La jornada que le cambió la mirada a Tomás: control visual gratuito en el Castro Rendón para detectar a tiempo el ojo vago
Este jueves, de 8 a 14, el servicio de Oftalmología del hospital atenderá por orden de llegada a chicas y chicos de entre 4 y 14 años. Solo hace falta llevar el DNI y, si se tienen, estudios previos. La detección temprana de la ambliopía marca la diferencia entre un tratamiento efectivo y una dolencia que llega para quedarse.
Llegué temprano a la puerta del Hospital Provincial Castro Rendón, en Santa Fe 350, y ya había una fila que doblaba la esquina. En la punta, con un nene de la mano y los nervios a flor de piel, estaba María, una mamá de Neuquén que había madrugado especialmente para que le revisen la vista a Lautaro, de seis años. Me contó que el chico se acercaba mucho a la tele, que se le cansaban los ojos cuando hacía las tareas y que en la escuela le habían dicho que fruncía mucho la nariz al leer. Venía con el DNI en una mano y, en la otra, una carpetita con unos estudios viejos que le habían hecho el año pasado en un control pediátrico. "Mientras más pronto lo sepamos, mejor", me dijo, mientras Lautaro le tironeaba el buzo y le preguntaba si lo iban a pinchar.
La escena se va a repetir este jueves, porque el servicio de Oftalmología del Castro Rendón abre sus puertas otra vez para una jornada de control visual pediátrico gratuita y abierta a toda la comunidad. Será por orden de llegada, sin turno previo, entre las 8 y las 14 horas, y está pensada para chicas y chicos de entre 4 y 14 años. La atención es directa: se acercan, se anotan en el sistema sanitario ANDES con el Documento Nacional de Identidad y pasan a la revisación. Si la familia conserva estudios visuales anteriores, conviene llevarlos, porque le ahorra tiempo al equipo médico y le da un punto de comparación muy útil.
Por qué importa mirar a tiempo
El objetivo central de la jornada es detectar la ambliopía, esa condición que en la calle se conoce como ojo vago y que, cuando se diagnostica en el momento justo, tiene tratamiento. La subjefa de Oftalmología del hospital, Natalia Racigh, me lo resumió con una claridad que se agradece: "Ambliopía es el término técnico para referirse a un ojo que no funciona como corresponde y que, si se diagnostica en el momento oportuno, tiene tratamiento". La clave de todo está en una ventana de tiempo que se va cerrando con los años: el cerebro y los ojos de las chicas y los chicos conservan plasticidad hasta más o menos los 13 o 14 años, y después las conexiones se fijan y la rehabilitación con parche deja de dar mejoras permanentes.
El tratamiento estándar combina el uso de anteojos con parches sobre el ojo de mejor visión, una estrategia que apunta a que el cerebro se vea obligado a trabajar con el ojo que viene funcionando por debajo de lo esperado. Cuando el caso se pesquisa a tiempo, la respuesta suele ser muy buena. Cuando se pesquisa tarde, ya no hay vuelta atrás, y por eso los especialistas insisten tanto con los controles periódicos. En las jornadas anteriores que organizó el propio Castro Rendón, más de la mitad de las chicas y los chicos evaluados terminaron con alguna falla en la agudeza visual, un número que llama la atención y que los profesionales vinculan, en parte, al uso intensivo de pantallas desde edades muy tempranas, con el esfuerzo sostenido de enfoque a corta distancia que favorece la miopía y que termina desencadenando, en muchos casos, dolores de cabeza frecuentes durante la etapa escolar.
Qué hacer antes de ir y qué esperar después
- Edades comprendidas: de 4 a 14 años, inclusive.
- Día y horario: jueves, de 8 a 14 horas, por orden de llegada.
- Lugar: Hospital Provincial Castro Rendón, Santa Fe 350, Neuquén.
- Requisitos: DNI de la chica o el chico y, si se tienen, estudios visuales previos.
- Pasos posteriores: si se detecta alguna anomalía, el equipo médico cita al paciente en consulta ambulatoria para iniciar el tratamiento que corresponda.
Hay un calendario de controles visuales que arranca mucho antes de lo que uno imagina: el primer mes de vida, a los seis meses, al año y medio, a los tres y a los cinco. A partir de los cinco, la revisación se hace una vez por año, en sintonía con el chequeo escolar. Lo que ofrece esta jornada del Castro Rendón es una oportunidad concreta para sumarse a ese calendario sin pagar un peso y sin pedir turno, en un momento del año en el que las pantallas y el regreso a la rutina escolar suelen pasarles factura a los ojos de los más chicos. María me lo dijo mientras Lautaro le mostraba un ojo gigante en una cartulina que le habían dado en la fila: "Mientras más pronto lo sepamos, mejor". Y esa es, justamente, la mejor razón para acercarse este jueves.
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