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LUN, 21 SEPT 2026
Vida

La odisea de conseguir la pastilla: así se vive el faltante de Lebocar que pone en vilo a pacientes con Parkinson

Pacientes y familiares peregrinan por farmacias de la Ciudad y el conurbano bonaerense para conseguir levodopa/carbidopa, mientras Pfizer confirmó que recién en marzo de 2027 prevé normalizar la entrega de Lebocar. Un neurólogo consultado por este medio advierte que la medicación no se puede suspender de golpe y que cualquier reemplazo exige control médico.

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Valeria YacanteSociedad y vida cotidiana · 21 DE SEPT DE 2026 · lectura 5 min

A María Esther le quedan quince pastillas en el frasco. Las cuenta una por una cada mañana, cuando se sienta en la mesa del living y estira los dedos rígidos antes de empezar el día. Tiene 67 años, vive en Morón y hace más de tres décadas que convive con el Parkinson. Cada comprimido de Lebocar que ingiere es la diferencia entre poder levantarse y servirse un mate o quedar pegada a la silla hasta que pase el efecto. Por eso, cuando hace un mes empezó a escuchar que en las farmacias de su barrio no conseguían la marca que ella usa, sintió que el piso se le movía debajo de los pies. 'Yo no entiendo por qué se corta algo tan necesario', me dijo, con la voz baja, casi como si le diera vergüenza quejarse.

Su historia no es aislada, y eso es lo que preocupa. En las últimas semanas, pacientes y familiares vienen denunciando en redes sociales, grupos de WhatsApp y consultas médicas que conseguir ciertas presentaciones de levodopa/carbidopa se volvió una verdadera odisea en la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense. Ante este panorama, este portal se puso en contacto con Pfizer, la farmacéutica que produce Lebocar, y la empresa confirmó la interrupción temporal del suministro. Según detallaron voceros de la compañía, la demora responde a problemas de manufactura y la normalización de las entregas recién se espera para marzo de 2027. Desde Pfizer tampoco precisaron si la falla alcanza a otros países ni el detalle técnico del inconveniente en la línea de producción.

Un tratamiento que no se puede cortar a la ligera

Enseguida me comuniqué con el neurólogo José Luis Etcheverry, especialista en Parkinson y expresidente de la Sociedad Neurológica Argentina, para entender qué significa en la práctica un faltante de esta medicación. Lo escuché con atención porque lo que está en juego no es un analgésico ni un antiinflamatorio cualquiera: la levodopa es la piedra angular del tratamiento de la enfermedad. Lo que Etcheverry me dijo me dejó pensando un buen rato, porque interrumpe un mito muy instalado. 'La levodopa es lo mejor que tenemos. Es realmente muy buena. Es lo único que ha cambiado la calidad de vida de los pacientes con enfermedad de Parkinson', sostuvo. Y agregó que suspenderla en forma brusca puede traer consecuencias serias, sobre todo en personas que llevan años con el tratamiento.

“El deterioro aparece porque los pacientes necesitan la medicación de manera continua. Suspenderla es cortar la calidad de vida que han alcanzado.”José Luis Etcheverry, neurólogo

El especialista fue muy claro al explicar el funcionamiento de la droga en el organismo. Según me contó, la levodopa interviene en varios frentes al mismo tiempo: no solo mejora la lentitud de movimientos, la rigidez y el temblor, sino que también actúa sobre el estado de ánimo y la conducta. Por eso, cualquier cambio brusco o reemplazo sin control médico puede descompensar a quien venía funcionando bien. 'La tolerancia varía de paciente a paciente. No es simplemente cambiar una pastilla por otra', advirtió Etcheverry, y dejó instalada una recomendación que aplica a cada uno de los lectores que esté atravesando esta situación: ante cualquier faltante, la indicación es consultar con el neurólogo antes de modificar la dosis o cambiar la marca.

¿Qué pasa si no se consigue Lebocar?

Lo primero que vale la pena aclarar es que el faltante confirmado por Pfizer afecta a Lebocar, pero no a todas las marcas que combinan levodopa y carbidopa que se comercializan en el país. Etcheverry me enumeró las principales alternativas disponibles: por un lado, Parkinel, que también asocia levodopa con carbidopa, y por el otro, Madopar, cuya combinación es levodopa con benserazida. De acuerdo con el especialista, todas cumplen una función terapéutica equivalente, aunque la tolerancia puede variar de un paciente a otro. Es por eso que insistió en que la transición de una marca a otra debe estar supervisada por el médico tratante.

  • No suspender la medicación por cuenta propia ni cortar el tratamiento en forma abrupta.
  • Consultar al neurólogo ante cualquier cambio de marca, dosis o concentración.
  • Considerar alternativas como Parkinel (levodopa/carbidopa) o Madopar (levodopa/benserazida), siempre bajo supervisión médica.
  • Si la concentración indicada no se consigue, evaluar con el profesional el uso de otra presentación para mantener la cantidad diaria de levodopa.
  • Evitar reemplazar la medicación con otros grupos de fármacos sin indicación profesional, ya que pueden generar efectos adversos distintos.

Durante el relevamiento que realicé entre familias y profesionales, me llamó la atención otra dificultad que se repite en los relatos: algunas obras sociales que acostumbraban a entregar la medicación en forma directa a los afiliados tampoco logran hacerse del producto en estos momentos. Ese doble faltante, en la farmacia y en la prepaga, multiplica la incertidumbre. María Esther, la vecina de Morón, me contó que llamó por teléfono a varias farmacias del centro y de la zona oeste, y que en la mayoría le dijeron que no tenían la marca, aunque en algunos casos le ofrecieron otra presentación o pudieron ayudarla con la droga suelta que expende el laboratorio Elea bajo el nombre de Lecar. Cada caso, me insistió Etcheverry, requiere atención personalizada, porque no todas las personas toleran igual las distintas formulaciones.

La Red Argentina de Parkinson, por su parte, viene reuniendo información sobre las existencias disponibles y acompaña a los pacientes para orientar la búsqueda de la medicación. Pfizer, consultada por este medio, facilitó un número para responder dudas de quienes tengan dificultades con Lebocar: 0800 444 4566. Para los lectores que estén pasando por esta situación, el mensaje es claro y se sostiene con el tono sosegado de un médico que conoce la enfermedad de cerca: consultar siempre, no automedicarse, no interrumpir el tratamiento y pedir orientación antes de tomar cualquier decisión que pueda afectar la estabilidad que se logró con años de tratamiento.

“Hay que consultar al médico antes de hacer cualquier cambio. No se debe hacer por decisión propia.”José Luis Etcheverry, neurólogo
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Valeria YacanteSociedad y vida cotidiana

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