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MAR, 29 SEPT 2026
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La noche que Michaela Coel se negó a olvidar (y a regalar)

La creadora británica de "Podría destruirte" rechazó un cheque de Netflix para no perder la propiedad de la historia basada en su propia agresión. Una miniserie de doce capítulos que recién ahora empieza a verse como lo que es: una de las piezas más valientes de la televisión reciente.

GB
Gonzalo BazánCultura y espectáculos · · lectura 3 min
La noche que Michaela Coel se negó a olvidar (y a regalar)

A veces pasa que el mundo del streaming parece una especie de buffet libre: llegás con tu idea, la apoyás en la bandeja y, cuando querés acordar, te dicen que los platos, los cubiertos y hasta la mesa ahora son de ellos. Algo así le ocurrió a Michaela Coel cuando estaba dando forma a lo que terminó siendo "Podría destruirte": Netflix quiso quedarse con todos los derechos de la serie y ella dijo que no, así, con esa rotundidad con la que se dicen las cosas cuando están en juego cosas que no tienen precio.

La obra, que llegó a la pantalla en junio de 2020 como una miniserie de doce episodios, tiene a Coel en casi todos los casilleros imaginables: la creó, escribió el guion, codirigió y, como si fuera poco, se puso delante de la cámara para interpretar a Arabella, una escritora que intenta ordenar los escombros de una noche que se le borró de la cabeza. La reconstrucción de esas horas perdidas es, en el fondo, el motor de toda la historia.

Una noche en blanco y una decisión con todas las letras

La protagonista vuelve de salir con amigos y, a la mañana siguiente, siente que algo no cierra. Piezas que no encajan, recuerdos sueltos como fotos fuera de un álbum. Con ayuda de su entorno, Arabella termina confirmando lo que en el fondo ya intuía: fue víctima de una violación. Ese punto de partida no es un capricho dramático: Coel se basó en una agresión que ella misma sufrió, lo que vuelve a la ficción un terreno muy delicado y, a la vez, muy personal.

Y acá viene lo que a mí, modestamente, me parece el corazón de la cuestión: Coel podía haber aceptado el acuerdo tentador de Netflix y asegurarse una vidriera global enorme, pero el contrato le dejaba la obra en manos de la plataforma. Para una historia basada en su propia experiencia de violencia, la entrega total de derechos no era un detalle administrativo, era una cuestión de fondo (por eso rechazó el arreglo y se llevó el proyecto a otra parte).

  • Doce capítulos que se miran casi sin pestañear, con un guion que no esquiva lo incómodo.
  • Una protagonista escrita desde adentro: Coel firma libreto, dirección y actuación.
  • Arabella como espejo: una autora joven que arma y desarma su memoria episodio a episodio.
  • Crítica rendida a sus pies desde el primer día, aunque el público masivo llegó de a poco.
  • Un Emmy que se le escapó: "Gambito de dama" se llevó el premio principal ese año.

La crítica la celebró desde el arranque, pero la tele tradicional le fue esquiva y los ratings fueron más bien tibios. Con el correr de los meses, el boca a boca del streaming la fue levantando hasta convertirla en una de esas series de las que todo el mundo habla un par de años después. Es el clásico caso de la obra que llega tarde a la fiesta, pero llega para quedarse.

¿Mi recomendación concreta? Dense una semana sin dormir mucho y dedíquenle los doce capítulos seguidos, idealmente de noche y solos en el sillón. Es una de esas series que se disfrutan el doble cuando no hay nadie mirando. Y si les pasa como a mí, terminen googleando cada escena para entender mejor cómo se cocinó una historia así: con una autora que prefirió conservar su dolor antes que regalárselo a un algoritmo.

GB
Gonzalo BazánCultura y espectáculos

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