamina D, entre la moda y la evidencia

La vitamina D,convertida en una suerte de suplemento estrella de los últimos años, también tuvo su lugar. Hyman insistió en que no alcanza con tomar una pastilla por las dudas: lo primero es medir los niveles en sangre, porque las necesidades varían mucho de una persona a otra. Y acá viene un dato clave que vale la pena subrayar: el estudio que suele citarse al hablar de esta vitamina y el COVID-19, publicado en 2022 y realizado con registros de Clalit Health Services en Israel, encontró que las personas con valores por debajo de 30 nanomoles por litro tenían una mayor probabilidad de atravesar la enfermedad de manera grave. Ahora bien, eso no significa que el déficit fuera la causa ni que tomar suplementos sirva para prevenir internaciones o muertes. La investigación no probó ninguna de esas dos cosas. Es una diferencia fina, pero enorme, y que se pierde seguido en la conversación cotidiana.

“Es importante saber dónde están tus niveles antes de suplementar, porque las dosis que cada uno necesita pueden ser muy distintas.”Mark Hyman

En otro tramo de la entrevista, Hyman mencionó suplementos y preparados que él mismo utiliza, y dejó una aclaración que conviene no pasar por alto: varias de esas intervenciones todavía no están listas como para recomendarse a todo el mundo. Esa salvedad, que a veces se pierde en el ruido de las redes, es una forma de separar los hábitos personales de las pautas generales. Lo que a uno le funciona, no necesariamente le sirve al vecino. Y en temas de salud, dar por sentado que sí puede ser un problema. La charla con Emma Krebs dejó flotando una idea que, en el fondo, no es nueva pero sí útil: cuidar las defensas no requiere grandes inversiones ni productos importados, sino algo bastante más sencillo y, al mismo tiempo, bastante más difícil de sostener, que es armar una rutina que respete el sueño, la comida de verdad, el movimiento y la cabeza. Cuatro pilares que, puestos en fila, pueden hacer más por la salud cotidiana que cualquier frasco de moda.

VY
Valeria YacanteSociedad y vida cotidiana

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