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MAR, 06 OCT 2026
Vida

La isla de la capilla de madera que aún sobrevive sobre el lago Lácar

A casi cien kilómetros del centro de San Martín de los Andes, una pequeña porción de bosque guarda una construcción de 1933 levantada por hacheros y carpinteros. Cómo llegar, qué se puede ver y por qué el lugar sigue siendo parte de la memoria de la zona.

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Valeria YacanteSociedad y vida cotidiana · · lectura 2 min
La isla de la capilla de madera que aún sobrevive sobre el lago Lácar

Amo estas historias que empiezan con un nombre de persona, así que arranco por el final: me lo cuenta Diego, un vecino de San Martín de los Andes que conoce el lago Lácar como la palma de su mano y que insiste cada vez que puede en que uno no puede irse de la zona sin subirse a una lancha y visitar la isla Santa Teresita. La primera vez que le hice caso fue una mañana fría de noviembre, cuando todavía el agua del lago tenía ese color oscuro y quieto de las mañanas patagónicas, y la verdad es que tengo que darle la razón: vale cada minuto de navegación.

Cómo se llega y por qué solo se puede ir por agua

La isla está dentro del Parque Nacional Lanín, en la margen norte del lago Lácar, al este de la península Quechuquina. La separa de esa península un canal angosto de unos 112 metros, así que la única manera concreta de visitarla es en lancha o en alguna de las embarcaciones autorizadas que salen desde San Martín de los Andes. No hay muelle formal ni embarcadero grande, sino costas rocosas y abruptas, sin playas de arena donde quedarse haciendo planes de picnic: uno se acerca, se baja con cuidado y empieza a caminar entre el bosque.

  • Acceso exclusivo por agua, desde San Martín de los Andes.
  • Forma aproximada de 250 metros de ancho por 375 de largo.
  • Cerca del 90 por ciento de la superficie está cubierta por bosque nativo.
  • Especies presentes: coihues, cipreses, maquis y arrayanes.
  • El canal que la separa de la península Quechuquina mide unos 112 metros.

Una capilla de 1933 levantada por hacheros y carpinteros

Lo que más me llamó la atención cuando bajé es que el punto más emotivo de la excursión no es el paisaje en sí, sino una pequeña capilla de madera que hay casi escondida entre los árboles. La levantaron en 1933, en pleno funcionamiento del aserradero de la estancia Quechuquina, porque los hacheros y sus familias necesitaban un lugar cercano donde poder juntarse a rezar, bautizarse, casarse o simplemente participar de alguna ceremonia sin tener que cruzar el lago.

“Los Raguzzi aportaron la madera y la familia Van Dorsser terminó la obra, con la ayuda voluntaria de empleados del aserradero y de un carpintero municipal.”Investigaciones históricas sobre la capilla Santa Teresita

Con el paso de los años, esa capillita fue mucho más que un rincón religioso para los trabajadores del bosque: ahí se hicieron misas, bautismos y casamientos que fueron marcando la vida de la comunidad, y hoy sigue integrando el Camino de la Fe neuquino, un recorrido que comienza en Ailinco y termina en Villa La Angostura. Cuando me bajé de la lancha y la vi entre los coihues, con sus tablas oscurecidas por el clima, entendí por qué Diego insiste: acá se nota, todavía, el peso de la mano que la construyó.

VY
Valeria YacanteSociedad y vida cotidiana

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